La batalla de los robots

El colegio Montessori ganó uno de los cupos para representar a Colombia en el mundial de robótica, a realizarse en Kentucky, Estados Unidos

Más de 30 equipos de robótica de todo el país participaron del campeonato realzado en el Colombo Británico de Envigado

Por Daniel Palacio Tamayo

Esta batalla implica un reto particular. La preparación de los robots significa para los estudiantes de los colegios participantes un ejercicio de planeación, diseño, ejecución y estrategia meticuloso. El aparato desarrollado por ellos mismos, no solo les tiene que obedecer órdenes, sino que debe ser diseñado de tal forma que sea operativo para cumplir el reto en un menor tiempo que su rival.

Para esta oportunidad los robots tenían que recorrer una pista y tomar por sí mismos unas pelotas para encestarlas al otro lado del recorrido. Montechssori, el equipo ganador, optó después de consultar en internet por desarrollar un mecanismo de disparo por medio de dos ruedas que impulsan la pelota hasta encestarla en la red. Matías Osuna, Samuel Ceballos y Sara Coen, son tres de los jóvenes que hacen parte de este equipo que ya les ha dejado varios triunfos y muchos aprendizajes. La mayoría de ellos dicen que quieren estudiar diseño automotriz, ingeniería aeroespacial y otras carreras relacionadas con la robótica.

El profesor del Montessori y líder del equipo Montechssori Eduardo Restrepo, destaca que en los 10 años que tiene el semillero de robótica se ha avanzado en el perfeccionamiento del diseño. No se trata solo de construir y trabajar bajo el modelo de ensayo error. “Cada vez somos más conscientes de lo que necesitamos para tener buenos resultados. En el diseño invertimos mucho tiempo”, concluye. El profesor también destaca que de lo más bonito de las competencias es que se trabaja con la filosofía de “ayudarle a otro equipo, es ayudarme a mí mismo”.

Laura Arbeláez, coordinadora del evento, señala que los robots realizados por estudiantes del país son tan buenos como los de otros competidores del mundo, pero explica que “en el campo de batalla lo que no hacen muy bien son las alianzas”, esto debido a que en algunas oportunidades deben trabajar en conjunto con otro equipo para enfrentar a otros contrincantes, lo que los obliga a conocer sus propias debilidades y fortalezas para definir la estrategia.

En anteriores campeonatos los colegios de Bucaramanga habían mostrado el liderato, pero el hecho que en instituciones educativas del Valle de Aburrá se esté incluyendo la robótica como parte de la formación ha ayudado a fortalecer esta área que también ayuda a desarrollar capacidades en resolución de problemas, matemáticas e innovación, según Arbeláez.

Samuel Mejía Montoya, de Copacabana y ganador en otras versiones de la Feria Robótica Extrema, resume esta experiencia en la posibilidad de mejorar y servir a la vida de las personas. Sentado al lado de su creación, Samuel contesta que el robot que diseñó con su equipo para este torneo se podría convertir en una máquina inteligente que recoja la basura y la enceste en una caneca. Pensando en ese tipo de soluciones, Samuel y otros tantos chicos del país, están invirtiendo buena parte de las horas del día.