¿Cómo aportan los colegios a la movilidad?

Instituciones vecinas de la Loma de Los Balsos movilizan por día más de 4.200 personas entre estudiantes y empleados. Estas son sus estrategias
Por Luisa Martínez

La movilidad de los colegios en El Poblado se ve afectada por la construcción de las obras de Valorización y por el flujo externo de vehículos, pero al mismo tiempo estas instituciones cada día generan impacto por la movilización de una comunidad académica establecida en miles de usuarios. Partiendo de la premisa de que la educación es uno de los pilares fundamentales de formación, así como la convivencia es una necesidad de ciudad, Vivir en El Poblado indagó sobre las acciones que están tomando las instituciones educativas de esta comuna para contribuir a la movilidad.

La Loma de Los Balsos y las transversales son, además de vías arterias, sede de varias instituciones educativas que a diario enfrentan el reto de la movilidad. Sus estrategias apuntan a la evacuación ágil, al orden, a evitar la congestión y, dicen, en especial al manejo de la seguridad de los estudiantes; sin embargo, coinciden en que no hay una política para trabajar en llave con la Secretaría de Movilidad para conectarse con el resto de la ciudad.


Colegio La Enseñanza
Cada mañana, a las 6:30 am, 1.095 estudiantes y 130 empleados ingresan al colegio. En promedio, el ingreso diario es de 1.400 personas. Según Liliana Henao, coordinadora de Convivencia, así se movilizan: 536 alumnas y 30 profesores se transportan en 24 buses, y cerca de 240 estudiantes en 16 busetas particulares. 72 docentes usan carro, 200 niñas son recogidas por sus padres, 120 salen caminando para luego tomar vehículo particular, máximo 20 estudiantes se van en transporte público y unas 50 se van hasta sus casas a pie. El transporte en bicicleta no es común, solo la usan tres empleados. A las 8 am ingresan las pequeñas de preescolar en ocho buses y 16 busetas. Las horas de salida son 12:30 pm, 2:30 pm y 4:30 pm (la de mayor actividad).

Entre sus estrategias para que la movilidad funcione está el manejo de horarios. “Tenemos variedad para que no coincidan con horas pico de la ciudad, por eso el ingreso es a las 6:30 am”, afirma Liliana Henao. Asegura que el ingreso y la salida son tan ágiles que no tardan más de 15 minutos. Para esto cuentan con guías en las dos porterías del colegio y con tres personas en los parqueaderos, quienes usan radiocomunicadores. El flujo es por turnos por razones de seguridad: primero evacuan a quienes van caminando, luego buses y busetas y por último los vehículos particulares.

La institución cuenta con 118 celdas de parqueo con capacidad para 150 vehículos y con una zona para 40 motos.

Henao explica que algunos profesores comparten el carro y se turnan para usar el vehículo, sobre todo los que viven en la zona norte. “Ha mejorado mucho la movilidad. Hay quejas constantes de que la salida de las niñas paraliza la loma, pero es muy difícil controlar el exterior y también falta tolerancia. Tenemos una unidad en el área de Ciencias Sociales sobre seguridad vial, informamos a los padres sobre los cambios viales y les damos un mapa con las rutas de los buses; también capacitamos a los docentes. Cuando hay congestión en la ciudad, estamos dispuestos a cambiar los horarios. La Secretaría de Movilidad nos ha dado charlas y hasta nos ha felicitado. Además le hemos solicitado el servicio de guardas, pero no ha sido posible”, expresa Liliana.

 

Colegio Gimnasio Los Pinares
“La información y el orden han sido vitales para mejorar la movilidad. Los ministerios de Transporte y de Educación nos han exigido que tengamos un plan estratégico de seguridad vial que consiste en tomar medidas preventivas para evitar cualquier incidente y en eso nos hemos centrado. En la medida que nos organizamos, hacemos que sea más seguro para los que estamos adentro y salimos a la Loma de Los Balsos, que es donde se genera el mayor impacto”, asegura Beatriz Vélez, coordinadora de transporte del colegio.

Seis personas ubicadas en puntos estratégicos coordinan la movilidad y están al tanto de la seguridad. La salida se hace de manera gradual y cada una de las alumnas es dirigida hasta los padres de familia o hasta los conductores de buses. “Estamos haciendo las cosas con la mejor intención de evitar cualquier congestión y riesgo”.

Pinares tiene 598 alumnas y 111 empleados. A diario, 909 personas ingresan al colegio y cerca de 100 más que son variables. La coordinadora explica que los padres de familia son quienes asignan en qué tipo de transporte viajan sus hijos: 400 estudiantes se transportan en 30 busetas (cada una para 14 pasajeros), 200 estudiantes en vehículos particulares de sus padres y máximo 10 en vehículo propio (que lo usan con la hermana y compañeras). Los empleados: 45 en carro particular y 100 en transporte público. Ninguno en bicicleta. El estacionamiento tiene 40 celdas, para personal del colegio, 10 para motos y 30 para visitantes (que después de las 3 pm usan las busetas).

