Con la habitual resistencia al cambio

 
 

Así son todas las cosas de esta ciudad. Nuevamente los despalomados, como es de esperarse, solo se dieron cuenta de las implicaciones del cambio cuando este ya había sucedido. A pesar de ser una cosa anunciada desde hace varios meses, el cambio de sentido en la circulación de Los Balsos y Los González se convirtió en un trauma para muchas personas que, o no se habían dado cuenta de que esto iba a pasar, o no habían entendido lo que iba a pasar, o creyeron que el anuncio oficial previo era un chiste.

Con tiempo la Secretaría de Tránsito anunció que iba a hacer este cambio pues sus estudios de flujo vehicular indican que así se optimiza la circulación en esta zona de la ciudad; dijo que el cambio sería efectivo tan pronto estuviera terminada la conexión de la Avenida 34 entre ambas lomas. Y así fue, tal cual.

La mañana que la cosa se hizo efectiva, anunciada en estas páginas con debida antelación, replicada en www. vivirenelpoblado.com y en otros medios de comunicación, los teléfonos y el correo electrónico de la Línea 312 se llenaron de voces en contra de la medida. Válidas o no, las quejas, sí son extemporáneas. Hubo tiempo y oportunidad para pronunciarse. Es cierto sí, que el Municipio anunció que también tendría lista la conexión entre las lomas a la altura de Astipalea, y no fue así, pero eso no hará que deshagan el cambio aunque la obra se demore. Más bien prolongará los viajes de algunas personas, como lo hizo el cambio de las transversales hace algunos años. Quizás no pase nada más.