Jardines verticales

Jardines verticales
Los jardines verticales son la posibilidad de tener un oasis vegetal en apartamentos, oficinas y otros lugares urbanos que carecen de espacio y tierra para disfrutar de ambientes naturales. Son cascadas de plantas decorativas para un balcón, terraza o incluso una sala, alcoba o baño.
 
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Diego González, ingeniero de diseño de producto de Eafit, realizó su práctica profesional en una agencia de paisajismo de la ciudad. Allí empezó un descubrimiento para trabajar estos jardines verticales que pueden decorar espacios muy urbanos como si se dieran en ambientes naturales. Esto lo llevó al desarrollo de su tesis de grado en 2010 y terminar creándolos para personas cercanas a él que se han antojado de maticas en cascadas.

Los jardines verticales se convirtieron en una posibilidad de tendencia mundial cuando los estudios sobre las ubicaciones para hacerlos permitieron imitar superficies similares a un suelo con nutrientes. Se trata de marcos montados en una pared que soportan fieltros de algodón de muchas capas y un sistema de riego continuo con nutrientes. Los fieltros son altamente absorbentes y permiten una distribución uniforme del agua en la superficie. En la capa exterior del fieltro se hacen unas pequeñas incisiones donde se insertan las semillas o las matas ya crecidas, y el algodón retiene la humedad necesaria para que crezcan. Debe haber un espacio entre el tablero o estructura que soporta el jardín y la pared donde se empotra para evitar humedades. Para los jardines grandes (6 x 3 metros) como el que Diego creó en un bar y en su casa, se puede montar un sistema de riego programado y automático que requiere tanques de agua y una bomba. Para los más pequeños se necesita riego manual. Los pequeños pueden ser hasta de 50 x 50 cm. Incluso esta práctica de seimbra vertical podría ser la fachada de un edificio.
 
Suena muy elaborado, pero Diego asegura que no tardaría más de 15 días, aproximadamente, desarrollando un oasis de estos, y además gran “parte del proceso se realiza en el taller, así que no es engorroso”. También puede garantizar la durabilidad de la creación, especialmente si es hecho con hidroretendores de algodón, que no se descomponen y solo necesitarían ser repuestos después de varios años.
Existen otras alternativas a los fieltros de algodón como las cáscaras de arroz o fibra de coco. Los marcos también pueden ser en madera, piedra, teca o aluminio, y el diseño del espacio también puede ser tan versátil como se imagine, pero las plantas de cada jardín dependen de otros factores. El jardín puede hacerse en espacios exteriores donde la luz solar sea abundante, o en interiores donde haya una mínima cantidad de luz, directa o indirecta, complementada con lámparas de alta presión de sodio (tipo de bombilla que recrea el espectro de luz que las plantas encontrarían en su ambiente natural). El complemento de luz será saludable para mata y le permitirá crecer con sus mejores colores y texturas. Para que las plantas crezcan de forma adecuada, también es importante escogerlas de acuerdo al lugar donde crecerán; de sombra, semi sombra o sol.
Algunas de los tipos de plantas que Diego ha usado exitosamente en sus proyectos, son bromelias, helechos y anturios. Más recientemente ha estado experimentando con plantas como la menta y albahaca para darle otra dinámica a estos jardines como aromatizar o producir hierbas para la cocina. Y es que tener un jardín vertical no solo sería ideal como un complemento estético, también habría que tenerlo para mejorar la calidad de vida, sería un medio de tranquilidad donde se puede respirar mejor, o por una razón sencilla y algo más trascendental que da Diego, “porque es bueno tener y cuidar algo con vida”.
 
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