¿Quién es el Guasón?

     
     
    ¿Quién es el Guasón?
     
         
     
    El cine siempre nos ha contado la historia de ciudades llenas de rascacielos (en las películas de superhéroes) que están a punto de caer, y caen, en las manos de terribles villanos que se hacen con el poder por encima de gobernantes corruptos o, no pocas veces, débiles o ineptos. Todo eso siempre pasa con la ciudadanía en el fondo cumpliendo un triste papel de espectadora incapaz o desinteresada, sujeta a que los protagonistas se peleen por ella sin que pueda o quiera hacer nada para incidir en el curso de los acontecimientos. Su rol se reduce a esperar la aparición de un héroe que la rescate o que al menos evite su caída final.
    Cosas de las películas, se podría pensar, pero no, en realidad no es así. Para la muestra el botón que dejó el Concejo Municipal el pasado miércoles 15 de octubre cuando debatió, o mejor dicho, denunció, el supuesto complot contra el Alcalde de la ciudad. El tono de lo dicho, los testimonios presentados, la relevancia que el asunto tuvo en los medios de comunicación dan para pensar que vivimos en una suerte de Ciudad Gótica, en la que no solo tenemos nuestro Guasón, sino también, con seguridad, hay un Pingüino, un Dos Caras, un Acertijo, un Espantapájaros, unas fuerzas de seguridad de las que los villanos se mofan, una ciudadanía adormecida frente a la maldad, pero no un Batman que nos saque de apuros.
    Las fuerzas oscuras que nos acosan, como fue denunciado por el concejal Guerra ese día, no son nuevas. Y si como dijo el Concejal, actúan en alianza con fuerzas políticas y económicas (¿será cierto?), tenemos todos los ingredientes para vivir en carne propia un guión de película de Hollywood.
    Pero este guión es uno en el que, como dice al refrán, la realidad supera a la ficción, pues en el cine, mal que bien, los buenos deben ganar o al menos aplazar la partida para la próxima película, pero entre nosotros esta es una historia que no tiene fin, en la que cada villano nuevo que conocemos es más malo y corrompido que el anterior, en la que el escándalo de hoy supera en truculencia al de ayer, y en la que los ciudadanos se ven a gatas para distinguir a los buenos de los malos porque, como lo saben los niños, los superhéroes no existen. Por eso es que, después de ver la última película de Batman, muchos dijeron medio en broma, medio en serio, con algo de cinismo mezclado con desconsuelo, que Ciudad Gótica se quedó en palotes. Y tienen razón.
    Ojalá en nuestro caso el Guasón y el Dos Caras que nos tocaron esta vez paguen por sus delitos y, al menos por una noche, nos podamos ir a dormir tranquilos, sabedores que la lucha contra las fuerzas del mal nunca termina.