“Disparos” de puro de sentimiento

Las fotografías de Ángela María Torres Espinal, Tata para la familia y los amigos cercanos, proponen una visión del mundo, así, con el sentimiento incluido
Ángela María Torres en el metro de Medellín. Fotos Juan David Caicedo
Por Saúl Álvarez Lara

La hora o el día no tienen importancia. La multitud parece la misma y allí está su paradoja, la hora o el día no afectan la sensación a pesar de que nunca es igual. Si uno se sienta en alguno de los bancos de madera de cualquier estación del subway de Nueva York ve desfilar el mundo entero. Hombres, mujeres y niños, comunes y corrientes, que pasarían desapercibidos en cualquier ciudad del planeta; grupos musicales que esperan el apoyo del público en algún recipiente o en el sombrero al revés en el piso entre ellos y quienes pasan; gentes con maletas, bolsos o incluso con carros de supermercado; algunos van vestidos de etiqueta, pero no están disfrazados; otros sí, van disfrazados, o vestidos de tal manera que lo parecen; hay quienes llevan gafas de sol a pesar de que por los túneles, pasadizos y estaciones no entra pizca de sol o por lo menos no del sol al que estamos acostumbrados. En cambio lo que sí hay en cantidad es una suerte de hollín pegado a todo, incluso a las luces amarillentas que dominan y crean un ambiente que podría ser lúgubre y no lo es; es vivaz, inquieto y en constante movimiento. Por supuesto el ambiente está atravesado por los ruidos de metales al rozar, el silbido de frenos y puertas corredizas de trenes que entran y salen de las estaciones; por oleadas de vapor; voces en altoparlantes anunciando entradas, salidas o demoras; conversaciones que llegan de todas partes, incluso de los lugares menos pensados, como murmullos de músicas. Es poco, y demasiado a la vez para describir este subway que atrae como imán a la mujer joven, menuda, rubia, de mirada fotográfica y risa espontánea que ve más o distinto de lo que ven o sienten los otros. No lograría describir cómo va vestida, hace frío afuera y quizá lleva una chaqueta que la protege del viento o de la lluvia y le sirve para disimular la cámara que lleva colgada al cuello. Se llama Ángela María Torres, la llaman Tata en familia y los amigos cercanos, es fotógrafa y domina otras artes, por ahora y en esta página es fotógrafa. Es cuidadosa y no dispara a diestra y siniestra para después elegir las imágenes que le gustan; es observadora, recordemos que ve distinto, camina por las estaciones, sube a los trenes y cuando una situación o un personaje, por su expresión, por la luz que lo separa del resto, por una sonrisa o por un gesto quizá invisible para los otros, atrae su mirada, prepara la cámara, mide la distancia, encuadra la situación y toma la foto, “dispara”, en palabras de fotógrafo. Seguro será una buena fotografía, un retrato especial sacado de las entrañas de esta ciudad por donde todos sus habitantes pasan. Ángela crea la imagen, quizá se queda mirando el sujeto después de haberlo registrado, pero no habla con él o ella o el grupo que registró con su disparo; está segura de que no se dieron cuenta, en medio de la multitud nadie mira a nadie, nadie se preocupa por el vecino y todos, aunque vayan acompañados, inmersos en libros, periódicos, o con la mirada fija en el infinito van solos, y hablarles, mencionarles que fueron o serán sujetos de una fotografía los sacaría del estado particular en que nos encontramos todos cuando estamos solos en medio de la multitud; no sabrían qué hacer y quizá posarían; la naturalidad de su expresión, de su gesto o su pose, se perdería entonces.

Subway de Nueva York. Fotos Ángela María Torres
Sin embargo, las fotografías de Ángela son más que el registro de un momento, de una luz especial, de una mirada; son, en el imaginario de la fotógrafa, un instante en la historia del sujeto, que solo él conoce, pero da pie para imaginar el universo a su alrededor. El universo vivido y reflejado en caras que ríen poco, que dejan ver el cansancio, la preocupación, la espera o el vacío. “Vacíos” es el título ideal para una exposición de estas fotografías.

Y aun así, las fotografías de Ángela María Torres, Tata, son más que momentos, luces, situaciones o vacíos; son historias de sentimientos, de emociones, de sensaciones que la imagen traduce de distintas maneras, por esta razón para su tesis de grado como fotógrafa escribió los sentimientos que le producían las imágenes de su extenso trabajo sobre Nueva York y el subway, por eso no se trata solo de la imagen que remite a unas sensaciones; los textos que acompañan las fotos para aquella tesis llevan a otras sensaciones más íntimas. Llevan al momento de unión entre lo que ve y lo que siente. Llevan al momento de disparar la cámara.

Subway de Nueva York. Fotos Ángela María Torres
Un día conocí sus fotografías. Otro día conversé con ella y me enteré de lo narrado hasta ahora. Queda aún mucho por decir de su trabajo sobre las gentes, las calles, los árboles, las familias; sobre la mirada brillante de sus personajes y sobre los innumerables proyectos de imagen, cine, edición, literatura e ilustración que lleva a todas partes en su imaginación. La posmodernidad ha logrado que todo el que tenga un celular sea fotógrafo en potencia. Sin embargo aquellos que son verdaderamente fotógrafos ven un mundo, el de ellos, con imaginación y talento. Las fotografías de Ángela María Torres Espinal, Tata para la familia y los amigos cercanos, proponen una visión del mundo, así, con el sentimiento incluido. Sentimiento que se puede ver en: http://angelamtorrespinal.com
Subway de Nueva York. Fotos Ángela María Torres

Subway de Nueva York. Fotos Ángela María Torres