Esto opinan de su corregimiento (testimonios)

Personas que habitan y trabajan en San Antonio de Prado ofrecen su visión sobre este corregimiento, que no ha estado ajeno a la continua transformación urbanística que ha caracterizado a Medellín

Álex Betancur

Líder y gestor cultural. “San Antonio de Prado ha tenido una transformación muy grande a partir del POT (Plan de Ordenamiento Territorial). Ya hay muchas personas, es un botadero de gente, sin grandes equipamientos ni opciones dignas para todos los que llegan. El POT permite a las urbanizadoras construir proyectos de vivienda sin cesar, no necesariamente para la población actual; eso no es malo, pero esta dinámica no ha llegado equitativamente con la infraestructura necesaria para garantizar una buena educación, un buen espacio para la recreación y el deporte, movilidad y seguridad. Increíblemente, estamos pasando por un momento de mucha paz, una tensa calma. Sin embargo, no deja de ser una bomba de tiempo y es necesario abordar estos problemas y seguir exigiendo que el equipamiento justo llegue a medida que llega más población.

Ahora hay muchos ojos puestos tratando de frenar lo que no tiene freno, pero al menos hacemos el llamado de atención para que sigamos siendo un corregimiento con una vocación clara. En este momento no sabría decir cuál es la vocación de San Antonio de Prado, si tiene que ver con la ruralidad, o con tener urbanizaciones y gente. Esta falta de claridad va generando dificultades a la hora de integrarnos, no importa quién nació en Prado y quién llega, lo que importa es que todos podamos sumar como corregimiento. Como ventaja de este proceso de urbanización está el enriquecimiento de la etnocultura, tenemos una mayor cercanía con otras formas de ver la ciudad.

San Antonio de Prado que tiene una vocación cultural muy fuerte. Tiene grupos artísticos espectaculares, de jóvenes y adultos, algunos con proyección internacional. Equipamientos como el parque biblioteca o como la Casa de la Cultura —en caso de que se dé su reestructuración— pueden ayudar mucho a estos procesos, acompañados también de la UVA y de los centros de integración barrial.

La danza moderna ha tomado mucha fuerza, con grupos que nos han representado a nivel latinoamericano. Tenemos músicos de gran factura reconocidos internacionalmente, inspirados por grandes maestros como el pianista José Hernando Montoya e instituciones como la Manuel J Betancur, que han dado numerosos artistas, danzarines, actores y músicos.

San Antonio de Prado es espectacular, un buen lugar para vivir, un corregimiento que lucha por la seguridad, el equilibrio y la integración, para que no haya diferencias entre los que nacieron allí y los que recién llegan (…)”.


Jorge Mario Quintana

Coordinador de la Casa de la Cultura, músico y profesor. “El corregimiento ha cambiado de manera sorprendente, no solo por la cantidad de personas que han llegado a vivir allí. Hay muchos edificios nuevos, lo que ha generado cambios en el modo de vida.

También ha habido violencia y cosas a las que los habitantes de San Antonio de Prado no estábamos acostumbrados. El auge de la construcción empezó a darse a partir de los 90 y más en forma después del año 2000. Por ejemplo, antes no se dejaba construir edificaciones de más de tres pisos, pero ahora hay hasta de 20 pisos. El problema es que las constructoras hacen edificaciones pero no solucionan la parte de educación, salud y recreación. También sucede que los conflictos de algunos asentamientos urbanos se extienden a otros sitios. Igualmente, el aspecto ecológico se ha resentido, pues muchas unidades residenciales se han construido en zonas que anteriormente eran verdes, como Pradito, que en los 70 y 80 era solo fincas. Se ha perdido fauna y flora. Sin embargo, aún hay sitios donde uno puede salir a respirar aire. Hay personas que se esmeran por hacer de San Antonio de Prado un sitio rico para vivir, y si bien es cierto que los cambios han sido a escalas mayores, todavía hay cosas muy rescatables dentro del corregimiento.

Una de las necesidades más grandes que tenemos es en el aspecto de salud, porque el hospital no es suficiente para tanta población. En cuanto a lo cultural, hay pocos equipamientos. La población que se cubre es muy pequeña, no logra cobijar a todas las personas que vivimos en el corregimiento (…).


