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De los restaurantes incluidos en la Guía Michelin solo 3% están regentados por mujeres. Ese no es el porcentaje de mujeres talentosas dirigiendo cocinas
/ Claudia Arias

“Si ganar su medalla olímpica no le merece a una mujer tener un titular de prensa, ¿cuándo lo merecerá?”, esta pregunta de la periodista María Canabal a través de Instagram el pasado 7 de agosto, iba dirigida a la cuenta del periódico Chicago Tribune. ¿El motivo? La deportista norteamericana Corey Cogdell ganó medalla de bronce en la competencia de tiro, pero el diario tituló refiriéndose a ella como la esposa de Mitch Unrein, estrella del equipo de fútbol americano Chicago Bears, sin siquiera mencionar su nombre en el titular.

Estamos en la sección La Buena Mesa, pero la actualidad nos permite dar relevancia al tema, en este caso la igualdad entre géneros en los fogones del mundo, la cual parece tan utópica como en los deportes y otros ámbitos. Justamente por ello María Canabal –periodista especializada basada en París– preside Parabere Forum, plataforma internacional independiente que se encarga de visibilizar la voz de las mujeres en temas relacionados con la cocina.

No es un asunto emocional, el movimiento se respalda en cifras que muestran, por ejemplo, como de los restaurantes incluidos en la Guía Michelin solo 3% están regentados por mujeres y en la lista de los 50 mejores restaurantes del mundo, solo 4%. Ese no es el porcentaje de mujeres talentosas dirigiendo cocinas, si bien sigue siendo bajo, pero muchas de ellas permanecen anónimas.

Hay que recordar entonces a Eugénie Brazier, primera mujer en conseguir 3 estrellas Michelin en 1933 para sus dos restaurantes, La Mere Brazier en Lyon y Col de la Luère; sí, Alain Ducasse la secundó, no fue el primero. En la actualidad vienen a la mente nombres como el de la española Elena Arzak o el de la francesa Dominique Crenn, que regenta Atelier Crenn en Nueva York, pero el solo hecho de que en la lista de los 50 mejores restaurantes del mundo haya un premio específico para la mejor chef mujer –que este año obtuvo Crenn–, da cuenta de la desigualdad.

En Colombia la situación no es distinta, sobresalen nombres como los de Leonor Espinosa, Catalina Vélez y Jennifer Rodríguez, pero ellas son solo tres de muchas desplegando su talento en los fogones y que no obtienen igual reconocimiento que sus pares masculinos. En Medellín la situación es similar, pero si miramos la historia de sus restaurantes, dos de los más reconocidos, y que han brillado por años, tienen mujeres al frente: La Provincia, liderado por María Adelaida Moreno, y La Cafetiere, a cargo de Anita Botero, quienes han sabido mantenerse en una ciudad con una cultura gastronómica apenas ahora en crecimiento, a lo que han contribuido muchas mujeres.

Esta columna es un pequeño homenaje a ellas y a otras cocineras locales que hoy están al frente de sus negocios de cocina, ganándose el reconocimiento que merecen. Mujeres como Carmen Ángel, quien junto a su esposo el también cocinero Rob Pevitts están detrás de Carmen; Laura Londoño que regenta Ocio; Carolina Arango, encargada de los sabores dulces de Brulée junto a su esposo Diego Aveiro, chef ejecutivo; María Teresa Vélez, de Naan; Andrea Trujillo de Ganso & Castor y Paulina Naranjo de Como pez en el agua, por mencionar algunas.

Ni las listas ni las estrellas determinan quién es el mejor frente a una cocina, si es que esto puede determinarse, pero como estas son estrategias posicionadas y tenidas en cuenta por los comensales a la hora de elegir dónde comer, es deseable que en ellas exista representatividad de género. Hoy 93% de quienes cocinan en casa son las mujeres, mientras que entre los chefs de restaurante ellas solo son 18%. Es hora de cambiar la balanza; en un mundo más equitativo, ni “los hombres en la cocina huelen a rila de gallina”, ni la única cocina reservada para las mujeres es la de la casa.
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