Buena movilidad con carro particular, olvídese

Ingeniero civil, especialista en movilidad y miembro del Grupo de Investigación en Transporte y Vías de la Universidad Nacional, Iván Sarmiento Ordosgoitia tiene todas estas calles del Aburrá en la cabeza. Cree posible mejorar el tráfico con medidas impopulares: bajar la velocidad máxima a 50, encarecer los parqueaderos y cambiar el uso del carro particular por buses, ciclas y caminatas
Ilustración Saúl Álvarez Lara
Por Juan Felipe Quintero

“La cuarta parte de las familias, 250.000 que habitan el Aburrá, tiene carro; si cada una aspira a tener un vehículo privado, no habría espacio para moverse. Los 1.600 kilómetros de vías quedarían llenos, bómper con bómper”.

movilidad Ivan sarmiento<< Iván Sarmiento

Es un mensaje crítico, además porque tener vehículo da la sensación de ascenso económico.

“Es un dilema. Esta industria mueve la economía y representa progreso para las personas. Muchas ciudades han dejado que la gente adquiera su automóvil, pero le definen una vocación, como la licuadora en casa: no siempre la usamos. El carro llegará a eso: lo prenderemos cuando haga falta, para las horas de poco tráfico o ir de paseo. No es para ir al trabajo o al estudio y por día tenemos 4 millones de viajes de ese tipo”.

Con 1.600 kilómetros, ¿qué desarrollo vial tenemos?
“Es una buena extensión, aunque estrecha. Lo recomendado es destinar de 20 a 30% del área a vías y Medellín está en el 20. Laureles y el Centro tienen hasta el 25. El Poblado está en 15%”.

¿Aun con las 23 obras de Valorización?
“Ese proyecto solo resolvió puntos neurálgicos. El plan vial de la ciudad siempre ha considerado ampliar las lomas y la avenida 34. Pero incluso si se hicieran esas obras, nunca se satisfará la movilidad que se quiere para el carro particular”.

Es enfático: el vehículo particular no es la salida.
“Si todos queremos movernos en automóvil, cualquier ciudad colapsa. En las grandes capitales la gente procura no ir al Centro en su carro, además porque los parqueaderos son muy costosos. Tienen un transporte público potente y las calles céntricas se reservan para un transporte esencial: carga, servicios, comercio, públicos, bomberos, ambulancias”.

Viajar en transporte público: ¿Por convicción o por obligación?
“Por eficiencia: Metroplús viaja a 20 kilómetros por hora, el metro a 40 y los autos van a 15 en un taco. En esa situación el conductor de auto se termina preguntando ‘yo qué hago aquí’”.
Sobre medidas obligatorias, usted ha señalado que el pico y placa ya cumplió su vida útil.

“Las empresas deberían medir su impacto a la movilidad o a la contaminación ¿Por qué una universidad se va para el Oriente y obliga a miles de estudiantes a trasladarse hasta allá donde no hay sistema de transporte masivo? ¿Por qué montaron el proyecto Pajarito, con 8.000 viviendas en un sector lejano? ¿Cómo subir hasta allá carga, materiales y mercancía? ¿Por qué no aprovecharon las zonas cercanas al río, como Ciudad del Río o Naranjal?”.
“Su efecto se diluyó por el aumento del parque automotor. Tenemos las congestiones de hace 8 años”.
Se estrecha más el cuello de botella.
“Hay soluciones. Londres y Estocolmo plantean un cobro por congestión; en Tailandia hay peajes urbanos ubicados en zonas de congestión. En Chile los vehículos incorporan un tag para aplicarles el cobro. En Singapur, a quien va en metro le devuelven parte del impuesto de rodamiento”.

Sí todo está inventado, ¿por qué no lo aplicamos? ¿Ha faltado voluntad política?
“El metro de Buenos Aires existe hace más de 100 años, Medellín lo hizo hace 20 y Bogotá no tiene. Es una discusión de cada sociedad. Lo mismo ocurre con el automóvil, en 40 años de presencia de congestión se han probado alternativas: construir más vías, restringir, invitar al uso racional, definir carriles exclusivos. La solución viene de una combinación de medidas”.

