Construyendo nuevos destinos

Por todos lados en Colombia se ven señales de este fenomenal esfuerzo: Nuevos hoteles y restaurantes, ferias y eventos, centros de convenciones, escuelas de gastronomía, etcétera. Y claro, campañas que tratan de presentar al mundo nuestra pasión, así como invitaciones a los grandes cruceros caribeños para que visiten al menos Cartagena.
Como ocurre casi siempre que algo es bueno, todos los demás países también han estado muy ocupados haciendo lo mismo. Nos estamos peleando con nuestros vecinos -y a la larga, con muchos no tan vecinos- por los mismos dólares de los mismos turistas. Un canadiense o francés que gastó su tiempo y su dinero en ir a Jamaica en marzo, por ejemplo, casi con seguridad ya no vendrá a Colombia este año, y posiblemente en varios más.
El problema es que algunos de nuestros vecinos están haciendo mucho más que nosotros, por más pasión que le pongamos al asunto. Veamos el caso de México, sin duda el más exitoso de América Latina y el Caribe. Recibe más de 22 millones de turistas al año, en tanto Colombia a duras penas acaba de superar su primer millón. ¿Y cómo llegó México allá?
Hace 30 años el único destino de playa importante era Acapulco. Muy lujoso y exclusivo en su momento. Cancún, por ejemplo, no existía más que como una playa grande, muy común y corriente. Entonces el gobierno le encargó a Fonatur (que equivale a nuestra Corporación Nacional de Turismo) que coordinara un gran esfuerzo de desarrollo y venta de infraestructura.
Adecuaron playas, construyeron vías, instalaron servicios básicos y remataron con un moderno aeropuerto. Planearon un futuro con claridad y rápidamente muchas de las cadenas importantes de hoteles, locales y extranjeras, se hicieron a lotes junto a la playa. Y poco a poco fue surgiendo Cancún y luego la Riviera Maya, que hoy atraen cerca de 3 millones de visitantes al año, el triple que Colombia entera.
Este desarrollo generó cantidades enormes de empleo durante su construcción, y luego más todavía durante su operación. Casi todos empleos estables y de buen nivel. Y no se detuvieron ahí. Después construyeron Los Cabos, Ixtapa, Huatulco y ahora van a construir Litibú, otro macrodesarrollo que traerá enormes flujos de inversión y empleo.
En Colombia, en cambio, con miles de kilómetros de playa, todavía tenemos los mismos destinos turísticos de hace 50 años. Sin duda, cada año hay más y mejores hoteles y restaurantes. Pero no se ha desarrollado ninguna zona realmente nueva. Tal vez la única sería San Andrés y Providencia ¡Pero de eso hace ya 50 años!

Cartagena y Santa Marta poco a poco se van saturando y cada vez serán menos atractivas para el público internacional por congestión, inseguridad, servicios públicos y acoso de vendedores ¿Y qué más tendremos para ofrecer? Ojalá Colombia se pusiera las pilas de verdad, nuestros vecinos y competidores ya lo hicieron.

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