Más allá de los restaurantes, hay otras señales que demuestran un crecimiento del interés por los sabores, de un cambio en la manera de consumir. Nos falta bastante, pero hay que aplaudir los logros
/ Claudia Arias

La apertura de restaurantes con propuestas contemporáneas es la que más prensa se lleva, pero no es lo único que muestra el cambio en el panorama de cocina de las ciudades. En el último año Medellín dio la bienvenida a restaurantes con propuestas interesantes como Barcal, Etéreo, Le Loup y Paralelo 17, entre otros, recordándonos que, aunque los paisas seguimos siendo cerrados a la hora de comer afuera y probar, hay espacios para nuevas iniciativas, siempre y cuando sean de calidad.

Pero más allá de los restaurantes, hay otras señales que demuestran un crecimiento del interés por los sabores, de un cambio en la manera de consumir. El camino es largo y nos falta bastante, pero también hay que aplaudir los logros. Recapitulo algunos.

Desayunaderos llenos. Hasta hace poco las opciones para desayunar en la calle se reducían a las panaderías y buñuelerías, muy nuestras y deliciosas, pero poco atractivas cuando se busca una experiencia más prolongada; esto sin desconocer la maravillosa propuesta de siempre de los estaderos de carretera con su desayuno “trancao”. Uno de los crecimientos más grandes se ha dado en la oferta de brunchs, hoy muchos lo sirven, no solo el domingo, sino en la semana. La deuda es una opción colombiana, servida a la mesa con el mismo gusto con el cual nos sirven hoy los huevos benedictinos.

Cafés. Los extranjeros llegan a Colombia seguros de que se tomarán el mejor café del mundo, pero vaya desilusión, muchas veces se topan con una agüita apenas pintada. Por fortuna esto viene cambiando y cada vez son más las tiendas especializadas, que no solo ofrecen cafés especiales preparados en diversos métodos, sino catas y recorridos por fincas para que los visitantes conozcan el entorno, la cultura y el proceso. Que no nos sirvan más tinto aguachento, además, al mejorar nuestra percepción sobre el producto, contribuimos a su mayor calidad.

Eventos para gustos diversos. En 2015 Maridaje recibió más de 40 mil visitantes en cuatro días y fue sede del Congreso de Chefs de Suramérica; este año la feria regresa en septiembre. Hoy hay además eventos como El Pulguero en Llanogrande, el Mercado de Sabores del Museo El Castillo, Carulla es Café y el Salón del Queso. También hay que mencionar activaciones para el sector como Medellín Gourmet, que vuelve en septiembre; las cenas a cuatro, seis u ocho manos que promueven reconocidos cocineros y las cada vez más apetecidas cenas “clandestinas”, en sitios privados y convocadas por Internet.

Bebidas sin alcohol. Crece la oferta de tés, jugos con mezclas y sabores diferentes, cocteles sin alcohol y sodas saborizadas, tanto en restaurantes y bares, como en sitios especializados, hay un mundo por descubrir, y las marcas de gaseosas tradicionales lo saben bien. Por eso hoy la apuesta ya no puede ser por solo una bebida embotellada y los jugos de siempre, el público quiere probar más.

Carros. Los Food Trucks dejaron de ser una novedad, ya son la constante en la ciudad, invitados a muchos eventos. A ellos se sumaron con gran fuerza los Eccotuk, unos carritos más pequeños y fruto de un emprendimiento local, presentes en muchos espacios, gracias a que han sido adquiridos por marcas diversas de bebidas y comidas.

Clases. Los restaurantes saben que hay que moverse para estar en la mente de los consumidores, y una de las maneras de hacerlo es a través de clases en sus mismas sedes, durante las horas en que no están en servicio. Ya no se trata de esconder las recetas como un secreto, compartirlas es un motivo de empatía que puede mantener la marca vigente.