El trayecto que se inicia en Sancho Paisa hasta la glorieta de Don Diego, los tacos son diarios y ocurren a todas horas y por lo tanto, lo que antes se hacía en 20 minutos, hoy en un fin de semana exige más de una hora
/ Julián Estrada

Con la venia de nuestro colega Juan Carlos Franco G. voy a tratar sobre un tema que caracteriza sus acertadas columnas, gracias a su permanente observación de lo que está pasando o va a pasar en asuntos de “movilidad ciudadana” en El Poblado y sus alrededores.

Aunque pertenezco al grupo de columnistas de La Buena Mesa, considero que mis inquietudes y comentarios tendrán absoluta validez dado el desprestigio y la total animadversión que un amplio grupo de viajeros y conductores (léase habitantes de Medellín) le han tomado a esta vía del Oriente cercano, debido a la presencia de cuadrillas de trabajo y por consiguiente a la proliferación de pasos alternos y preventivos (Pare – Siga) que a diario generan pequeños y leves accidentes, los cuales terminan colapsando la fluidez del tráfico.

Reitero: hoy son cientos y cientos de personas quienes se niegan a transitar por la carretera de Las Palmas durante los fines de semana, pues en los 4 puntos cardinales de Medellín ya es vox populi el que en la vía de Las Palmas, desde el trayecto que se inicia en la glorieta de Sancho Paisa hasta la glorieta o partidas de Don Diego, los tacos son diarios y ocurren a todas horas y por lo tanto, lo que antes se hacía en 20 minutos, hoy en un fin de semana exige más de una hora. Además, para el ciudadano común, conductor o pasajero, habitante de Medellín o habitante de cualquier municipio del Oriente cercano, es inaudito estar soportando desde hace más de dos años “trabajos y más trabajos” cuya justificación por parte del concesionario se sustenta en la argumentación de un “mantenimiento continuo y permanente”. Pregunto: ¿significará lo anterior que en aras a un mantenimiento permanente esta carretera nunca estará finalizada?

Hace más de 50 años la carretera de las Palmas está considerada como una de las mejores alternativas de recreación para los fines de semana; en otras palabras coger la carretera de Las Palmas o dar la vuelta a Oriente, significaba la posibilidad de bajar paisajiando a El Retiro, La Ceja, San Antonio o Llanogrande, entre chicharrones, chorizos y aguardientes; era un plan de todas las clases sociales y además se le mostraba con orgullo al amigo de cualquier parte del país o del mundo; actualmente, debido al caos del tráfico vehicular, este plan de entretenimiento social, va galopando hacia un total desprestigio.

Desde esta discreta tribuna, hago un llamado a los alcaldes de El Retiro, La Ceja, El Carmen, La Unión y Rionegro para que emprendan una pronta y contundente reclamación al concesionario Devimed exigiéndole una mayor organización de sus trabajos ya que el daño que se está causando al bienestar de los ciudadanos y habitantes de esta región se ha pasado del límite… y ni se diga de los perjuicios causados a los negocios del borde de carretera.
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