Desmonte y desmonte… avisos

Desmonte y desmonte… avisos
Ante la alta contaminación visual en El Poblado, a la subsecretaría de Espacio Público no le queda más que continuar los operativos

Un equipo de trabajo capacitado en la regulación y control de la contaminación visual exterior recorre en un camión el sector de El Poblado. Está dotado de herramientas que les permiten desmontar aquellos avisos publicitarios que incumplen la normativa: una varilla que llegue a la altura de un pasacalle, bien sea para derribarlo con un golpe o desatar las cuerdas que lo sostienen; una pipeta con oxígeno y acetileno, para producir la llama que derrite el metal de los avisos de orientación clavados en los andenes; o tan solo alcanzar los publipostes y bajarlos.
Acompañando el trayecto van Gabriel González, el subsecretario de Espacio Público, y Andrés Restrepo, el coordinador de Contaminación Visual Exterior. Generalmente hacen parte de los operativos que día a día la subsecretaría realiza en los diferentes sectores de la ciudad. Siendo El Poblado uno de los barrios más afectados, las intervenciones son más frecuentes en la Avenida de El Poblado y en la calle 10.
No tener resolución de registro ni solicitud de permiso, poner más avisos de los permitidos, ubicarlos en lugares diferentes a los indicados, no cumplir con la distancia reglamentaria entre la vía y el anuncio, hacer mal uso de los antejardines y colgar pasacalles de los árboles, son algunos de los motivos por los que en cada recorrido la publicidad es desmontada.
Entre algunas consideraciones están: para anunciar construcciones es prohibido utilizar pasacalles; a las constructoras se les permite publicitar por medio de una valla y avisos de orientación alrededor de 1 km del área del lugar en donde se encuentran, mientras que para eventos, empresas y centros comerciales no se pueden usar avisos de orientación. Los publipostes son prohibidos en todos los casos, sin embargo son los más utilizados.
Aunque los anunciantes tengan claro que su publicación va a hacer retirada, esta labor se convierte en una carrera de monte y desmonte. El subsecretario Gabriel González dice: “Que sepan que si los ponen, ese mismo día los bajamos”, y agrega que su tarea es continuar con la imposición de las multas”, que de no ser pagadas impiden otorgar el permiso para una próxima oportunidad.
En el momento en que se baja una valla, pasacalle o aviso de orientación, se realiza un informe de retención en el que se indican los motivos de la infracción. Esta es la constancia para que el propietario reclame el aviso. Cuando este tiene permiso, por medio de la Secretaría de Hacienda se le cobra el desmonte. Una sanción puede ser hasta de 5 millones 900 mil pesos (10 salarios mínimos), pero algunos infractores consideran que sale incluso más barato que una publicidad en medios. Obtener el permiso para colocar un pasacalle cuesta 178.000 pesos.
Durante el último recorrido, tan solo en dos horas fueron desmontados tres pasacalles, cuatro avisos de orientación, dos publipostes y un aviso en pasta. Los sitios: la Avenida El Poblado, Los Balsos, Los González, San Lucas, El Tesoro, La Transversal Superior, sectores en los que es recurrente la publicidad de constructoras,