Con los días contados

     
   
     
  No hay mal que dure cien años, ni carro que lo resista, podría decirse para hacer referencia al fin cercano de una de las obras viales más cuestionadas de El Poblado en los últimos años. Los 19 resonadores que desde 2003 convirtieron a un tramo de Los Balsos, entre la Transversal Superior y la vía El Tesoro, en una tortura para conductores y vecinos, hoy son objeto de un estricto estudio técnico con el fin de reemplazarlos este mismo año, por elementos más propicios.
De acuerdo con el Subsecretario Operativo de Obras Públicas de Medellín, Sebastián Álvarez, el estudio lo adelanta una mesa de trabajo integrada por funcionarios de Obras Públicas, Tránsito y Planeación Municipal. Deberá estar terminado a mediados de septiembre y, aunque no hay fecha definida, las modificaciones empezarán lo más pronto posible con el fin de dejar la vía lista al finalizar este año. Los costos de la obra serán asumidos con recursos de la Secretaría de Obras Públicas.
 
     
  Resaltos: ¿medios o enteros?  
  La propuesta “consiste en demoler 13 de los 19 resonadores; a los seis restantes se les haría encima un resalto no muy pronunciado, para que el vehículo no tenga que frenar completamente para pasarlo”. Lo que todavía está en discusión es si los seis resaltos se construirán únicamente en el carril de descenso o en ambos. “Pensamos que si los hacemos también en subida afectan la movilidad. Por eso otra opción es hacerlos sólo de bajada y poner tachas divisorias en la mitad de la vía y así evitar que la gente que va bajando se pase para el carril de subida para no coger el resalto”, indicó Sebastián Álvarez.  
     
  Presión ciudadana  
  Fueron dos los factores que más influyeron en la determinación de la Alcaldía de demoler los resonadores. Uno de ellos, el ruido que generan al paso de los vehículos, el cual, según mediciones del Área Metropolitana, supera los decibeles permitidos por la Organización Mundial de La Salud. La medición se hizo comparando con el nivel de ruido en la Loma de Los González, donde el número de decibeles resultó muy inferior al de Los Balsos. Los más afectados son los vecinos que viven o trabajan en el área. El otro aspecto que se tuvo en cuenta fue que los resonadores no habían cumplido con su objetivo de disminuir la velocidad en los Balsos: todo lo contrario, los conductores prefieren pasarlos rápido a pasarlos despacio.
Igualmente fue significativa la presión ciudadana, manifestada en una carta firmada por más de mil personas afectadas por los resonadores, la cual fue presentada ante las autoridades municipales. Así mismo, el Concejo de Medellín, a través de una comisión accidental coordinada por Federico Gutiérrez, ha trabajado con insistencia para darle una solución definitiva a tan cuestionada obra.