Esa primera impresión

    Presentaciones

    1. El hecho de mirarse a los ojos es ya en sí mismo la mayor demostración de interés en el otro más si está acompañado de una sonrisa, sin tener que decir una sola palabra.
    2. Un simple saludo, como “mucho gusto”, “que tal”, “encantado”, “como está” son más que suficientes durante una presentación y servirán bajo cualquier circunstancia, sin apelar a fórmulas rebuscadas.
    3. Los nombres deben ser pronunciados con claridad.
    4. Junto con el saludo, usualmente se estrecha la mano, de manera firme mas no excesiva. Tampoco débil y desganada, lo cual puede interpretarse como una muestra de debilidad de carácter o timidez.
    5. En el caso de los saludos, las jerarquías imperan lo mismo que la edad o como se dice siempre, “primero las damas”.
    6. Una persona joven es presentada a la mayor: doctor Jaramillo, este es Ricardo, mi sobrino de quien le hablé.
    7. Un subalterno al jefe, diciéndose primero el nombre de la persona más importante: ingeniero Ramírez, este es Carlos Jaramillo, el nuevo bodeguero.
    8. El hombre a la mujer: Marta, te presento a Manuel Vélez, compañero de inglés.
    9. Si son hombres o mujeres de la misma edad o rango, simplemente se dicen sus nombres: Clarita Ángel, María Isabel Arango.
    10. Puede pasar que se nos olvide el nombre de alguien y, para salir del paso, podemos decir: “¿ustedes se conocen?” y por supuesto el otro nos sacará de las dudas al contestar, “Rafael García, mucho gusto”.
    11. Un hombre que esté sentado se levantará siempre para ser presentado, para saludar o despedirse.
    12. Las mujeres deben permanecer sentadas para saludar o ser presentadas, pero las excepciones son: una dueña de casa al recibir a un invitado. Cuando la otra persona sea mucho mayor o de rango importante. En reuniones oficiales o como anfitrión en su oficina, como expresión de respeto y afecto.
    13. Si se trata de una presentación a un grupo de personas, se menciona únicamente el nombre de la que va a presentarse, sin dirigirse a nadie en particular: ella es Margarita Gómez, la señora de Pablo Sierra.

    ¡Y el gusto es mío!

    Cinco reglas fáciles para recordar nombres y caras

    1. En primer lugar, al ser presentado, cerciórese de haber oído el nombre correctamente. Repítalo al responder a la presentación: “El gusto es mío, señora Londoño”

    2. Mentalmente, si realmente le interesa grabarse el nombre, repítalo varias veces: nombre y apellido.

    3. Busque una asociación del nombre con algo que le sea familiar: por ejemplo, señora Madrid y se acordará por la última visita a esa ciudad.

    4. Fíjese bien en el rostro de la persona que le acaban de presentar y trate de detectar inmediatamente sus rasgos más característicos: su estatura, la forma de la nariz, el color de los ojos, el largo del pelo. Preste atención a su tono de voz ¿es grave? ¿es agudo? Así, mantendrá una imagen más clara y concreta.

    5. Finalmente, y ya sin la premura del momento, trate de reconstruir el momento en el que le presentaron a esa persona de quien se quiere acordar: al hacerlo, con seguridad recordará su nombre, repítalo mentalmente y con seguridad ya nunca se le olvidará.