¿Cómo estuvo la Fiesta?

Nos vemos en la próxima
¿Cómo estuvo la Fiesta?
Escritores, editoriales, directivas y público se detuvieron a dar una mirada a la 7 Fiesta del Libro y la Cultura y a hacer sugerencias para la versión 2014

Cuando vamos a una gran fiesta, después de unos días, recordamos los mejores momentos o aquellos que por su impacto quedan en la memoria. Entre ellos están lo que nos hizo reír, el show de los atrevidos o los encuentros trascendentales.  Ahora, cuando pasó la 7 Fiesta del Libro y la Cultura en Medellín, con remate incluido, queremos hacer una pausa, ver que quedó en la memoria de los asistentes y conocer los efectos en los amantes y principiantes de la lectura, una vez pasada la euforia.

A su manera, escritores, editoriales, estudiantes, profesores, ciudadanos de a pie y organizadores contaron su experiencia en este evento en el norte de la ciudad. Coincidieron con aciertos y dificultades, pero, más que eso, dieron sugerencias para la próxima Fiesta.

Primero recordemos. Una gran puerta de hierro buscó unir varios espacios y dar la sensación de estar en un solo lugar. Tras cruzar esa puerta se encontraba la exposición tan anunciada de Julio Verne sobre la carrera Carabobo y se podía entrar en ese mundo o seguir el paso para llegar a tiempo a las conferencias de los escritores en el Parque Explora y en el Planetario. Muchos de ellos nos saludaron en fotografías en esa misma calle, a los cuales uno podía dejar de ver, devolverse y mirar, ir guiado solo por las caras que nos llamaban la atención o hacer un recorrido ordenado de lado a lado para no perderse el nombre de ninguno.

En el Jardín Botánico pudimos caminar las calles de los libros y hubo curiosidad de explorar en casas de plástico que ofrecían diferentes actividades en torno a la lectura. Pasaron los días y con ellos las charlas, los lanzamientos de libros y las presentaciones de escritores programadas en la guía.


Saúl Álvarez Lara, escritor:
“La asistencia de los escritores invitados se cumplió, lo que permitió que el nivel académico fuera bueno. El programa Adopta un autor funcionó muy bien. ¡Por lo menos a mí me funcionó!
En lo que falla es que en el Norte el espacio se queda pequeño y la Fiesta se debe integrar al resto de la ciudad. Si continúa en el Jardín Botánico, los organizadores deberán pensar un diseño distinto. Estar ahí es difícil, no hay suficientes parqueaderos y adentro hay problemas de circulación.

En otro sentido, debe haber más énfasis en los escritores nacionales y no solo en los reconocidos. Me hubiera gustado encontrar más editoriales independientes, lo que le da apertura a los escritores que no son las estrellas de la venta. Para la próxima no pueden ignorar el aspecto electrónico, pues permite la lectura en otros soportes”.


Esteban Carlos Mejía, escritor:
“El principal acierto fue quitarle el montañerismo a la Fiesta. Fue más cosmopolita, tanto en los invitados internacionales como en la muestra comercial, pero si quieren volverse internacionales, deben pensar en un espacio más grande.

Un logro extraordinario: la presencia de público joven y eso es un triunfo para la literatura.

La ubicación de las editoriales comerciales, las universitarias y las independientes, me pareció un medio acierto. Al Patio de las Azaleas le faltó señalización y allí estaban algunos de los mejores libros de la fiesta.

Haría falta más difusión y exaltación de los escritores locales. Tratar al escritor local como al foráneo. Si se quiere crecer, toca empezar por lo colombiano.
La dirección de Juan Diego Mejía estuvo todo el tiempo, con una presencia no solo protocolaria, sino intelectual”.


Darío Ruiz, escritor:
“La adecuación de los espacios fue magnífica. Me parece importante la incorporación del Parque Explora y el Planetario, pero faltó señalización para el público.
El público acudió masivamente, sin embargo Planeación debe resolver la salida de Carabobo. Es abrupta.

Para mí, las editoriales independientes sacaron la papeleta y dejaron en alto la labor de los autores con buenos títulos. La oferta comercial fue muy pobre debido a la crisis de las grandes editoriales. Los precios eran muy altos.

Se presentaron escritores extranjeros y muchos bogotanos, pero no hubo un punto de encuentro con ellos. Vinieron algunos escritores amigos míos que nunca llegué a ver. La convivencia y el intercambio de experiencias es lo que se debe dar siempre en una feria”.


Juan Diego Mejía, director de la 7 Fiesta del Libro y la Cultura:
“La satisfacción y felicidad de la gente nos llevaron a pensar que los cambios realizados fueron adecuados. Los auditorios del Parque Explora y El Planetario estuvieron tan asistidos que tuvimos que devolver gente. Esto dio una sensación de crecimiento. Un gran acierto, y muy gratificante, fue la estrategia Adopta un autor. También encontramos que no todas las editoriales pueden estar en el Orquideorama, por eso vamos a estudiar cómo seguir en el Norte y darle privilegio a todos los expositores.

Buscaremos mejorar la programación artística y reforzar las conversaciones académicas. No tuvimos el alcance digital, por lo que va a ser un objetivo fundamental para el otro año. Sentimos una enorme gratitud con la ciudad por la respuesta que tuvimos. Les decimos, no vamos retroceder y seguiremos creciendo. Como dijo Laura Restrepo, la Fiesta va a tener un lugar muy importante en América Latina”.


