El libro mostaza de X

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El libro mostaza de X
Recoge en sus 200 páginas mis poemas favoritos, los cuales releí juiciosamente y me llevaron a esculcar en mi cada vez más exigua biblioteca

/ José Gabriel Baena

Confieso mi creciente incultura, quizá debida a mi repugnancia por las redes sociales, donde están todos mis amigos cada vez más adictos a esa peste mundial, símbolo de la nueva sabiduría. Digo incultura porque no había tenido conocimiento de un libro publicado en España en 2012 y que hallé repentinamente en la sección infantil de la nueva librería Grámmata. Andaba yo buscando una obra que hiciera juego con mi viejo sofá color mostaza quemada, para ponerlo en la mesa de centro de la sala, no lo hallaba, hasta que de pronto lo vi de lejos, resplandeciente como una poma abierta del suroeste, entre La Isla del Tesoro y Precisely so de Kipling: Más español que americano de Jaime Jaramillo Escobar, el más grande de los poetas colombianos junto con León de Greiff. Pero no es un libro nuevo sino una preciosa antología de la vasta obra de X-504, editada en la Colección Poesía de Fulgencio Pimentel –Logroño-. El poeta ha publicado una docena de libros originales pero ha gozado del fervor impreso de otras veinte compilaciones en Colombia, Brasil, España, México, y traducciones propias de otros autores. El prefacio aclara el título, donde X explica su amor por la lengua española pura, que le enseñaron sus mayores predicándole el asunto de “la madre patria”, y en el primer poema resume su pasión. Fragmentos: “Escribir en español es la delicia de las delicias, por su riqueza y flexibilidad… Cantar en español es el placer de los placeres, por su sonoridad y belleza… Amar en español es el encanto de los encantos, por su ternura y expresividad… Secretear en español es el regocijo de los regocijos, por su cadencia y delicadeza… Vivir en español es la suerte de las suertes, por su variedad e intensidad…”. Acerca de morir en español mejor no cito nada.

El libro recoge en sus 200 páginas mis poemas favoritos, los cuales releí juiciosamente y me llevaron a esculcar en mi cada vez más exigua biblioteca hasta encontrar la revistillas de Nadañismo 70, léase Nadaísmo, que Escobar editaba en Bogotá, más los Poemas de la Ofensa completos, los de Tierra Caliente y Sombrero de Ahogado, y sobre todo el sorprendente y siempre venenoso Método fácil y rápido para ser poeta que si se divulgara en decenas de miles de ejemplares en los colegios acabaría con el embeleco de los talleres de poesía, donde nunca se aprende nada que ya no se sepa, a saber, que la poesía no se aprende en los talleres sino en la canciones infantiles, etcétera, aunque lo más misterioso es que el poeta viva de dictar su taller propio desde hace innumerables años chinos. Será porque es un monstruo de otra época, como confiesa en alguna parte. La edición fue hecha a la manera de los libros españoles, argentinos y chilenos que yo devoraba en mi niñez, en fino papel puro y con sobrecubierta y con las firmas de Jaime y de Don Fulgencio. Para no prestárselo a nadie… Terminemos con la pérdida de la “intelligentzia” y cultura contemporáneas que mencioné antes, con estos versos de Convocando el olvido: “Si la inteligencia del hombre no satisface a sabios y científicos, quienes la ponen en duda… yo decido que la cosa no tiene importancia. Mientras tanto ¡cómo estoy de contento! No importa mi inteligencia deficiente. Para dentro de doscientos años espero haber mejorado bastante… Ven, linda, bailemos… Vamos a olvidar…”. opinion@vivirenelpoblado.com