“La culpa de los tacos en El Poblado no es solo de sus residentes, dos tercios de población se mueve en estas calles porque necesita visitar el comercio, los sitios de recreación y de servicios. Hacen falta sistemas de transporte público potentes para que los ciudadanos tengan alternativas atractivas de movilidad”.
Habla del metro y me acuerdo de las 6 p.m.: a la Regional no le cabe un carro y el metro va lleno ¿Cuál solución queda? ¿Definir horarios escalonados?
“En universidades, colegios, bancos, sector público, discotecas, comercio, industrias, hay distribución de horarios. El 40% labora de 8 a 6. Escalonar más horarios tiene un margen pequeño y es clave que no sea una imposición. No se puede afectar la vida de las personas”.

En Lima, empresa privada y universidades se unieron para proponer 81 medidas por la movilidad ¿Hay compromiso privado en Medellín?
“Apenas el año pasado salió una ley que indicaba que empresas con más de 10 vehículos tenían que diseñar un plan de movilidad. Dio un plazo de entrega, lo hicieron con laxitud y el control también fue débil. Falta compromiso, a las empresas no les interesa cómo llegan sus empleados, solo vigilan horarios. No hay políticas de incentivos, de racionalizar viajes, de compartir carro”.

A este ritmo, ¿la ciudad para dónde va?
“El número de viajes, en cualquier modalidad, viene aumentando en un millón por año. Hoy son 6 millones de viajes; en cinco años, ¿dónde vamos a caber? Necesitamos más buses, bicicletas, metro”.
Y un montón de conductores gritará desde el taco “y más vías”.
“Más vías sí: para darles el espacio al bus, al tranvía”.

¿Cuánto pierde la ciudad atrapada en un taco?
“Los problemas de movilidad generan pérdidas por 2 billones de pesos cada año. Medio billón por la congestión y el resto por muertes por contaminación. Es un daño de impacto a largo plazo”.

Ilustración Saúl Álvarez Lara

Si fuera Alcalde ¿por dónde comenzaría las soluciones?
“Mi obsesión durante 20 años fue trabajar contra la congestión, pero por las cifras de mortalidad, cambié de prioridades: mejoraría buses, volquetas y similares en manejo de emisiones. El cargue y el descargue sería nocturno, con control de ruido y seguridad. Habría buses a gas o eléctricos. Y reduciría la velocidad máxima en la ciudad a 50 kilómetros por hora”.

¿Menos velocidad máxima?
“Por ahorro de combustible y por seguridad vial. Tenemos 300 muertos al año, atropellados casi siempre por excesos de velocidad”.

“En consumo de espacio el automóvil particular es ineficiente. Un auto parqueado consume unos 20 metros cuadrados y usualmente transporta a una sola persona. Un bus, pensemos que con solo 10 pasajeros, consume 40 metros cuadrados. El auto tiene un lugar en la ciudad y desempeña un papel, pero también tienen que ajustarse al bienestar de la mayoría y adaptarse a las restricciones actuales de espacio”.
Y si el pico y placa ya cumplió su vida útil, ¿lo quitaría?
“Se puede quitar, con un complemento: sobretasa al parqueo. Así se desestimula el carro y la gente elige taxi, bus, metro. O se va en carro y lo comparte. O paga parqueaderos más caros, pero el dinero no iría completo a sus dueños sino una parte al Municipio para inversión en movilidad”.

Una invitación recurrente es que el ciudadano viaje a pie ¿Cuánto es caminar?
“Depende del clima, la topografía y la seguridad, uno puede caminar hasta un kilómetro, son 15 minutos. Cuando uno va en carro y hace vueltas cortas, mientras lo saca, viaja y lo parquea, es el mismo tiempo. En lomas serían unos 500 metros. Hay que construir una red caminera. Para El Poblado están diseñados 20 kilómetros y poco se construyó. La misma gente protestó, no quería andenes sino más carriles”.