Desde el Museo / septiembre (quincena 1)

 
 
Publicado en la edición 397, 06 septiembre de 2009
 
     
 
 
 
Cable
 
 
El paisaje de “Cable” es el de la vida urbana, signada por la industrialización y la tecnología, con una geometría inapelable que se impone a los juegos orgánicos de la naturaleza
 
     
 
 
  Foto cortesía Museo de Arte Moderno.  
     
 
Por Carlos Arturo Fernández U.
 
 
A lo largo de más de tres décadas, Jorge Ortiz ha desarrollado una activa creación artística centrada en los procesos fotográficos, que por lo general ha pasado casi desapercibida para los grandes circuitos de la crítica y del público en el país. Sin embargo, mantiene su actividad callada y persistente, basada en logros y experiencias sutiles difícilmente comercializables, pero llena de entusiasmo, de profundidad conceptual y de una calidad estética de primer orden en el arte nacional.
“Cable”, una fotografía de 75 por 75 centímetros, de 1978, forma parte de una amplia serie experimental en la cual Jorge Ortiz se enfrenta simultáneamente al pasado y al futuro: a los problemas tradicionales de la historia del arte regional y a las posibilidades de transformación que abrían los nuevos usos de las tecnologías ante horizontes globales.
A pesar de su aparente simplicidad, esta serie de fotografías reconoce, por una parte, que el interés por el paisaje y, en sentido más general, por la relación con la naturaleza, ha sido una preocupación constante de la cultura antioqueña, lo que se manifiesta claramente en la pintura de todo el siglo 20; pero, por otra parte, hace caer en la cuenta de que, en esa relación hombre / naturaleza, lo mejor del arte regional centró sus preocupaciones en el ser humano, sin falsas nostalgias por paraísos terrenales que la tradición creó, quizá para exorcizar la dureza de la realidad.
El paisaje de “Cable” es el de la vida urbana, signada por la industrialización y la tecnología, con una geometría inapelable que se impone a los juegos orgánicos de la naturaleza pero, por eso mismo, cargada del más profundo sentido humano.
Sin embargo, ya desde esta serie de los cables, que constituye uno de sus primeros trabajos, Jorge Ortiz nos revela su entusiasmo por investigar los procesos físicos y químicos que hacen posible la fotografía. Y también en esa investigación se planta entre pasado y futuro para descubrir los mecanismos, casi alquímicos, que permiten el milagro de escribir y dibujar con la luz, para lograr la paradoja de un paisaje que, como en este caso, no existe más allá del puro contraste de luz y sombra.
En realidad, más que la toma de una fotografía, lo que interesa a Jorge Ortiz es la reflexión acerca de los problemas que la sustentan o se manifiestan a través de ella, con la convicción de que por ese medio podemos descubrir la vida de universos insospechados con los cuales convivimos, casi sin darnos cuenta.
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Hasta el 15 de septiembre, la Sala U – Arte Contemporáneo, de la Universidad Nacional sede Medellín (Facultad de Arquitectura, bloque 24, 9 am. – 5 pm.) presenta la exposición “Nubes en el cuarto oscuro”, de Jorge Ortiz. Vale la pena no perdérsela