El chucu chucu fashion del Gordo

El chucu chucu fashion del Gordo
“Finalmente somos personajes ligados a la música del Atlántico y Caribe, pero seguimos siendo paisas, con una nueva versión, nuevo formato, y una nueva canción.”

En el pequeño estudio de ensayo sobre la calle 10, se estrecha el grupo de Gordo’s Project. Allí la batería da la cuenta de inicio y se empiezan a oír ritmos bailables: “No me digas cosas, niña, que me hagan llorar…”
Hace casi cinco años José Villa “El Gordo” y Magaly Alzate partieron de unas composiciones hechas entre los dos, para la creación de un proyecto musical. Esto se convertiría eventualmente en Gordo’s Project, una propuesta de chucu chucu fashion, que dio sus primeros pasos buscando gente indicada para el tipo de grupo que querían: músicos con una mezcla de trópico y rock, y dedicados a ciertos instrumentos que necesitaban. Pero como todas las cosas que se elaboran en el tiempo, fueron los músicos los que desarrollaron la identidad única del proyecto.
El proyecto es una muestra musical colombiana hecha por antioqueños sin pretensiones, sin esnobismo cultural que no se pone de redentor de “lo nuestro”. En palabras de Villa, Gordos’s Project “no es más que una revaluación de lo que pasó con la música tropical en Antioquia, que después de mucho tiempo de que la costeña fuera muy importante, lo músicos antioqueños trataron de hacer lo mismo, dando un resultado similar pero adaptado a los paisas. Eso es chucu chucu o raspa, y eso es lo que quisimos hacer”. En 2008 aplicaron a una Beca de Creación de la Alcaldía, que al ganar les permitió la grabación de un primer disco: The New Tablado.
Tres años después, en busca de un segundo álbum, las composiciones continúan brotando en fusiones de vallenato, cumbia, hip hop, currulao, porro chocoano y quien sabe cuántas cosas más que podrán encontrase en el mar de influencias de un músico. “Es un proceso práctico” dice Villa hablando de sus composiciones, “donde no hay una inspiración esotérica, no existe una musa que me inspire”, y encima de la falta de ayuda trascendente, dice que es muy difícil abordar temas que no se hayan abordado ya, y que los que no se han abordado es porque “la experiencia dice que no hay que abordarlos”. Es así como muchas canciones hablan de amor, pero lo importante para este grupo es que cada una de ellas se defina como parte de Gordo’s Project, que haga parte de su discurso e identidad, definidos por un tono sarcástico.
Ese tono sarcástico lo explica León Giraldo, profesor y primera flauta de la Orquesta Sinfónica de Eafit, como “letras cargadas de humor y de un doble sentido muy sano”. Dice además que es un concepto original, porque a pesar de que muchos grupos hacen mezclan similares, “ellos logran algo admirable, que en su evolución se ha vuelto una propuesta sólida”. Giraldo tuvo la oportunidad de hacer coros y percusión con Gordo’s Project en los inicios del grupo, al que también admira por la calidad de sus músicos, presencia en el escenario y energía con el público.
La mayoría de los integrantes han pasado por Eafit, graduados o con algunos semestres a sus espaldas, pero todos con mucha pasión por la música. “Candelo”, el baterista, tiene el pelo y la barba roja. Eso explicaría el apodo, pero el apellido Colorado también ayuda. La “chapa” viene de tiempo atrás, de los días de estudiante en el programa de música de Eafit, espacio que uno podría imaginar como un recinto lleno de pasión, melodías y ritmos, pero al parecer también es de chacota y muchas risas. Allí mismo surgieron otros apodos del grupo, la mayoría lo suficientemente obvios para no requerir explicaciones: en el tiple está Daniel Restrepo o “Cachetes”; en el piano Fredy Henao, alias “Cusco”; en las congas David Robledo el “Muñeco”; en el bajo Andrés Sanín, conocido como el “Oso”; y en la guitarra, José Villa, “El Gordo”. En las tres voces: Johny Pino, todavía a la espera de un nombre alterno, Camilo Orozco, con un apodo que no revelan “porque le da rabia” y Magaly Alzate, es solo Magaly, tal vez porque darle a ella un seudónimo burlón le quitaría algo del brillo que tiene la exclusiva presencia femenina entre siete hombres.
Oír a Gordo’s Project tocar es, más que oír melodías colombianas modernas, ver los vínculos de la amistad y la música dentro de un ritmo bailable, bajo la dirección asertiva y tranquila del “Gordo”.