Ruben Darío Vasco, Fondo Editorial Eafit:
“La Fiesta tuvo un ambiente agradable, se veía a la gente feliz y disfrutando. La programación me pareció muy completa y con eventos para todos los gustos. A pesar de que nosotros estuvimos en el Patio de las Azaleas, tuvimos un poco más de ventas que el año pasado. No encuentro grandes dificultades, siempre rescato lo bueno. Lo que sí falta es más espacio para parqueaderos. Los libros de mayor venta fueron Viaje a pie, Pensamientos de un viejo y El payaso interior, de Fernando González, así como la reedición de Las noches de la vigilia, de Manuel Mejía Vallejo; Días de feria, de Juan Guillermo Romero, y La crónica y crítica musical, de Fernando Gil”.



Fabio Cardona, Grupo Editorial Planeta:

“La Fiesta fue un éxito. Hubo elementos creativos para impulsar la lectura y actividades que no pasan inadvertidas en los jóvenes. Los eventos tuvieron muy buena asistencia, lo que ayudó a que los libros de nuestros escritores fueran adquiridos.

Aunque el Jardín Botánico es un lugar mágico y acogedor, tiene limitantes como los parqueaderos, la zona de comidas, el acceso a bancos y cajeros electrónicos. A nivel editorial aspiramos que algún día se pueda realizar en Plaza Mayor.

El libro de los placeres prohibidos, de Federico Andahazi; Lady Masacre, de Mario Mendoza; Inferno, de Dan Brown; Hablando sola (Editorial Destino), de Daniela Rivera, y Hacía una teoría general sobre los hijos de puta (Tusquets Editores), de Marcelino Cereigido, ocuparon los primeros puestos”.


Lucía Donadío, directora de Sílaba Editores:
“Integrar los auditorios del Parque Explora y el Planetario fue un gran acierto.

Hubo un trabajo valioso por las actividades descentralizadas. Por ejemplo, yo estuve en un taller con el escritor Guillermo Samperio en la biblioteca de la Floresta y la asistencia fue muy buena. También se notó la divulgación de la Fiesta a nivel nacional.

La muestra comercial creció, pero la ubicación de nosotros no fue la más acertada. Comparé con colegas y las diferencias en ventas fueron grandes. No nos fue mal, pero pudo haber sido mejor teniendo en cuenta que la inversión en el stand fue mayor.

Los editores independientes y las universidades necesitamos más apoyo para mostrar a nuestros autores, que aunque no son tan reconocidos, son también muy buenos. 

Caballos de oro en la noche, de Guillermo Samperio; Rebeldía y exilio, de Albert Camus, y Mal te perdonarán a ti las horas, de Saúl Roll Vélez, fueron los títulos más vendidos”.



Guillermo García, Alfaguara:

“Este año la organización del evento y la distribución del espacio mejoró. EL Jardín Botánico es muy bonito pero sigue siendo pequeño para la exhibición de los expositores.

Temporal, de Tomas González; El héroe discreto, de Mario Vargas Llosa; Rayuela, de Julio Cortázar, Trilogía cuentos completos, de Julio Cortázar, y Lo que no tiene nombre, de Piedad Bonnet, fueron, en ese orden, los cinco libros más vendidos”.


Jorge Caraballo, Tragaluz Editores:
“La Fiesta del Libro es un espacio que la ciudad reconoce, espera y disfruta y que nosotros también disfrutamos.

Este año no entendimos por qué las editoriales independientes nos tuvimos que ir al Patio de las Azaleas y las grandes editoriales se quedaron en el Orquideorama, donde hay mayor circulación. Aunque nos mantuvimos en las ventas, estar al lado de stands con otros productos, nos afectó.

Nos parece que este fue un aprendizaje y queremos aportar para que la Fiesta mejore.

El libro de los ojos, de Ricardo Silva Romero; El pintor debajo del lavaplatos, de Alfonso Cruz, y algunos títulos de Fernando Pessoa, fueron los libros más vendidos”.



Alejandra Gallo, docente I.E. Vallejuelos:

“La actividad es muy rica, el hecho de cambiar de espacio y compartir con otros estudiantes genera otros aprendizajes. La programación de los talleres y los recorridos fueron muy pertinentes. Algunos, con guías que solo acompañaban, y otros sí muy buenos.

Estuvimos con 16 grupos. Los chicos pudieron producir textos, estar en presentaciones de libros y acercarse a la literatura desde el arte, los videojuegos y los cómics. Otros participaron en actividades interesantes en el Parque Explora y en el Planetario.

Nosotros estamos ubicados en un nivel socioeconómico 0 y 1, no disponemos de una sala de sistemas y, con muchas dificultades, logramos una biblioteca. En nuestro caso, el autor invitado dejó a los niños esperando. Llegó a la institución cuando los estudiantes ya se habían ido. Eso se debe mejorar y también el acceso a la información para gestionar el transporte”.



Francelly Ortega, promotora de lectura Fundación La Visitación:

“Yo estuve con varios grupos de niños, para mí fue maravilloso. Participamos en las actividades de las carpas y encontré estrategias de promoción de lectura.

La Fiesta convoca tanto a los niños como a los adultos. Los niños crearon un cuento y eso los entusiasmó. En este momento tengo dos estudiantes leyendo a Julio Verne.

Creo que por la presencia de tantos colegios, se me hizo corto el tiempo del recorrido. Ahí los guías estuvieron excelentes. Había unas estaciones donde nos contaban la historia de la ciudad y eso fue muy bonito”.

La Fiesta en cifras
307385
Asistentes
173
Actividades académicas
116
Horas de puertas abiertas
322
Autores de 17 países
45
Actividades artísticas
77
Lanzamientos de libros
9
Exposiciones
31
Estaciones de promoción de la lectura
33588
Personas participaron en los recorridos guiados
494
Instituciones educativas públicas
164
Instituciones educativas privadas
1083
Personas con algún tipo de discapacidad
430
Personas en riesgo social