Invito a los estudiantes de las academias de cocina y gastronomía que funcionan en Medellín para que en 2017 asistan a estos tres eventos: canteras de conocimiento y ejemplos contundentes de la riqueza de nuestras cocinas populares
/ Julián Estrada

Tres ciudades diametralmente opuestas y a la vez tres eventos gastronómicos con marcadas diferencias entre los tres. Llámese como se llamen (festival, foro, simposio, congreso) la verdad es que son los únicos tres sobrevivientes de una docena que surgió hace poco menos de 12 años.

Acabo de llegar de Popayán, donde se realizó el XIV congreso gastronómico (del 8 al 11 de septiembre) con una magnífica organización y cuyo país invitado era Bélgica y la región de Colombia, Huila. Sus participaciones – en términos de oferta culinaria – fueron estupendas; pero algo que exige una mención obligada es la presencia de cocineras populares en pleno Parque Caldas, cuya organización comunitaria en los últimos 3 congresos se ha convertido en la mayor atracción debido a la calidad de sus fogones y comedores, ofertando todo tipo de manjar criollo.

Entre el 19 y el 21 de agosto se realizó la novena versión de un evento que ya tiene un acreditado prestigio en toda Colombia y cuya convocatoria crece de año en año; su nombre es perfecto: Sabor Barranquilla, el cual gira sobre 4 ejes básicos: 1º) Una muestra comercial donde participan desde la mujer artesana campesina, con su oferta de productos y recetas derivadas de la hoy subestimada algarroba, hasta la más prestigiosa empresa cuyos productos tienen gran comercialización en el mercado nacional e internacional. 2º) Una tarima de pedagogía culinaria por donde pasan los más prestigiosos chefs nacionales e internacionales enseñando sus recetas y secretos; pero donde también participan cocineras populares urbanas y campesinas, cuyos “preparados” gozan de prestigio local, razón que justifica su presencia. 3º) La convocatoria a un concurso de cocineros regionales (región Caribe) cuya filosofía es resaltar el valioso recetario regional y su acervo de técnicas y productos vernáculos que tienden a desaparecer. 4º) Un segmento académico que siempre invita a un selecto grupo de investigadores nacionales, quienes con sus conferencias y foros demuestran a un valioso público, la inagotable cantera de temas para investigar alrededor de la culinaria caribe y las cocinas regionales. Quien asiste a Sabor Barranquilla queda prendado… allí estuvimos.

Finalmente a mediados de noviembre en la cálida Riohacha se realiza un evento cuya calidad en su programación, siempre maravilla a sus asistentes, su nombre lo dice todo: La Cocina importa. Cocina con identidad. Ni un solo chef vedette, ni una sola mención a la gastronomía, todas las preparaciones de comida y bebida son auténticamente vernáculas; son dos jornadas de charlas, talleres y conversaciones sobre la tradición y el futuro del fogón guajiro, las cuales constituyen la más auténtica reflexión sobre nuestra cultura culinaria.

Esta crónica la escribo con un único propósito: informar y a la vez motivar a todos los estudiantes de las academias de cocina y gastronomía que funcionan en Medellín, para que en 2017 aprovechando un país de “carreteras abiertas”, asistan a estos tres eventos, que constituyen verdaderas canteras de conocimiento y ejemplos contundentes de la riqueza de nuestras cocinas populares. El tsunami de una nueva cocina colombiana apenas se está tornando; espero no estar equivocado.
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