Brava con la Valorización

La lectora Nora López envía esta queja por la transformación que ha sufrido El Poblado y que, en su opinión, lejos de valorizar las propiedades, las desvaloriza

“El barrio El Poblado, como lo conocimos, era un oasis en mitad del área metropolitana, con sus casonas, sus amplias zonas verdes, sus jardines y sus arboledas. Era el orgullo de Medellín y se presentaba a los turistas que quedaban maravillados.

Ahora es un caos de edificios sin zonas verdes (que se comieron los parqueaderos) y edificios inadecuadamente altos para terrenos montañosos. Todo esto debido a la codicia de los constructores y a la voracidad del Municipio, al que le resulta más rentable el impuesto de cuarenta o sesenta apartamentos que el de una sola casa.

“Ahora resuelven unilateral y olímpicamente que quienes trabajamos y ahorramos para tener nuestra propia vivienda, paguemos los errores de esta y de las anteriores administraciones”

Por lo que tengo entendido, uno paga valorización cuando la propiedad que uno posee se ha valorizado, pero en el transcurso de los últimos veinte años lo único que ha pasado en El Poblado ha sido que las propiedades se estén desvalorizando, debido a una pésima gestión del Municipio, que lo único que hace es permitir un crecimiento desmesurado de bienes raíces sin ningún tipo de planeación.

El Poblado no tiene parques, porque el llamado ‘parque del Poblado’ es una glorieta; no tiene biblioteca, no tiene teatro, no tiene metrocable, no tiene concha acústica, ni siquiera tiene las vías suficientes para el volumen de automotores que circula y aumenta incesantemente.

Ahora resuelven unilateral y olímpicamente que quienes trabajamos y ahorramos para tener nuestra propia vivienda, paguemos los errores de esta y de las anteriores administraciones. ¿O tal vez prefieran que feriemos nuestras propiedades y salgamos a pedir casa de interés social?

Necesitamos un cambio. Lanzo la idea, no sé qué tan factible sea, de separarnos del Municipio y convertirnos en distrito especial o algo así, con una buena gerencia, sin políticos y sin burocracia. Así construiríamos la obras que las administraciones nunca hicieron. Así se mata la gallinita de los huevos de oro”.