Edificios en tierras que valen oro, la tentación de constructoras

En El Poblado hay sectores en los que el lote vale más que las mismas propiedades que están edificadas en el lugar. Eso ha hecho que constructores se froten las manos para lanzar propuestas de compra y orientar un nuevo desarrollo inmobiliario. ¿Cómo funciona?

Por Daniel Palacio Tamayo y Ricardo Madrid Builes
Llamadas. Mensajes de terceros. Rumores. Ofertas. El interés de empresas inmobiliarias por redensificar sectores consolidados de El Poblado es una realidad. El mensaje ya ha llegado a administradores, líderes gremiales y propietarios, quienes hasta el momento no han concretado ningún negocio para vender en conjunto sus propiedades.

¿Cómo funciona? Un edificio de poca altura con más de 15 años de construido le daría paso a una infraestructura de mayor envergadura.

Olga Cardona, administradora del edificio Aries, ubicado en la carrera 43B # 1A Sur – 15, asegura que “hay varias inmobiliarias que me han llamado. Quieren comprar, demoler y construir. Le han hecho ofertas económicas a la gente, pero muy bajas”. Según la administradora de este edificio de 12 apartamentos, los propietarios no aceptaron la oferta, pues algunos están muy apegados al bien y la oferta económica no era lo suficientemente tentadora. Cardona conoció de una última oferta en junio.

El sector comprendido entre las avenidas El Poblado y Las Vegas y entre las calles 1sur y los límites con Envigado es donde se ha identificado un hervidero inmobiliario. Tal es el caso del edificio El Remanso. Su administrador, Rubén Darío Londoño, afirma que cuando les hicieron una oferta hace unos años, conocieron una maqueta de la nueva construcción que incluía un centro comercial y una torre de apartamentos.

Cuando les hicieron la oferta a los propietarios de estos apartamentos ubicados cerca a la Clínica Las Vegas, estos celebraron una reunión extraordinaria donde se acordó que nadie vendería, recuerda Londoño. Constanza Alzate, administradora de Piedra Verde, donde también en algún momento se mencionó una oferta, aseguró que ni allá ni en ninguna otra unidad “ha visto el primer cheque” que cierre el negocio.

La Lonja de Propiedad Raíz señaló que este tipo de sectores está sufriendo cambios a partir de la dinámica económica de la zona, pero que aún no se tiene por parte de ese gremio información sobre un proyecto en específico que haya logrado concretar una compra de un edificio para redensificar y hacer un uso mixto del suelo, el decir, combinar actividades comerciales con las residenciales.

Desde constructoras como Coninsa Ramón H., consideran que en el sector de El Poblado es posible que se dé ese fenómeno, que según ellos sucede cuando la tierra vale incluso más que los mismos inmuebles que están edificados en el lugar. “Es posible que en virtud de la realidad normativa un promotor de un proyecto inmobiliario se dé cuenta de la viabilidad o no de comprar edificios completos para un proyecto, como ha ocurrido en otras ciudades como Bogotá, donde se unifica la copropiedad y se avanza hacia un proyecto nuevo”. Pero para el caso de Medellín, afirma el experto de la firma inmobiliaria se tienen que subsanar muchos procesos.

Elisa Sánchez, directora de Corpoblado, considera que el sector de la Milla de Oro tiene una potencialidad inmensa para la construcción en altura, por lo que en consecuencia “muchos constructores están detrás de eso lotes y edificios pequeños”. La líder cívica considera que los mismos vecinos deben proteger bastante el sector que se puede ver beneficiado con proyectos de movilidad como el metroplús por la avenida El Poblado y otras normas consagradas en el Plan de Ordenamiento Territorial.

Crecer la ciudad hacia dentro, que es una de las premisas del Plan de Ordenamiento, contiene la expansión urbana en las laderas de la ciudad. Por lo que se tienen que explorar nuevas alternativas como la de generar suelo. Margarita María Ángel Bernal, exdirectora de la EDU, considera que “tumbar para volver a hacer es una de las alternativas, la otra es renovar lo existente dándole un carácter de modernidad con generación de nuevos usos”.

Para la exdirectora de la EDU, que encabezó el proceso de renovación en Naranjal, se tienen que aprovechar los instrumentos para la renovación urbana. Para el caso de El Poblado, Ángel piensa que “es viable en la medida que también se genere espacio público. No es solo densificar, hay que guardar las proporciones para que existan zonas verdes que den calidad de vida en estos sectores”.

El profesor de la escuela de Planeación Urbano Regional de la Universidad Nacional de Medellín, Luis Aníbal Vélez, considera que densificar por sí mismo no es malo ni bueno, siempre y cuando se garanticen unas condiciones, especialmente en espacio público verde, para la ciudad. “Ya no basta con zonas verdes residenciales”, asegura el experto quien agrega que son escasas por ejemplo en barrios como Santa María de los Ángeles y Astorga.

“Medellín en muchos sectores tiene suficiente densificación. Cuando dicen que hay que hacer una ciudad compacta me pregunto si es una ciudad compacta o amontonada”, interroga el experto, quien además cree que el uso residencial de muchos sectores no puede claudicar ante las ofertas para instalar zonas comerciales que son más rentables, pero que van ahuyentando a los residentes tradicionales, concluye Vélez.

Las ofertas, pero también el debate, están sobre la mesa en una ciudad que se alista para una transformación y un crecimiento urbano que significará un cambio de paradigma. De un desarrollo lote a lote a una renovación de sectores como Naranjal, pero que también es viable en El Poblado. Los expertos advierten que una vez abierta la alternativa hay que buscar que el crecimiento se haga con espacios públicos verdes generosos, que estén en la rutina del ciudadano y no, como dice Vélez, que haya que hacer un paseo para ir a un parque público verde.