Evítese molestias: todo libro es mejor que su autor

Tarde o temprano, viene la decepción. Esos tipos también son seres de carne y hueso, con virtudes y vicios como el resto de la humanidad. Vanidosos, malgeniados, aburridos o humildes, simpaticones, ingeniosos
/ Esteban Carlos Mejía
¿A ustedes qué les gusta más? ¿Leer un libro o conocer a su autor? Muchos lectores se desvelan por acercarse a sus escritores preferidos. Los buscan y, a veces, los encuentran en ferias y fiestas del libro. Les piden autógrafos, se toman selfies con ellos, plenos de sonrisas y buena energía. Hasta se vuelven amigos. Cada cual es cada cual. Pero, tarde o temprano, viene la decepción. De pronto descubren que esos tipos también son seres de carne y hueso, con virtudes y vicios como el resto de la humanidad. Vanidosos, malgeniados, aburridos o humildes, simpaticones, ingeniosos. Un gesto desmañado, un ceño fruncido, el guiño a una chica que pasa, cualquier cosa, y adiós, se rompió el embrujo, murió el encanto. Por eso, yo, ficcionista, recomiendo a los lectores, incluidos los míos, evítense molestias: los textos no engañan ni traicionan. Y si desilusionan, no hay problema: a la caneca de la basura y sanseacabó.

* Día tras día. ¿Y la efeméride literaria de esta semana? El 4 de septiembre de 1989 moría en Lausana, Suiza, a los 86 años de edad, el más prolífico de los escritores belgas y uno de los más fecundos en todas las lenguas: Georges Joseph Christian Simenon, Georges Simenon, creador del incomparable comisario Maigret, policía de policías.

Según la cavilosa Wikipedia, los números de Simenon son asombrosos. A nombre propio publicó 192 novelas y una treintena bajo 27 seudónimos. Más de 9.000 personajes en 1.800 lugares del mundo. Del Comisario Maigret: 75 novelas y 28 novelas cortas. Más de 550 millones de ejemplares vendidos. Traducido a 55 lenguas y publicado en 44 países. Más de 50 películas (francesas) basadas en su obra. Millares de artículos y reportajes en periódicos y revistas.

Y un dato escalofriante: alguna vez declaró haber hecho el amor a 30.000 mujeres. Treinta mil en 86 años, o sea, 348 por año, es decir, casi una mujer por día, suponiendo, eso sí, que hubiera empezado a follar, el cordón umbilical aún sin cortar, con la partera que lo ayudó a nacer en febrero de 1903 en Lieja, Bélgica. Una cifra inverosímil que habla pestes de su ninfomanía (¿?), pero muy bien de su imaginación.

* * Body copy. “¿Ve que los hombres viven en tensión, en competición y con un temor constante. Le parece que buscan sin reposo algo esencial; que echan de menos algo que vislumbraron y que han perdido. Algo olvidado, que dé sentido a su agitación. Quizás han perdido el contacto con su dimensión más profunda, la más agradable también, y la más fecunda. Se quedan en la superficie agitada del mar, sin conocer la calma en la que reposar. Han perdido la paz del espíritu. Si los hombres son incapaces de alcanzar la paz interior… ¿cómo soñar con la paz entre las naciones? Si el hombre se muestra incapaz de curarse a sí mismo… ¿cómo soñar con curar al mundo?”

Javier Moro. Las montañas de Buda. 1997.

* * * Vademécum. ¿Prolífico? “Que se reproduce o es capaz de reproducirse en abundancia. Dicho de un escritor, de un artista, etcétera: Autores de muchas obras.” ¿Caviloso? “Que por sobrada suspicacia, desconfianza y aprensión, se deja preocupar de alguna idea, dándole excesiva importancia y deduciendo consecuencias imaginarias.” ¿Ninfomanía? “Furor uterino” (sic) ¿Sic? “Úsase en impresos y manuscritos españoles, por lo general entre paréntesis, para dar a entender que una palabra o frase empleada en ellos, y que pudiera parecer inexacta, es textual.” ¡Emoticon de carita feliz!

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