DESPENSA DE NOTICIAS
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Solo entrar al restaurante ya invita a quedarse: diseño, color, manejo de la luz, dan el primer antojo visual, que le sabe seguir a ese placer que da caminar en Laureles. De entrada, la experiencia promete.
Bárbaro,Juan Felipe Ocampo y Juan Camilo Valencia

Por Juan Felipe Quintero
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Y Bárbaro, creación del grupo que ha formado sociedades como El Correo y Amazza, sabe sostener el impacto visual con confort. La música ofrece el género y el volumen adecuados y no hay televisores con las noticias.
Porque salir a comer no se puede reducir a la tarea de llevar unos trozos y unas bebidas a la boca. Salir es regalarse un rato de calidad, buenos sabores, temperaturas, texturas y colores, y, por supuesto, buenas conversaciones (me chocan los ambientes dominados por el “Atención, última hora, este noticiero pudo establecer que…”).

Bárbaro,
Bárbaro no alude a la acepción que intensifica positivamente la palabra a la que se aplica. Bárbaro, en este caso, viene de barbecue. El concepto es de “cocina primitiva”, como tributo al fuego como primer método de cocción. Manejan parrilla, cocciones lentas y ahumado en barril. Fotos Juan David Caicedo

Bárbaro sabe rematar el logro en diseño con una buena carta. El chef, Juan Felipe Ocampo, me recomendó abrir con french fries pulled pork, una entrada con cerdo; de fuerte las costillas Bárbaro (“las mejores de la ciudad, jugosas, la carne se desprende sola”, dice el chef); como guarnición sugirió cascos de papa; y de postre señaló el pudín.

Debe estar todo bárbaro y me prometí volver por ese menú. Pero la curiosidad me llevó por otra ruta: abrí con chorizo, hecho en casa con recortes premium de la propia despensa; de fuerte quise el lomito al barril, nunca había probado un corte de res ahumado durante una hora, antes de ir a la parrilla (“término medio, por favor”); como guarnición me evité las buenas papas rústicas y acompañé con cole slaw, a la que le descubrí dos gracias: supera en color a los pálidos repollo y zanahoria y suma sabor con cubitos de manzana. Un volcán de arequipe fue el cierre dulce.



La carta de bebidas es diversa. Pude elegir entre jugo de mandarina, limonada de coco, té, 7 gintonic, 3 sangrías, mojito, pisco sour y 9 cocteles más, o 17 cervezas, pero para que un buen pedazo de carne exprese sus sabores, no se enmascare con dulce o con ácido, el aliado debe ser un vino, un tinto de la cepa Malbec. Así fue, con una invitación amable para el equipo: no servir ningún vino al clima. Nunca.

El momento fue bárbaro, desde la acepción positiva de la palabra: nada de rudeza, bastante de disfrute y de ganas de regresar.



Están de lunes a jueves y los domingos de 12 a 10 y los viernes y los sábados hasta las 11, esto como horario de la cocina, porque después la noche se extiende en su roof top entre notas de house y de chill out. Cerca del segundo parque de Laureles, en la carrera 76 con la transversal 73B – 39, segundo piso, teléfono 589 7968.
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