Diviértase en grande catando vinos blancos

     
     
    Publicado en la edición 385, marzo 1 de 2009
     
         
     
    Diviértase en grande catando
    vinos blancos
     
         
     
    Diviértase y aprenda a degustar cada día de una mejor manera los vinos que más le gustan.
     
         
     
    En el caso de los vinos blancos, dos variedades se convierten en su mejor aliado: el Sauvignon Blanc y el Chardonnay. Asi que será necesario explorar bien las características típicas de cada uno de ellos para disfrutarlos solos y en compañía de algunos platos que harán del maridaje un ejercicio único.
     
         
     
    Características únicas de cada variedad
     
         
     
    Sauvignon Blanc
    Es una variedad ideal para la elaboración de vinos ligeros, ácidos, ideales al aperitivo y acompañado de platos frescos.
    Su color debe ser translúcido, con reflejos verdes en su juventud y son ideales cuando se consumen jóvenes. Es decir, en los primeros tres años de edad.
    Sus aromas varían entre las notas vegetales (típicas del nuevo mundo), el famoso descriptivo “pipí de gato”, los aromas cítricos y algunos frutos exóticos como el maracuyá. Con el pasar de los años pierden sus notas frutales para adquirir nuevos aromas vegetales como los espárragos y hierbas secas.
    En la boca, son vinos de una gran acidez y un grado de alcohol relativamente bajo (inferior a los 13.5% vol.). Son ligeros, agradables y refrescantes.

    Chardonnay
    Ideal para la elaboración de vinos grasos, complejos y fermentados en barril de madera. Acompaña sin igual entradas elaboradas, platos calientes y una gran variedad de quesos.
    Su color tiende más hacia las notas amarillas y doradas debido a la fermentación en barril de madera. Sin embargo, en su juventud, puede presentar reflejos verdosos.
    Liberan aromas clásicos, florales y frutales, de una gran complejidad y diversidad. Los frutos secos, las nueces, las almendras y los aromas tostados de la madera son claves en la complejidad aromática de estos vinos. Con el envejecimiento en la botella, los aromas reductores, las especias, las flores blancas, la miel y las resinas serán nuevos actores en un abanico de olores.
    En la boca no son vinos tan ácidos como los vinos ligeros pero poseen un volumen y una textura que solo esta variedad puede entregar. Son generalmente más alcohólicos, alcanzando hasta los 14.5% vol.

     
         
     
    Diviértase catando y combinando los vinos
    con cenas casuales y/o especiales
     
         
     
    Disfrute sin esnobismo alguno y con mayor conocimiento las delicias detrás de una copa de vino bien servida. Y cuando hablo de bien servida, me refiero tanto a la selección previa de la marca como a la temperatura del vino y al tipo de comida que lo acompaña.
    Con el Sauvignon Blanc. Como los vinos blancos del Sauvignon Blanc poseen una acidez elevada estos se convertirán en su mejor aliado al momento del aperitivo. La temperatura de degustación es una de las más bajas posibles: entre 12 y 14 grados centígrados.
    Se disfrutan solos pero también acompañando algunas entradas clásicas, como las ostras crudas, los mejillones y una inmensa variedad de comida asiática, especialmente el sushi. Una de las verduras más difíciles de maridar con un vino son los espárragos, excepto para los vinos de esta variedad de uva. Gracias a la evolución de los aromas, las notas vegetales del Sauvignon Blanc se transforman en notas algunas veces de espárragos, un complemento ideal de una entrada que contenga estas verduras.
    Con el Chardonnay. La temperatura ideal de cata es alrededor de los 16 grados centígrados. Como existen dos diferentes estilos de Chardonnay, vale la pena tratar de encontrar en el mercado vinos del estilo de Chablis y vinos del estilo de las más prestigiosas regiones de la Borgoña o los vinos de guarda producidos en el nuevo mundo. Esta variedad es amante de los mariscos de sabores más sutiles y texturas suaves como los langostinos, la langosta y los pescados de piel blanca (acompañados de salsas cremosas y con base en mantequillas). El pollo, el puerco, el cordero y el ternero son algunas de las carnes que acompañan estos vinos de manera especial.
     
         
     
    Tarea
    Recomiendo a aquellos aventureros del buen comer que ensayen algunas recetas de entradas de mariscos o frutas y verduras frescas con alguno de estos dos tipos de vino al mismo tiempo. Efectúe el mismo ejercicio con platos calientes y una variada tabla de quesos. Es en el ejercicio de la cata y la comparación entre platos y vinos como descubrirá sus propios maridajes perfectos.