Esto opinan de su comuna (testimonios)


Habitantes de El Poblado, o personas que allí trabajan,manifiestan las razones de sus querencias y desafectos con esta zona de la ciudad
Liliana Vásquez Peláez 

Gerente de Atrapasueños Comunicación Intencionada. “Mi ejercicio profesional es en El Poblado: allí paso gran parte del día. Hay buena capacidad instalada en toda su infraestructura. Estoy en pleno centro, cerca al parque principal y encuentro conexión de pueblo: ahí está la tiendecita, el de los buñuelos, la iglesia, el servicio de taxis con conductores que terminan siendo muy conocidos. Es decir, hay un tejido social, de servicios instalado, tanto para habitantes como para quienes llegamos de otras zonas a trabajar. Hay calidad de vida y se ha ido ganando conciencia de respeto por lo público. En cuanto a sus pobladores, hay varias categorías. La gente tradicional está muy orgullosa de su territorio y lo quiere; los jóvenes se sienten privilegiados porque la imagen estética de El Poblado es muy grata. El ejercicio que hace la Alcaldía para logar buena arborización y buena señalización hace que sea agradable transitar por el espacio público, porque es una centralidad pensada y diseñada para recorrerla”.


Gladys Cecilia Madrid 

Directora Corporación Empresarial Pro-Aburrá Norte. “Vivir en El Poblado es de contrastes: uno encuentra de todo, servicios, supermercados y comodidad en cuanto a las viviendas, pero es muy difícil la movilidad. Esperamos que mejore con las obras en marcha. Otro aspecto es la solidaridad entre vecinos, que se pierde en este tipo de “colmenas”, y que es un valor de la convivencia, del respeto en temas como el volumen de la música y todo eso. Aquí se pierde la noción del vecino, que lo es por la ubicación, no por el reconocimiento del otro, de mirarlo a la cara.

Hay un deterioro de los valores cívicos que se percibe en la movilidad y la solidaridad, como parquear el carro a la salida de un edificio, olvidando que allí llegan otros vehículos. También hacen falta parques y no hay andenes; yo le puedo decir con direcciones dónde hacen falta. Tampoco hay puntos de encuentro para distraerse, cada uno encerrado en su edificio con lo verde que tenga ahí, sin comunicación con el edificio vecino porque no hay andén.


Amparo Gaviria

Presidenta JAC El Poblado. “El barrio era muy residencial, todos nos conocíamos y compartíamos las navidades. Ahora es muy difícil porque el comercio nos está absorbiendo y los residentes tratamos de sobrevivir, porque quieren desplazarnos. Aceptamos la convivencia y sabemos que hay una mezcla de usos del suelo, pero los comerciantes no piensan así. Esperamos que nos cumplan, que nos respeten la noche para dormir. Estamos atrasados en relación con otras comunas en polideportivos; no tenemos una casa de la cultura, ni espacios para los jóvenes. Hay espacios pequeños y ellos hacen sus barras en La Presidenta; pero no solo son usuarios de la centralidad; vienen de los barrios de arriba y todos conviven en armonía. Otra cosa: les dan mucha importancia a las estaciones de Policía en las otras comunas y aquí no. Para mí no es digna la estación y nos quejamos de la inseguridad, pero empecemos por mirar dónde los tenemos viviendo. Si uno quiere exigir hay que tenerlos en buenas condiciones”.


Alberto Sierra

Curador y crítico de arte. “Me tocó El Poblado con muy pocas bases culturales o espacios que tuvieran algún valor para exhibir obras o para escuchar música. Estoy aquí desde hace 25 años y veo que han evolucionado mucho esos espacios, ya tiene muchas galerías, en fin, se ha dado como por influencia de la ciudad una vida propia en el asunto del arte. Se ha alcanzado una cierta madurez. Cada vez El Poblado está menos aislado, hace parte de la ciudad, como si subsistiera en la parte cultural. Obviamente faltan muchas cosas, pero también ha ganado mucho.

A sus gentes las veo como una clase media que vivía en un pueblo, ese pueblo es el primer poblado que surge pero terminó alejado del centro y sus influencias, se vuelve rico y al mismo tiempo empiezan a aparecer sitios para la música, aparecen galerías, ya hay como seis o siete en esa zona. Es claro que se les acabó la tranquilidad y vemos que ya la música la destruimos del todo con la bulla del Parque Lleras. En fin, nos hemos educado y deseducado al tiempo.

Es el momento de hacer una gran apertura, sobre todo porque le pusieron en el territorio un Museo de Arte Moderno, que es el mayor gancho, y va a tener sede la Orquesta Sinfónica y tiene el Ballet Folclórico de Antioquia; en síntesis, ya hay hitos culturales dentro de El Poblado que funcionan; antes no los había, así que se ha ganado espacio para el arte. El Poblado ha evolucionado para convertirse en una pequeña ciudad con teatros, iglesias, y ya hay otras actitudes muchísimo más urbanas”.


Luis Fernando Arbeláez

Arquitecto. “El problema de El Poblado es que se ha perdido la solidaridad de la gente, es una serie de núcleos independientes, donde la misión del barrio como núcleo principal desapareció. Hoy el personaje fundamental es el portero. El verbo caminar no existe, está desechado; los problemas de El Poblado son la carencia de andenes, desaparición de la calle y del barrio, y la aparición de guetos.

En cuanto al espacio público la gente no acude a ellos. Yo creo que hay espacios públicos muy vitales como el parque lineal La Presidenta, la plaza de El Poblado, que es muy significativa desde el punto de vista histórico; hay pequeños parques y plazas en distintos sitios, que prestan una función importante, pero acceder a ellos es un problema. Lo principal de una ciudad es poder callejear o callejiar. Las ciudades que lo permiten son amables, tranquilas, vitales. Pero cuando uno camina por las transversales lo primero que hay que aceptar es que no son calles, son carreteras sin andenes.

Las obras que se están haciendo por valorización remedian en parte ese déficit; uno no se puede oponer a todo: soy amigo de ese mecanismo: hay que cobrar y los que podemos tenemos que pagarla. Pero al tiempo lo que pasa con la construcción de edificios en altura es un esperpento, eso no puede ser: se están logrando unas densidades que van más allá de lo aceptable, sin espacio público, sin calles. Hay que recuperar un humanismo urbano, el hombre en la ciudad no el vehículo en la ciudad”.