Como si no importara

    Como si no importara
    La campaña política por la Alcaldía sigue su paso cansino sin que la mayoría de los ciudadanos demuestre real interés en lo que está sucediendo a sus espaldas mientras actualiza su estado en Facebook. Los verdaderos electores, los que escogen a los candidatos por los que después los ciudadanos del común vamos a votar, han decantado drásticamente su oferta en los últimos 15 días. A la fecha, los ciudadanos tendremos que escoger básicamente entre tres candidatos.
    A muy pocos parece importarles la forma en que se escogen los candidatos; de hecho la mayoría de los ciudadanos defienden la idea de que son ellos quienes escogen al Alcalde, a pesar de que esa elección la hacen entre candidatos que fueron seleccionados en privado mediante mecanismos que no se podrían llamar transparentes. Ese es el liderazgo que tenemos pero, ¿es el que nos merecemos?
    Por la forma como se preparan las campañas para las elecciones se puede prever, sin temor a equivocarse, cómo será la actuación de esos candidatos si llegan a ganar las elecciones. Tenemos oportunidades importantes para darle un giro radical al camino que lleva la ciudad. La nuestra es una sociedad vibrante, en la que la mayoría de la gente trabaja duro por lograr las cosas que quiere y sueña, pero nunca se oye a un líder político que quiera construir, a partir de eso, acciones de gobierno transformadoras. También tenemos problemas muy grandes -medioambientales, de seguridad, de empleo, de ingreso, de violencia, etcétera- pero las propuestas de solución son burocráticas, genéricas, vacías. Sin embargo, las campañas contratan asesores de mercadeo político, de comunicaciones, de publicidad, de finanzas, pero no se oye nada de expertos para pensar en soluciones a nuestros problemas mayores o en ideas para sacar el mejor provecho a todas nuestras cualidades y posibilidades.
    Si fuera por nuestros líderes políticos, habría que decir que esta es una ciudad sin sueños, sin planes para el futuro. Pero la gente corriente, la que trabaja para ganarse la vida, sí tiene sueños, aspiraciones, planes. Aún así, parece que eso no tiene nada que ver con la suerte colectiva de todos nosotros como sociedad, de lo que, para simplificar, llamamos la ciudad. Hay una desconexión evidente entre las dos cosas. ¿Se pueden lograr los sueños y aspiraciones individuales y familiares, en una ciudad que antes que gobernada es solo administrada, en la que los problemas no se solucionan sino que se torean?
    Si acaso se necesita un motivo para involucrarnos en el proceso político, ¿qué tal el medio ambiente? Es una tarea lo suficientemente grande y apremiante como para que aglutine el esfuerzo de políticos, académicos, sociedad civil, incluso empresarios. ¿Será posible? Creemos que si queremos alcanzar nuestras metas y hacer realidad nuestros sueños, nos deberíamos tomar más en serio esta campaña política y actuar como si en realidad esta ciudad fuera nuestra.