Junzo Hattori el japonés de El Carmen

Junzo Hattori una mañana en Llanogrande
Fotografía: Saúl Álvarez Lara
Texto: Saúl Álvarez Lara
En marzo del año entrante Junzo Hattori cumplirá diez años en Colombia. Su español sigue tan limitado como en los primeros días, pero eso poco importa, todos los fines de semana va en bicicleta desde la vereda la Chapa, más allá de El Carmen de Vivoral, donde vive, hasta algún lugar sobre la carretera de Llanogrande para vender sus diseños en bamabú. Quizá no ha aprendido más español porque sus escobas, sus canastas y sus ojos curiosos dicen todo lo que es posible decir de él. Lo veo con frecuencia, muy temprano, en las mañanas de domingo cuando él va cargado de escobas y canastas y yo regreso a casa después de un fondo al trote. Me alegra verlo y saber, a pesar de nuestras conversaciones pobladas de frases entrecortadas, gestos con las manos y verbos en infinitivo, que Fabiola su esposa está bien y que él sigue firme con sus escobas y canastas. Me alegran esos encuentros…