Vélez afirma que han contado con ayuda externa, pero no con la Secretaría de Movilidad.


Colegio Campestre La Colina
Tiene 494 estudiantes y 73 empleados. En promedio, cerca de 600 personas ingresan diariamente al colegio. Según informe del rector Juan Andrés Escobar, así se movilizan: dos personas en bicicleta, 318 en once buses, nueve en transporte público, 210 en vehículo particular, ocho en moto y 20 a pie. También tiene un protocolo para el ingreso de los buses y de vehículos particulares.

Para el estacionamiento, cuenta con 40 celdas para carros y 15 para motos. En eventos especiales, tiene capacidad para 200 vehículos, incluyendo una cancha de arenilla.

Para mejorar la movilidad “promovemos el uso del transporte escolar. Les explicamos a los padres que no solo es un servicio, sino que es una manera de educar en diversos aspectos. Generamos conciencia en la importancia de aportar a la movilidad de la ciudad, especialmente con las obras que se están realizando en el sector. Habilitamos una portería en una vía de muy bajo flujo vehicular para impactar lo menos posible el tráfico de Los Balsos, hacemos campañas de inteligencia vial con las familias y tenemos un plan interno de tránsito que se explica en las clases de sociales”, expone el rector Escobar. Por otro lado, el colegio participó en un estudio de flujo vehicular y movilidad realizado por empresas vecinas como ISA y otros colegios. Gracias a este se ajustaron horarios de ingreso y salida. “No recibimos un especial apoyo de la Secretaría de Movilidad, solo algunas veces agentes nos acompañan en las horas de ingreso y de salida”, agrega.


Colegio Marymount
“El colegio está en un cuello de botella, por todos lados tenemos obras: la de la calle 7 con la Loma de El Tesoro (el puente de la quebrada El Chambul) y la de la Superior con la calle 10, entonces la entrada y la salida son muy complicadas”, explica Lina Jaramillo, coordinadora del Colegio Marymount. Uno de los problemas es que la salida de la calle 7 está bloqueada por el retorno que hacen los vehículos que van por la Transversal Superior. Además, 20 metros antes de la entrada, la vía tiene un solo carril. Las horas de salida son a las 12:30 pm, 3 pm y 4:30 pm.

El Marymount tiene 950 estudiantes y 200 empleados. El personal ingresa a las 7:20 am, excepto las 72 niñas del grado maternal que entran a las 8:30 am. 700 niñas se movilizan en 18 buses (de 35 pasajeros) escolares y seis vans (de 16 pasajeros) y 100 en vehículos particulares. Los viernes, 350 estudiantes salen en carro. De los empleados, 30 van en transporte escolar, los demás usan carro. Para eso cuentan con 108 celdas de estacionamiento. “Muy pocas alumnas vienen caminando por la cantidad de obras que hay alrededor y porque en la calle 7, donde hay un alto flujo vehicular, no tenemos aceras. Eso les da inseguridad a los padres y aun si viven cerca prefieren pagar transporte”, explica la coordinadora.

Entre las estrategias para ayudar a la movilidad, habilitaron ambas porterías para salir, dividieron las rutas, prohibieron estacionar afuera de las porterías, algunos empleados comparten el carro y varios padres que viven cerca se turnan. Por otro lado, reportan que “la ayuda de la Secretaría de Movilidad ha sido nula. Han venido al colegio porque obstaculizamos, pero no nos ayudan con un plan de pare y siga mientras se ejecutan las obras. Yo he ido a las reuniones de las obras y he realizado las solicitudes”, afirma.

 

Centro Infantil Los Ositos
“La salida y el ingreso de los niños están muy organizados. Tenemos dos puertas, una para entrar y otra para salir. Como tenemos doble línea, ganamos espacio para que casi ninguno se quede parado en Los Balsos. Los transportes se parquean en un sitio distinto para ubicar a los niños y no están en las filas por la que salen los padres”, afirma Clara Velásquez, directora del centro infantil. Tienen dos jornadas, de 8 am a 12 m y de 1:30 a 5:30, pero la salida más compleja es la del mediodía. En ese momento ningún padre se baja del auto, sino que cada profesor, con la ayuda de una auxiliar, entrega al niño y otras dos personas están atentas a las placas de los carros. Así identifican el vehículo y agilizan la salida. Los Ositos tiene 320 alumnos y 55 empleados. 40 niños van en transporte escolar, 220 van en carro y tienen 40 celdas de parqueo. Del personal administrativo, ocho utilizan moto, nueve llevan carro y 43 van en transporte público. Según Clara Velásquez, los eventos especiales, por ejemplo, se distribuyen para que no asistan 220 familias al mismo tiempo y se les solicita a los padres llevar un solo carro.

En cuanto a la construcción de vías en su entorno, “hemos tratado de mantener la calma y hacerle entender a la comunidad que son necesarias a mediano plazo”. Sin embargo, esperan más eficiencia del nuevo contratista de la obra de la Inferior con Los Balsos, por los perjuicios que les ha causado.