Comprarle a Colombia

     
      Publicado en la edición 392, 21 junio de 2009  
         
     
    Comprarle a Colombia
     
         
     
    Iniciamos en esta edición una nueva campaña de reflexión en la que invitamos a nuestros lectores a tomar conciencia de la necesidad de que le compremos a Colombia. Nuestras empresas, en todas las áreas de la producción, pasan por momentos difíciles. A pesar de que se vislumbren algunos síntomas de mejora, este no ha sido propiamente un año fácil para nadie y lo que se augura son otros meses duros para la economía.
    Como un buen negocio para todos, la idea de comprar es invitar a que participemos de la reactivación, por lo menos eliminando de nuestro lenguaje frases apocalípticas, que de tanto repetirlas terminan por convertirse en verdad. Es sabido que en economía uno de los principales factores que se tienen en cuenta es el de la confianza y esta se puede ayudar a construir. No se trata de negar la realidad, pero tampoco se trata de imaginarnos que estamos al borde de un precipicio sin posibilidades.
    Poner entre todos el hombro y ayudar a cargar el fardo. De eso se trata. Comprar algo, preferencialmente algo hecho en Colombia, es ayudar a preservar puestos de trabajo, a generar riqueza y a apoyar a quienes están tratando de hacer las cosas bien. ¿Cómo imaginar que la economía del país saldrá adelante si cada vez que tenemos la oportunidad de mover un peso preferimos guardarlo porque se avecinan las épocas de vacas flacas? Este sí es el camino para llegar a la crisis, rompiendo la cadena del consumo, que a su vez rompe la cadena de la producción y el crecimiento.
    Igualmente, comprarle a empresas legales, es también la manera de apoyar al país. Así sus productos no sean hechos aquí, sí pagan impuestos, sí generan valor y sí se traducen en empleo. Piense por un momento que ese gusto que usted se deja de dar, pudiéndoselo dar, significa que en esa tienda donde lo esperaban no tendrán con qué pagarle a los proveedores, se les demorará el salario a los empleados y finalmente tendrán que cerrar. Una cadena que de verdad sí nos lleva a la crisis que presagian quienes sólo saben hablar en pesimismo, como si siendo pitonisas del desastre se ganara algo.
    Nuestra invitación por tanto es a que compremos hoy algo. Enviar unas flores, comprar un pastel, comprar una camiseta, ir a cine, probar un restaurante nuevo, cambiar un mueble, renovar la vajilla o las ollas, cambiar un mantel o comprar unas sábanas, en fin, darse un gusto. Imagínese lo que esto significaría si en cada una de las casas de Medellín hiciéramos lo mismo, calcule la inmensa fuerza que se desataría.
    Por eso, en esta nueva campaña que presentamos hoy, La Tienda Creativa y Vivir en El Poblado quieren invitarlos a que no se dejen llenar de cuentos chinos. A no creerle a todos aquellos que nos muestran que estamos en el umbral del desastre. Al contrario, al comprarle hoy a Colombia estamos asegurando que las cosas no se detengan y cambien… para el bien de todos.