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Vivir en el parque de El Poblado

Tengo tatuado en mi memoria el día en que le conté a mi madre que había pasado a la universidad de Antioquia. Cómo olvidar como se le desdibujó la sonrisa del rostro al caer en cuenta que su retoño iba era para la de Antioquia. Automáticamente empezó a esgrimir un montón de recomendaciones, y a contarme historias sobre los innumerables peligros a los que muy seguramente me iba a ver enfrentado.

Varios años después, cuando me encuentro a puertas de una practica profesional, cuando la sociedad ha marcado mi curso, cuando me ha hecho: colgar los tenis y cambiar las aulas por los zapatos y la oficina, no olvido mi primera enseñanza, tal vez la mas importante hasta el momento: hablo, del dar cuenta de la diversidad de pensamiento y del respeto que se debe tener por la diferencia.

Hoy en día, no me cabe en el cuerpo el orgullo que siento por mí UNIVERSIDAD DE ANTIOQUIA, y a mi querida madre le tocó cambiar la percepción que tenía sobre la universidad pública. Ella pensaba que ése era un nicho de maleantes, de tira piedras comunistas, de mariguaneros, basuqueros y borrachos. Pero yo le mostré que lo que hay en la de Antioquia, son un montón de guerreros del día a día, donde hay muchos con el estomago vacío, pero con el intelecto lleno. El juicio de mi madre partía desde la ignorancia, como de pronto parte el de las autoridades antioqueñas, que con bolillo, amenazas y levantadas en camión, hacen desocupar todas las noches de fin de semana, EL PARQUE DE EL POBLADO, en su tarea no discriminan, y echan no solo a generadores de conflicto, si no a personas de bien y a vecinos del sector.

Si los problemas generados en el parque se acabaran echando a las personas, entonces los problemas con la cocaína en el mundo, se acabarían matando a los Colombianos. Que los sitios aledaños huelen a berrinche, pues se soluciona colocando baños públicos, que si hay menores de edad, pues eso se controla con la misma fuerza pública, que se consume licor, entonces para que dejan a Pomona y a Carulla abiertos toda la noche, si es obvio que son expendios autorizados, que se pone música a alto volumen en carros particulares, pues que se pongan multas porque son una contaminación auditiva. La gran mayoría de persona que concurren AL PARQUE DE EL POBLADO cada noche, lo hacen es para conversar, ¿quien dijo que eso es malo?

Desde décimo, cuando tan solo tenía 16 años, me convertí en un habitante de la noche, le aposté a la independencia económica, desde entonces he trabajo incansablemente y no he parado, fui primero mesero, luego barman y después administrador, la misma praxis en este medio, me han dado elementos de juicio valiosos, que me convierten en el peor detractor y a la vez en el mejor defensor de la vida nocturna de la Ciudad de Medellín, de la cual, indiscutiblemente, hace parte EL PARQUE DEL POBLADO, porque estuvo ahí mucho antes que los que dieron a luz a la zona rosa, como: Berlín 1930, el Blue Rock, La Cantina, y Torcuato, y un Poquito mas lejos el Púb. y Retro.

Tengo 27 años, la mayoría vividos en el barrio El Poblado, estudié en la escuelita del parque, la Guillermo Echevarria Misas, hice mi primera comunión en la iglesia principal del Parque de El Poblado, la bella San José, donde ahí al lado quedaba un centro de salud donde me extrajeron mis dientes de leche, con los que me comí mi primera hamburguesa Pop, hamburguesas que llevan mas de 30 años en la esquina de la 9 con la Avenida El Poblado, mejor dicho, mirando al Parque, de esa esquina a mi casa actual, hay una cuadra y media, es decir: vivo a todo el frente del Colegio Palermo, donde hace mucho tiempo estudió Sarita, linda pelirroja a la que le di mi primer bosquejo de beso, y para acabar de ajustar, no llamo a otro flota que no sea la Bernal.

Ahora, me dicta la ley, que ya no puedo estar en un sitio, que como pude expresarles, ha marcado mi vida y la de muchos otros. Porque los sitios públicos como EL PARQUE DE EL POBLADO DE LA CIUDAD DE MEDELLIN, ya solo se pueden disfrutar hasta las 4 de la mañana. Es como no poder ir al patio trasero de mi propia casa, hasta nueva orden no se podrán disfrutar mas amaneceres, ni podré esperar a mi querida madre, para ayudarle con los paquetes del mercadito campesino los sábados cada 15 días en la mañanita, porque EL PARQUE se fajardizó y dejó de ser como dice la canción: sin horario ni fecha en el calendario.

Me duele en el alma, cuanto añoré que en mi ciudad, como en la capital, la noche se pudiera vivir, casi muero de la alegría, al tener un supermercado las 24 horas del día, abierto a dos cuadras de mi casa, así fuera solo los fines de semana, pero con que ánimo va uno a salir , con la zozobra que da, al intuir que entre la oscuridad y la soledad de las calles desocupadas a la fuerza, quien sabe que mal esté asechando, razón tenían los de la National Geographic, Medellín es tan ciudad de muerte, que matamos hasta los sitios públicos de interacción social, donde irónicamente, la diferencia convivía en paz, porque aparte de mi UNIVERSIDAD y del PARQUE DEL POBLADO yo no he visto otros lugares donde converjan formas de vida tan distintas y convivan en paz.

Mas han muerto en el Parque Lleras, en su corta vida rosa, donde todos y todas andan uniformados, que en el parque de El Poblado, donde se levanta con orgullo el monumento que nos recuerda que allí Pacho Herrera fundó nuestra ciudad, y que le diga don Francisco Herrera, quien no este familiarizado con él, con su parque y con su ciudad, ciudad democrática, donde irónicamente, no se le permite al ciudadano común, el compartir con sus conciudadanos y el VIVIR plenamente su ciudad.

Cerrar el parque y echar a su gente, es coartar la libertad de expresión, que constituye uno de los pilares fundamentales del sistema democrático, no hay democracia si no se puede actuar, ni hablar libremente. Como dice la filosofa hannah arendt: "con palabra y acto nos insertamos en el mundo humano. Mediante la acción y el discurso los hombres muestran quienes son, revelan activamente su única y total identidad"

"Precisamente, es en este actuar juntos y en el hablar los unos con los otros libremente, donde se constituye la esfera publica y en ella lo político, así se crea la polis, la polis no es la estructura física, si no la organización de su gente; la acción y la expresión no se constituyen si no en total libertad.". En resumidas cuentas, queremos estar en EL PARQUE, queremos conversar en EL PARQUE, queremos vivir nuestro PARQUE DEL POBLADO, queremos soluciones claras y oportunas y no normatividades que parten de juicios de valor sin fundamentos, como el que mi madre tenía sobre la UNIVERSIDAD DE ANTIOQUIA, percepción que solo cambió, cuando metió el dedo en la llaga, cuando pudo percatarse de que la realidad no es lo que le cuentan, si no lo que se vive.

CARLOS ANDRES HERNÁNDEZ

COMUNICADOR SOCIAL-PERIODISTA

UNIVERSIDAD DE ANTIOQUIA

2005


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