¡La edición 500!

¡La edición 500!
A lo largo de estas 500 ediciones hemos crecido a la par con la comuna 14 y hemos dado cuenta, paso a paso, de su desarrollo vertiginoso

Para un medio de comunicación, llegar a su edición 500 no es un hecho trivial. Son muchas las publicaciones que pese a su ímpetu inicial, a la entrega y a las firmes intenciones de sus fundadores, no logran cruzar la barrera de las cinco entregas -en el mejor de los casos-, e, incluso, no son pocas las que nacen y mueren con su primera edición. La razón simple y escueta es que crear una publicación y darle periodicidad y permanencia no es fácil, ni económica ni periodísticamente hablando. Por eso no queremos dejar pasar por alto esta celebración de la edición número 500 de Vivir en El Poblado.
El 8 de noviembre de 1990, luego de un año de trabajo, un joven y visionario periodista, Julio César Posada Aristizábal, publicó el primer número del primer periódico barrial de Colombia. Fue en nuestro medio la primera persona consciente de que los barrios, en este caso El Poblado, adolecían de una gran carencia informativa, que los periódicos disponibles, regionales y nacionales, no les ofrecían nada en particular que los tocara directamente a ellos, a su comunidad, a su entorno; ningún medio propiciaba el diálogo, ni les hablaba de los problemas y necesidades cercanos, ni de las proyecciones y planes que tenía el Municipio con ellos. En ese contexto nació Vivir en El Poblado , en un principio llamado simplemente El Poblado.
Julio Posada no solo innovó en el concepto de lo que se consideraba noticia sino que se arriesgó con un modelo comercial que no tenía precedentes en el campo del periodismo informativo: publicar un periódico gratuito, que no le costara nada a nadie, con excepción de su dueño. La única manera de que fuera viable era convertirle en un medio de comunicación imprescindible para la comunidad, dada la calidad de su contenido informativo. De paso, los anunciantes se interesarían en él. Y así fue. El resultado es que hoy Vivir en El Poblado llega a la edición 500 con una periodicidad semanal, un tiraje de 43 mil ejemplares, presencia en la web y actividad continua en las redes sociales.
Esta edición 500, con un contenido especial, es pues un homenaje a Julio, su fundador, fallecido el 20 de marzo de 2010, a los 46 años; a los lectores y habitantes de El Poblado, sin quienes nuestra labor no tendría razón de ser; y a los anunciantes, quienes con su apoyo nos han permitido seguir adelante.
Gracias a la comunidad de El Poblado –que para 1993 estaba compuesta por 63.315 habitantes y hoy por 122.489–, hemos podido realizar nuestra misión de informar. Son ellos quienes nos motivan a continuar este proyecto por el que Julio nos contagió el amor; gracias a ellos y a su empuje, a sus denuncias, informaciones, inquietudes y comentarios continuos, nuestra tarea de informar se convirtió en inagotable, en una labor de todos los días que semanalmente da resultados y es llevada de manera gratuita a las puertas de sus casas y locales.
A lo largo de estas 500 ediciones hemos crecido a la par con la comuna 14, y hemos dado cuenta, paso a paso, de su desarrollo vertiginoso en las áreas residencial, comercial, hotelera, gastronómica, cultural y financiera, evidenciado en zonas reconocidas nacional e internacionalmente, como la Milla de Oro y la Zona Rosa. En síntesis, hemos sido testigos y a la vez historiadores de un sector que fue determinante para Medellín desde los años en que era solo un poblado indígena, y que hoy sigue marcando la pauta de su evolución.
Pero, además de informar, Vivir en El Poblado ha estado comprometido con otras causas. Una de ellas la educativa, a través de diversas campañas realizadas en compañía de la Tienda Creativa, y la social, mediante la Corporación Vivir Julio Posada. Esta, gestada en el periódico en 2001, ha apoyado diferentes eventos sociales y ambientales, ha servido de puente entre la solidaridad de la población y las numerosas necesidades de corporaciones, entidades, fundaciones o personas que también sueñan con una sociedad más justa y mejor.
¡De nuevo, gracias a quienes nos han permitido ser y estar!