JULIÁN ESTRADA OCHOA
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/ Julián Estrada
El trayecto que se inicia en Sancho Paisa hasta la glorieta de Don Diego, los tacos son diarios y ocurren a todas horas y por lo tanto, lo que antes se hacía en 20 minutos, hoy en un fin de semana exige más de una hora

/ Julián Estrada
Las bellas artes son cinco a saber: la pintura, la escultura, la poesía, la música y la arquitectura la cual tiene como rama principalísima, la pastelería. Antoine Carême

/ Julián Estrada
Funcionó hasta hace unos 25 años, cuando en Medellín no existían más de docena y media de restaurantes con servicio a la carta. Hoy, que operan más de 50 restaurantes, es increíble que no exista organización gremial

/ Julián Estrada
Las cocinas campesinas y populares gozan de una prolífera y encantadora variedad, cuya calidad de sazón les permitiría estar en los más sofisticados restaurantes: mote de queso sinuano, sopa de papa criolla, sopa de yuca quindiana…

/ Julián Estrada
Invito a los estudiantes de las academias de cocina y gastronomía que funcionan en Medellín para que en 2017 asistan a estos tres eventos: canteras de conocimiento y ejemplos contundentes de la riqueza de nuestras cocinas populares

/ Julián Estrada
Mis hipótesis sobre los restaurantes en la Bella Villa indican que iniciaron a finales de los años 40 con el restaurante español Don Ramón. Me pifié en 60 años…

/ Julián Estrada
Allí no hay trucos de espejos, ni reflectores de luz directa, ni vaporizadores, ni estanterías hidráulicas… allí sobre cajones, tolvas y canastos todo se encuentra a la mano del cliente

/ Julián Estrada
No soy cocinero bolchevique; me ufano de conocer el país y que considera de gran importancia el papel que van a cumplir los artesanos culinarios y las cocineras populares de las prolíferas cocinas regionales de Colombia

/ Julián Estrada
Cual pulpos, sus brazos y dedos se multiplican ofreciendo panelitas, cocadas, platanitos, almojábanas, bocadillos, obleas, rosquitas de sagú, paletas, agua fresca, jalea de pata, sapos, pulpas de tamarindo y el etcétera es del tamaño de un doble troque

/ Julián Estrada
Paradójico: hace 40 años comerse en Medellín una cola de langosta, un langostino, un camarón o un filete de cualquier pescado, era un reto a la salud

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