Reinaldo Castaño

“Toda la vida hemos vivido en San Antonio de Prado. Somos de una vereda que se llama Potrerito. A mi esposa y a mí nos escogió la primera dama de Medellín para los Mercados Campesinos en El Poblado. Cada ocho días llevamos las verduras al Parque La Presidenta y nos va bien porque las vendemos bien. Tengo 67 años y soy agricultor desde niño, nuestro trabajo siempre ha sido sacar legumbres y ha sido difícil porque a veces le va bien a uno, a veces no.

San Antonio de Prado es espectacular, muy sano, aquí la gente es muy amable, sobre todo la vereda donde vivo es muy bonita, la gente se amaña mucho. Mi esposa Luz Dary nació en otra vereda,Yarumalito, pero hace 35 años me casé con ella y vivimos en Potrerito, hemos trabajado mucho los dos para sacar los hijos adelante y los tres son profesionales (…).

San Antonio de Prado se ha transformado mucho. Antes no había tanta construcción y ahora hay edificios por todas partes, se ha agrandado demasiado pero sigue siendo muy sabroso. Aunque hay mucha gente, ahora hay poca violencia. Nosotros vivimos en una finca situada a cinco minutos del pueblo, y por aquí no pasa nada”.

Luz Dary Echavarría

“Siempre he vivido en San Antonio de Prado y por lo general ha sido muy sano, sobre todo en las veredas. Hace unos tres años hubo un poco de violencia, pero ya pasó.

El corregimiento ha cambiado mucho, está muy urbanizado, han hecho muchas casas y torres cada vez más cerca de las veredas. Eso es bueno en algunos aspectos pero malo en otros porque tenemos el mismo centro de salud, las mismas vías, las mismas áreas recreativas, los mismos centros de estudio, o sea que la población aumenta pero las facilidades para otras cosas, no. El avance en cuanto a cultura ha sido poco; en salud, el hospital es muy bueno, pero casi no hay médicos. Lo que sí destaco es que se han creado muchas fuentes de trabajo. Antes, todo el mundo tenía que irse para el Centro de Medellín a trabajar. Ahora hay más industria porque están Cantabria, Porcicarnes —que está dando mucho empleo—, existe además una empresa de transportes que es muy pujante, Cootrasana, y hay muchas empresas medianas de porcicultores.

La vía alterna que hicieron hace unos años ha solucionado mucho el problema de movilidad hacia Medellín, que era un caos. Lo que nos tiene perjudicados son los carros del relleno sanitario El Guacal. Todos pasan por el parque contaminando, obstruyendo. Han ocasionado accidentes y acaban las carreteras con su peso.

En los Mercados Campesinos de La Presidenta nos ha ido muy bien. A mí me gusta estar allá, con la gente, porque ya hicimos la clientela y estamos contentos de vender así, nos va mejor que yendo a las mayoristas donde nos compran tan mal.
Aire puro y vida tranquila son algunas de las cosas buenas de de vivir en San Antonio de Prado (…)”.


Johny Echavarría

Investigador en derechos humanos. Trabaja en la Personería de Medellín. “Nací hace 37 años en San Antonio de Prado, cerca al parque principal, y en este corregimiento quiero vivir toda la vida. Nunca me iría porque siempre es tranquilo, aunque hubo algunos picos de violencia; aquí nacieron mis hijas, está el trabajo comunitario, están mis amigos y mi familia. Prado siempre va a ser un lugarcito amable, muy verde, muy bonito. Pese a la expansión urbanística que ha tenido, sigue siendo pulmón para la ciudad.

Hay preocupación porque las curadurías continúan licenciando proyectos de vivienda y no hay infraestructura suficiente. Por ejemplo, un sector de San Antonio de Prado se abastece de agua de La Estrella. Creo que se necesita una congelación urbanística, pues ya le ha aportado bastante a la ciudad en este aspecto. No más urbanizaciones. Aunque según los datos oficiales en San Antonio de Prado hay 95.000 personas, creemos que somos más de 120 mil habitantes. El corregimiento está escaso de zonas de recreación para tanta gente que hay ahora. Faltan vías de acceso, necesitamos apoyo en materia de juventud, para la cultura y el arte. Dirijo hace más de quince años la Corporación Semillero Juvenil Sadep, dedicada a la actividad cultural y artística con jóvenes, y nunca hemos tenido el apoyo de la administración municipal.

Pienso que San Antonio de Prado se debe seguir conservando como tal, como zona rural, seguir apoyando al campesino nuestro; es necesario que la administración municipal se apropie y sienta que debe ser el pulmón de la ciudad, para dar más generaciones talentosas y más posibilidad de tener alimentos”.