El Fenómeno del Niño

 

El Fenómeno del Niño

 

Inundaciones en vastas zonas áridas y sequías en las zonas que normalmente están bien drenadas

 
 

El niño es el término generalmente utilizado para describir la aparición, de tiempo en tiempo, de aguas superficiales más cálidas de lo normal, en el Pacífico tropical central y oriental, frente a las costas del norte de Perú, Ecuador y el sur de Colombia desplazando las aguas frías de la Corriente de Humboldt. El fenómeno climatológico fue bautizado con el nombre de el Niño por pescadores peruanos de Paita, que en el siglo 19 lo detectaron por primera vez, en vísperas de la celebración de las Fiestas de Navidad. Este calentamiento de la superficie del océano Pacífico cubre grandes extensiones y por su magnitud afecta el clima de diferentes regiones del planeta, entre ellas el territorio colombiano.

En condiciones normales, con aguas frías en las costas americanas el régimen de lluvias es deficitario al sur del continente (Chile) y de exceso en el norte (Chocó colombiano), sin embargo en condiciones del Niño, hay fuertes lluvias en las zonas secas y escasez de estas en las zonas húmedas, lo cual genera inundaciones en vastas zonas áridas y sequías en las zonas que normalmente están bien drenadas.

Las sequías son el detonante para incendios forestales, pérdida de cosechas y reducción del nivel de embalses, a la vez que las fuertes lluvias en el sur provocan inundaciones, derrumbe y avalanchas que dejan gran cantidad de víctimas y pérdidas económicas.

¿Qué tan antiguo es el Niño, cómo empezó a operar y con qué frecuencia se presenta? Son algunas de las preguntas que se hace la comunidad científica. Hoy se considera que el fenómeno se inicio hace aproximadamente 7 mil años, a pesar de que existen evidencias geológicas que lo ubican 13 mil años atrás. Para los colombianos el nacimiento del Niño tuvo lugar en 1992, cuando fue el responsable de un racionamiento eléctrico que se vivió por más de un año.

En su reaparición en 1998 fue considerado el más destructivo en 150 años con miles de víctimas, centenares de miles de damnificados y billones de dólares en pérdidas en numerosos lugares del planeta.

¿Qué nos espera con el Niño que llega? ¿Estamos preparados para no repetir experiencias negativas del pasado? ¿Cuánto durará: siete meses, un año? Solo el tiempo lo dirá. Por ahora en Medellín en octubre, mes de lluvia, estamos disfrutando de días muy calurosos y algunas noches de lluvia.

Una súplica: incrementar el ahorro de agua y energía. Recordemos las molestias y perjuicios del racionamiento de 1992. Participemos activamente para que se minimicen.

Por Agenda del Mar www.agendadelmar.com