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Pocas palabras para ser mejores personas
Conscientes del valor de la palabra y de la importancia de pronunciarla a tiempo, en Vivir en El Poblado empezamos hoy una nueva campaña en compañía de La Tienda Creativa

El poder de la palabra es innegable. Mucho se ha hablado y escrito sobre ella y precisamente sobre ella se habla y se escribe con palabras.

Las palabras son creadoras de cielos o infiernos, pueden encender el amor o apagarlo, motivar al cambio o detenerlo; pueden maldecir o bendecir, crear o destruir, pueden generar odio o compasión, ofender o dignificar, pueden comunicarnos o incomunicarnos.
 
Quienes trabajamos en los medios de comunicación sí que somos conscientes del valor de la palabra adecuada, certera, precisa. Esa es la búsqueda incesante, la de encontrar las palabras indicadas para expresar lo que tenemos en mente, para dar las noticias, para presentar los hechos, para que estos se conviertan en material de análisis que sirva para iluminar el presente y el futuro de una comunidad, para dejar testimonio de nuestra historia, del acontecer de un barrio y de sus pobladores, en nuestro caso.
 
Pero hay palabras cotidianas, que se pronuncian diariamente, y no por ello dejan de ser fundamentales para mantener la armonía en el ambiente en que nos encontremos. Son tan poderosas que incluso no pronunciarlas conlleva un mensaje cargado de significado, con poder para influir en el ánimo de quienes dejan de oírlas y en el curso de las relaciones personales.
 
Por eso, conscientes del valor de la palabra y de la importancia de pronunciarla a tiempo y conservarla limpia para tener una mejor sociedad, en Vivir en El Poblado empezamos hoy una nueva campaña en compañía de La Tienda Creativa: Pocas palabras para ser mejores personas. Es así como a partir de esta, y durante varias ediciones, dedicaremos algunas de nuestras páginas a insistir en la conveniencia de pronunciar a tiempo, en nuestro día a día, unas pocas palabras: Gracias. Perdón. Por favor. Discúlpame. Te quiero... son solo algunas de ellas. Jamás pasarán de moda, nunca entrarán en desuso, porque ellas hacen la diferencia, ellas nos pueden alegrar el día, pueden derribar barreras, tienen el don de hacernos sentir bien, tanto al pronunciarlas como al recibirlas. No son intrascendentes. Su poder es inmenso.
 
Pocas palabras para ser mejores personas es un recordatorio para decir a tiempo esas pocas palabras que crean luz cuando las pronunciamos. Se convierte en una invitación sencilla a recordar lo que parece obvio pero que no lo es tanto, toda vez que con frecuencia omitimos pronunciarlas.
 
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