Cada vez hay más controles

Borrachos al volante
Cada vez hay más controles
Temporadas como la Feria de las Flores ponen a la ciudad en alerta


Si usted se toma cinco tragos o más, probablemente tendrá alcohol en el cuerpo durante 24 horas

Los borrachos al volante se volvieron a poner de moda en los titulares de prensa del país. En Medellín, el caso reciente más grave ocurrió en la madrugada del lunes 5 de agosto, en la calle 37 con carrera 48, sector de San Diego, cuando una mujer de 24 años en estado de embriaguez arroyó con su camioneta y causó la muerte a un motociclista de 44 años. Por conducir ebria, a la misma joven la Secretaría de Movilidad de Medellín le había suspendido la licencia en marzo pasado, sin embargo, había sacado un duplicado en Sabaneta.

Durante el primer fin de semana de agosto, la Policía encontró a 2.385 conductores ebrios en todo el país, mientras en Medellín fueron multados 115 conductores borrachos. La polémica por estos casos se acrecentó en Colombia luego de que en Bogotá una juez dejara en libertad, por considerar que no representaba un peligro para la sociedad, al joven que hace poco, en estado de embriaguez, estrelló su Audi contra un taxi, provocó la muerte de dos mujeres y dejó gravemente herido al taxista.

Las altas cortes ya lo han repetido en varias de sus sentencias: “Conducir un vehículo potencializa el peligro y es una actividad riesgosa por sí misma” y si a esto se le suman los efectos del alcohol, pues nos damos cuenta de que va mucho más allá de la irresponsabilidad al volante.

En el caso de Medellín la mezcla de alcohol y gasolina no parece mermar.
La Secretaría de Movilidad ha mostrado incrementos en la detección de quienes conducen en este estado y en la operatividad general. Antes de presentar las cifras, el secretario de Movilidad de Medellín, Ómar Hoyos, advierte que los buenos resultados en la ciudad se deben, entre otras cosas, al laboratorio móvil de toxicología, que permite “movilizaciones mucho más rápidas en cada uno de los puestos de control y una prueba idónea para las autoridades, toda vez que en este vehículo especial van médicos a bordo, con las herramientas adecuadas para certificar rápidamente cada una de las pruebas de alcoholemia”.

La idea, según la administración municipal, es conseguir otros tres de estos para hacer una labor más efectiva.

Vayamos a las cifras
El primer número que muestra la Secretaría de Movilidad es el aumento de los comparendos en un 67.8 % para conductores en estado de embriaguez. Mientras entre el 1 de enero y el 4 de agosto de 2012 se hicieron 1.904 comparendos, en el mismo periodo de 2013 la cifra subió a 3.194.

Los operativos pasaron de 124 a 140 (12.9% más) y hasta el 4 de agosto de este año se les había inmovilizado el vehículo a 2.996 conductores ebrios, mientras que el año pasado eran 1.723. El porcentaje de conductores examinados también aumentó un 49.9 %: pasó de 16.143 en 2012 a 24.204 en igual periodo de 2013.

Esta operatividad tiene un incentivo más al mirar las cifras de accidentes de tránsito en los que está vinculado el alcohol. El año pasado (hasta el 4 de agosto) fueron 413 y en 2013 ya van 307 (una reducción del 19.4 %).

El secretario Hoyos destaca además un incremento del 1.000 % en licencias retenidas por este motivo. “Este año llevamos 1.189 hasta julio y el año pasado en todo el año tuvimos 56. Esto obviamente se da gracias a las más recientes ajustes a la norma, que es de carácter nacional”.

¿Qué dicen los científicos?
“Estar borracho merma el 80 % de la atención al volante, y cuando se va en la vía y de repente aparece un nuevo escollo a superar, el cerebro activa una señal que debería aparecer a los 50 o 70 milisegundos. Debido a la ingesta de alcohol, esta señal solo se activará a los 500 milisegundos”. Así explica David Pineda Salazar, profesor de neurología y coordinador del grupo Neuropsicología y Conducta de la Universidad de Antioquia, por qué no se debe manejar con tragos encima. El científico advierte que el campo de visión, que normalmente es de 170 grados, también se ve reducido de acuerdo con las cantidades de bebida consumidas. “Si se entiende que conducir cuenta con un apoyo de la vista de un 80 %, se evidencia la actitud ‘kamikaze’ de los conductores ebrios”, dice.

Evítese un guayabo peor
Las sanciones cada vez son más severas, aunque en algunos casos solo sea en el papel. Si los alcoholímetros de las autoridades encuentran entre 20 y 39 grados de alcohol en el conductor (no se refiere a los grados de las etiquetas en las botellas), le pueden suspender la licencia hasta por seis meses, la multa es de 45 salarios mínimos diarios (800 mil pesos aproximadamente) y genera la inmovilización del vehículo. Este nivel de alcohol, que es conocido como “embriaguez 2” se lograría, según los análisis, con uno o dos tragos (o una o dos cervezas) en el 50 % de las personas.

Estas sanciones, que van en aumento según la escala de grados de alcohol encontrados, muestra que muchas personas con cinco tragos o más (embriaguez 3) “entran en un estado confusional agudo o ‘delirium’, que se convierte en una locura pasajera que desorienta en tiempo y en espacio”, concluye el doctor Pineda.

Para conductores de servicio público la sanciones se duplican.
En caso de que la persona no permita el análisis que realizan las autoridades, la sanción puede llegar a 10 años de suspensión de la licencia.

La irresponsabilidad de muchos conductores que mezclan alcohol con gasolina deja 5.000 muertes y 20.000 personas heridas al año en Colombia.