¡QUE VIVAN LAS CHUCHAS!

“¡Que vivaaaaan!”, deberíamos gritar todos al unísono, con emoción y contundencia, así como cuando James metió el goooool que nos alegró la vida y nos dejó bailando por el resto del mundial.

¡Y es que no es para menos! Las chuchas (o zarigüeyas; son lo mismo) son unas de las “James” del equipo faunístico (def. dícese de lo relativo a los animales) de la ciudad. Ellas meten goles a diario en nuestras zonas verdes urbanas, comiéndose los mosquitos y ratones que tanto nos molestan, y dispersando semillas de los árboles frutales que más nos gustan. O sea, cómanse una guayaba y ¡agradezcan a las chuchas!

Si estos animalillos no dispersaran las semillas de estas y otras frutas, las consecuencias para nosotros, los medellinenes, ¡serían horrorosas! Para empezar, tendríamos menos guayabas y otras frutas para comer, pues los árboles que las producen serían más escasos. Esto haría que la temperatura de la ciudad fuera más alta de lo que ya lo es, y el aire estaría aún más contaminado de lo que ya lo está. Ajá. Adivinaron bien. A los árboles también hay que agradecerles… Ellos regulan la temperatura, dan sombra, limpian el aire, y son la casa de miles de animales que habitan en la ciudad. Si no hubiera árboles, en Medellín sería muy difícil ver esos pajaritos tan lindos que vemos por ahí… Los sirirís, los carpinteros, los azulejos, las guacamayas, los petirrojos, los migratorios, e-t-c. Tampoco habría murciélagos -otros “James” de la fauna urbana-, que también cumplen funciones esenciales para nosotros, los lugareños de la ciudad. Y, ¿saben qué es lo curioso? ¡Que tampoco habría chuchas! Las unas dependen de los unos y los unos dependen de las unas, “del mismo modo y en el sentido contrario”, como dijo una exseñorita Antioquia. En la naturaleza todo está conectado y todo es interdependiente (¿se acuerdan de mi primer post?).

Arriba: Chucha o zarigüeya común (Didelphis marsupialis). ¿A quién le puede parecer fea esta ternura? Foto: Jorge Vélez, sacada de www.aburranatural.org. Abajo: Chucha mamá llevando a sus crías. Foto: www.eltiempo.com

Arriba: Chucha o zarigüeya común (Didelphis marsupialis). ¿A quién le puede parecer fea esta ternura? Foto: Jorge Vélez, sacada de www.aburranatural.org. Abajo: Chucha mamá llevando a sus crías. Foto: www.eltiempo.com

Volviendo a las chuchas, si ellas no estuvieran en Medellín, lo más probable es que tuviéramos a varios insectos y roedores (o sea, a ratones y ratas) como roommates… ¿Se imaginan cómo sería eso? Las chuchas controlan las poblaciones de estos animales, haciendo que no se conviertan en plagas y que no se vuelvan nuestros compañeros de casa. He aquí, entonces, otra razón más para agradecerles. Lo triste es que en vez de agradecerles, las estamos matando o desplazando de nuestras zonas verdes… Talando los árboles, envenenándolas o atropellándolas. Efectivamente, en las carreteras mueren cientos de chuchitas atropelladas, muchas veces intencionalmente. Y no solo mueren chuchas, sino también tigrillos, cusumbos y otros animales que son fundamentales para mantener el equilibrio de los ecosistemas de los cuales depende Medellín como ciudad, y nosotros como habitantes de ella. “¿Cómo así?” se estarán preguntando. Pues así.

Es que resulta que los ecosistemas nos brindan una gran cantidad de servicios que hacen que nuestra calidad de vida sea mejor… ¿Ya se habían dado cuenta de eso? Supongo que muchos no, pues nosotros no somos muy conscientes de estos beneficios. Para la muestra, tres botones. Botón 1: respiren profundo… cuenten 1,2,3… y exhalen… Acaban de respirar oxígeno, que es un servicio ecosistémico que nos proveen los árboles y las algas del mar. Botón 2: Tómense un vaso de agua de la canilla con bastante hielo, pa’ ver si se nos quita este “Níñico” (sí, ya sé, es otra palabra inventada) calor. Pues esa agüita helada también es un servicio ecosistémico; EPM no la hace, sino que la embalsa y la transporta – esa agua viene de los páramos cercanos a Medellín. Y, botón 3: cómanse una bandeja paisa con ingredientes locales, y agradezcan a nuestros ecosistemas (y a los agricultores que los aprovechan), pues todos, ab-so-lu-ta-men-te todos los ingredientes de nuestro suculento plato estrella, vienen de la naturaleza.

Lo que hacen las chuchas, los árboles, los murciélagos y otros organismos “Jamísticos” de nuestras ciudad también son servicios ecosistémicos. Por eso, si queremos mantener nuestro bienestar, es esencial que los cuidemos.

Nota aclaratoria: ¡¡las chuchas NO son roedores!! Es decir, ¡NO son ratas! Son marsupiales, igual que los canguros, los koalas y los wombats. Sí, sí, sí. Leyeron bien, queridos medellinenses.

Los primitos de las chuchas. Foto: https://en.wikipedia.org/wiki/Marsupial

Los primitos de las chuchas. Foto: https://en.wikipedia.org/wiki/Marsupial

EL RINCÓN DE PEPE GRILLO

  • No odies a las chuchas, ¡ellas son tus amigas! Por eso, no las envenenes, ni las atropelles. En gran medida, ellas te están protegiendo de plagas y están garantizando tu consumo diario de frutas.
  • Infórmate sobre la gran biodiversidad que hay en Medellín, y sobre las acciones que puedes hacer para conservarla. Como dicen por ahí: no podemos cuidar aquello que no conocemos. Para informarte, te recomiendo que visites las páginas de Aburrá Natural (www.aburranatural.org) y de “Medellín, una ciudad para la biodiversidad” (www.medellin.gov.co/biodiversidad/)
  • Pon una chucha en tu jardín, y serás feliz. ¡Eso te lo garantizo! 😉

¡Saludos chuchísticos!

 

verde-que-te-quiero-verde

 

2 thoughts on “¡QUE VIVAN LAS CHUCHAS!

  1. Feas muy feas pero muy útiles…. Estamos de acuerdo. Maravilloso artículo. ya lo compartí con mis nietos. Joaco el mayor ya había hecho un trabajo sobre ellas . Aquí convivimos con las “Chuchitas”.
    Te felicito por este delicioso blog.
    Eres mi bióloga predilecta. mua, mua, mua
    Chila

    1. Chilita,
      Mil gracias por tu comentario! Me alegra mucho que te guste el blog y eres una de mis lectoras predilectas. Y, además, cuidas las chuchitas!!
      Mua mua

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