Esta noticia le gustaría a Julio

Vecino y ciudadano, escéptico, determinado, solidario, luchador, sibarita, de gran sentido del humor… hoy, que Vivir en El Poblado está de regreso, le rendimos tributo a su fundador, Julio César Posada Aristizábal ( 2010).

por Juan Felipe Quintero

Director Fundador Julio César Posada Aristizábal – ilustración Alejandro García

A Julio lo recuerdo donde Gabo, sí, el Nobel, en su casa de Cartagena, tomando tanto café como si fuera la última gota en el mundo (“estos paisas salen muy baratos, no reciben nada más”, gozó Mercedes Barcha). Estaba feliz, orgulloso, por exponer ante tamaño interlocutor su periódico, de barrio, gratuito y con ocho años de circulación. Lo recuerdo explicando con entusiasmo cada enfoque periodístico, cada pieza del negocio. Y lo recuerdo firme ante la sugerencia de García Márquez de “no regales tu trabajo, la gente no valora lo que es gratis”. Julio valoró cada idea, cada comentario recibidos esa tarde, pero mantuvo el modelo de gratuidad de Vivir en El Poblado. Él no creía que estaba regalando un esfuerzo; él estaba seguro de que desarrollaba un propósito: una nueva manera de vivir en comunidad. Y la audiencia le copiaba, lo agradecía, se sumaba.

También lo recuerdo escéptico frente a la gestión del Municipio en El Poblado, un sector de fincas y rieles que veía mes tras mes levantar más torres de apartamentos y de negocios, un rompecabezas sin planeación. Escéptico como lo fue con los ciudadanos que tumbaron el plan vial de la Obra 500. Y lo recuerdo decidido, sin tomar partido, para que unos y otros expusieran sus puntos de vista. Quería páginas de debate abierto.

Lo recuerdo tomando partido, sí, por la búsqueda de soluciones, por la gastronomía local y por cada emprendimiento surgido con valentía en medio del terror de los noventa.

A todo ese entorno, el viejo sitio de veraneo, que empezaba a tomar forma de nuevo centro de ciudad, Julio le quiso sumar periodismo, con el valor agregado de construcción de comunidad y con la mirada puesta en Medellín. Él tampoco creía que el mundo se terminaba en la avenida Pintuco; él estaba seguro de la necesidad de tender lazos.

Fue un emprendedor, para la época el término no se usaba con tanto vértigo, y lo hizo justo en los días más desesperanzadores de esta ciudad.

Comenzó con 11.000 ejemplares, que él escribía, editaba, les conseguía columnistas y anunciantes y los distribuía.

“Mantuvo la curiosidad de un niño y se gozó lo que hacía. Un niño grande que asumía las tareas con alegría, pero siempre guiado por un propósito superior: hacer de cada lugar un mejor lugar, un lugar para vivir bien”, apunta María Eugenia, de los Posada Aristizábal, su familia, el apuntalamiento clave para este sueño.

Ya transcurrieron 28 años. Julio falleció en 2010 y queda su legado del valor del periodismo independiente. Hoy, 21 de junio de 2018, estas páginas están de regreso, con la misma mirada crítica, transparente, cívica, divertida, incluyente. Vivir en El Poblado vuelve: seguro que esta noticia le gustaría a Julio.