Contaminación: al por mayor y letal

Aunque las estadísticas son imperfectas en este campo, dan cuenta de un fenómeno en crecimiento, agravado por la falta de compromiso ciudadano
Por Fernando Cadavid

Los datos son del año 2011, pero por igual constituyen una voz de alerta: se estima que la carga de mortalidad atribuible a la contaminación atmosférica fue cercana al 9.2 % del total de muertes en el Valle de Aburrá. En la actualidad el Área Metropolitana avanza en estudios para actualizar estas cifras. Es de esperar que se incrementen, si se tiene en cuenta el crecimiento tanto poblacional como del parque automotor y de la emisión de material particulado, sumado al cada vez más lento y atiborrado tráfico vehicular, según los analistas.

El estudio también estableció que 30 casos de mortalidad infantil, en niños menores de un año, tuvieron la misma causa. Se advierte que en algunos centros hospitalarios no es muy riguroso el registro de la información, en población menor de cinco años. También en 2011 hubo cerca de 500 hospitalizaciones y 270 casos de atención en salas de urgencias, por materiales particulados.

Se estima que el valor de la carga de enfermedades atribuibles a la contaminación ambiental fue superior a los 1.3 billones de pesos para ese año. Cerca del 70 % de la mortalidad atribuible a este fenómeno se registra en Medellín.

La fuente destaca el rigor científico para llegar a estas cifras, que se basan en las estadísticas que entregan las secretarías de salud del Valle de Aburrá, más la literatura internacional sobre el tema. Debido a muy variados factores, no es posible disponer de cifras más actualizadas. El esfuerzo investigativo de los funcionarios del Área Metropolitana se centra en conocer la problemática ambiental, medirla y analizarla. Ahora se cuenta con un conocimiento claro de las fuentes, con un inventario de emisiones con porcentajes atribuibles a cada una de ellas: las fijas, las móviles y las de origen en la naturaleza, para determinar el impacto en la salud, y en consecuencia proponer las estrategias y alternativas para enfrentar esta situación.

A su vez la Secretaría de Salud de Medellín informa que, en cuanto a la incidencia de contaminación por fuentes móviles en la salud pública, tiene en discusión el protocolo de calidad del aire, elaborado por el Ministerio de Salud y Protección Social, que pretende relacionar los dos temas. Insiste en que las causas de las enfermedades vinculadas a la contaminación, como son la infección respiratoria aguda, el cáncer de pulmón, etcétera, son multicausales, y es difícil establecer cuál es el grado de participación que tiene el material particulado.

Los investigadores coinciden en cuestionar el uso desmedido del vehículo particular, práctica que está incrementando considerablemente los niveles de emisión de partículas dañinas. Insisten en la necesidad de generar una cultura de responsabilidad social frente a esta costumbre.

La red que vigila
Para determinar la calidad del aire que respiramos existe una red de medición con 22 estaciones fijas y una móvil, que reportan datos en tiempo real, y que se publican en el portal del Área Metropolitana, para indicar su comportamiento. La red mide los niveles de PM10, PM2.5, de ozono y de monóxido de carbono (CO). (Otros contaminantes, reseñados en la gráfica 2, son NOx: óxido de nitrógeno; SOx: óxido de azufre; VOC: compuestos orgánicos volátiles).

La referencia PM clasifica el material particulado según su tamaño: la cifra 10 señala partículas inferiores a 10 micras (medida para objetos microscópicos). El aparato respiratorio humano está dotado con una especie de filtro en las fosas nasales para recoger estas partículas e impedir que penetren en el organismo.

Pero las menores a 10 pueden pasar a la tráquea; otras, más pequeñas (de 2.5 o menores, tamaño inferior a una séptima parte del diámetro de un pelo humano), pueden causar una gran afectación, pues alcanzan a llegar al pulmón y pueden ir hasta los alvéolos y al torrente sanguíneo. Debido a ello, los investigadores científicos se concentran en su medición.


Emisiones de contaminantes, según categoría vehicular. Camiones y volquetas aportan las mayores emisiones de CO (40 %), de NOx (40 %) y de PM2.5 (45 %)

La estación monitora asignada a El Poblado se reubicará en el sector conocido como la Y, cerca de los tanques de EPM, sobre la Loma de Los Balsos. Frente a propuestas para instalarla cerca al parque o en sectores muy concurridos, la ingeniera química Ana Zoleima Orrego, del Área Metropolitana, explica que lo importante es disponer de una caracterización del Valle de Aburrá en temas de calidad el aire: por la condición topográfica del territorio, a veces los vientos chocan contra las laderas y allí se depositan los factores contaminantes. En el caso de El Poblado, la parte alta de Los Balsos se convierte en un sumidero de ozono, porque llegan los contaminantes por vientos y se depositan allí, y con la acción de la luz solar se generan altas concentraciones de este gas. Sin esta medición no es posible alcanzar una visión clara del problema de la calidad en toda la subregión.


Distribución del parque automotor en el Valle de Aburrá (en 2013). Se destaca la preponderancia de las motocicletas (cerca del 48 %) y del vehículo particular (42 %)

La Universidad Nacional es la operadora de la red; la operación, mantenimiento, análisis y procesamiento de informes puede tener un costo de unos cuatro mil millones de pesos al año.

Según el Índice de Calidad del Aire, ICA, el inventario de las fuentes emisoras demuestra que cerca del 80 % de los contaminantes más críticos en el Valle de Aburrá están asociados a fuentes móviles, y el 20 % restante a fuentes fijas (chimeneas). Recordemos que en el informe de calidad del aire del programa Medellín Cómo Vamos, se indicó que este desmejoró entre 2013 y 2014.