Productos con identidad

Comprar y comer local no es una práctica solo de restaurantes.
Comprar y comer local no es una práctica solo de restaurantes.

Comprar y comer local no es una práctica solo de restaurantes. En Medellín ya se puede hacer uso de aquella frase que dice: de la granja a la mesa.

Por:Juan Pablo  Tettay De Fex / juan.tettay@vivirenelpoblado.com

El Dane estima que en los corregimientos de la ciudad viven alrededor de 249 mil personas, esto quiere decir que cerca del 10% de la población medellinense tiene al campo por vivienda. Según la Secretaría de Desarrollo Social, 71% del territorio de la capital antioqueña es rural. Es decir, la ciudad, que equivale a 29% del área del municipio, alberga 90% de los medellinenses.

En 2014, el movimiento Slow Food acuñó el término Comunidades del alimento y las definió como “grupos de productores a pequeña escala y otros actores unidos por la producción de un mismo alimento que están estrechamente relacionados con un área geográfica concreta”. Sus miembros están implicados en producción sostenible y de calidad.

Enmarcado en este principio, que muestra una nueva idea de economía local basada en la alimentación, la agricultura, la tradición y la cultura, Juan Manuel Barrientos, chef de elcielo, creó la Glocal Food Fest, una feria que tendrá lugar en Medellín del 27 al 30 de septiembre y cuyo fin principal es empoderar a los agricultores. “Es necesario generar espacios para que el productor construya redes de trabajo, desarrolle confianza y siga con una labor que es muy importante”, expresa el chef antioqueño.

Una historia de 50 años

Este fenómeno no es nuevo. De hecho, fue en la década de 1970 que, en contraposición al establecimiento de granjas industrializadas, pequeños agricultores empezaron en Estados Unidos un movimiento al que bautizaron Back to the land. Fue entonces que aparecieron los Farmer markets o mercados campesinos y visibilizaron el trabajo artesanal. Dos de los pilares del movimiento son, precisamente, la agricultura ecológica y la horticultura y la compra y el consumo local. “El campesino es estratégico, es el aliado natural del cocinero”, explica el antropólogo Luis Vidal.

En ese sentido, Juan Manuel Barrientos cuenta que “en el taller de elcielo creamos las estructuras de los platos y luego, según la ciudad en la que estemos -Medellín, Bogotá o Miami- terminamos con productos locales, nos adaptamos al territorio”.

La compra local se asocia con la idea de pensar global y actuar local. El economista inglés Ernst Friedrich Schumacher proclamó que “la producción de recursos locales para las necesidades locales es la forma más racional de vida económica”. Quienes apoyan este consumo entienden que el alimento es imprescindible para todos y que un pequeño cambio en la forma de producir, elaborar y distribuir, tendrá un gran efecto en la salud, el ecosistema y la preservación de la diversidad cultural. “La compra local es sinónimo de bienestar para los campesinos, pues el pago justo llega directamente a ellos”, dice Luis Vidal.

Como bien lo dice Barrientos, para lograr una valoración del producto es necesario empoderar al agricultor. “En países de Europa y en Estados Unidos hoy ya se habla del agro como un motor de la economía y es considerado como una industria, en América Latina aún tenemos agricultura familiar”, explica.

Al respecto, Patricia Fuel, directora de Inversionistas Sociales de Interactuar, considera necesario crear un ambiente en el que converjan productores, consumidores, sector público y privado e, incluso, intermediarios para “generar espacios de diálogo que lleven a pensar en un gran ecosistema productivo”. En ese sentido, Fuel considera necesario formar a los campesinos en temas de empresarismo y liderazgo.

Por ejemplo, la Alcaldía de Medellín certificó en marzo a 75 agroempresarios en gestión agroempresarial, gestión comercial, fundamentación técnica y mentalidad empresarial.

El cambio también se debe orientar hacia el comensal: “Tenemos que empezar a entender que lo que llega a la mesa fue cultivado en el campo”, reflexiona Barrientos y ese es uno de los objetivos de su Glocal Food Fest. Pero no solo es un concepto de restaurante, en casa también es posible consumir productos cultivados en la cercanía. “Cada vez que puedo, compro en mercados campesinos en la ciudad y en municipios cercanos, no es difícil y al hacerlo estamos invitando al campesino a que se quede en su hogar, a que trabaje la tierra”, concluye Vidal.

Guía de la compra local

Mercados Campesinos

Iniciativa de la Alcaldía en la que campesinos de la Medellín rural comparten sus productos. Existe hace 28 años y puede encontrarse en los parques de La Presidenta, UVA Ilusión Verde (Los Naranjos) y Ciudad del Río, entre otros.

Colyflor

Esta Tienda de Comercio Justo busca potenciar procesos para la producción y comercialización alternativa de las organizaciones campesinas. Ubicada al frente de la estación Suramericana: calle 48 # 65 – 58.

A domicilio

Si hay falta de tiempo, hoy es posible pedir verduras y vegetales a domicilio. Opciones como Pomario, Vitaorgánicos, Huerta de las Delicias y Siembraviva llevan el mercado hasta la casa.