“¡Siguiente!”

Ramiro revisa todos los días las redes sociales y las páginas especializadas de empleo buscando una opción para desempeñarse en su campo. Es contador público especialista en tributaria y habla perfecto inglés. ¡Hay una vacante!, leyó un día en una publicación. Se buscaba alguien con su perfil y en su ciudad. ¡Perfecto!

Animado, actualizó su hoja de vida con todos sus estudios, experiencia y referencias, y la envió a la dirección que se indicaba en el mensaje. Esperó.

Dos días después recibió la llamada de la felicidad: la empresa estaba interesada en contratarlo cuanto antes, pues sus cualificaciones eran perfectas para la necesidad de la entidad. Le pidieron presentarse de inmediato para una entrevista.

Ramiro se preparó con prisa, pero cuidando cada detalle. Salió con celeridad rumbo a la que, desde ya, consideraba como una opción segura de trabajo.

Al llegar a las instalaciones se anunció con la recepcionista, quién con mirada de extrañeza le pidió que se sentara y aguardara unos instantes, que ya lo anunciaría. Él sonrío y se ubicó en un extremo a esperar.

“Siga, el gerente lo atenderá”, pronunció la secretaria, y le indicó a Ramiro cómo llegar a su oficina.

Era imposible no notar la cara de sorpresa del gerente cuando miró hacia arriba desde su silla buscando un contacto visual, pero lo encontró unos centímetros más abajo. No esperaba que Ramiro fuera un usuario de silla de ruedas.

El tono de ansiedad por contar con alguien tan idóneo para el cargo se esfumó de la voz del gerente. La entrevista no fluyó con tranquilidad y ambos quedaron con más dudas que certezas. El puesto, finalmente, no fue para Ramiro.

Esta historia bien podría ser la de miles de personas con discapacidad en Colombia, que son discriminadas en el acceso al empleo; no por falta de habilidades o capacidades para desempeñarse en diferentes cargos u oficios, sino por miedo e ignorancia de los empleadores.

En nuestro país existe la concepción errada de que discapacidad es incapacidad y, con este comienzo, el final no es alentador.

Una persona con discapacidad es una persona con una condición específica por la cual no se desempeña en su cotidianidad de la misma manera que la mayoría de los seres humanos, pero que con las herramientas adecuadas alcanza los objetivos trazados, tan eficientemente como cualquier otro.

Cada oficio tiene unas características y requerimientos que debe cumplir quién lo vaya a llevar a cabo, y quién aspire a cada cargo debe estar preparado en todas las formas para ello. Eso incluye conocer sus capacidades y limitaciones, y las soluciones posibles a las falencias que puedan existir.

Una persona con discapacidad no debe temer aspirar a una posición laboral para la que se considera apto, independiente de sus limitaciones físicas, cognitivas o sensoriales. Como cualquier otra persona, debe llegar con seguridad en sí misma a enfrentar las entrevistas y demostrar sus capacidades para el trabajo, dejando su discapacidad en un segundo plano.

Por su parte, los empleadores deben saber distinguir entre discapacidad e incapacidad, y derribar tantos mitos que existen frente a la contratación de personas en esta condición. En muchos países se ha cambiado esa concepción y se ha ganado en desarrollo, en economía, en eficiencia y en imagen, entre muchos otros avances.

¿Cuántos empleados valiosos se estará perdiendo el mercado laboral colombiano por falta de conocer, aprender y derribar paradigmas?

Piensa en esto: con tus capacidades laborales actuales, si mañana perdieras una mano, una pierna, la visión, la audición o usaras silla de ruedas, ¿crees que tendrías que quedarte en la casa o encontrarías la forma de continuar trabajando? ….y si lo quisieras, ¿tu empresa te contrataría?

Vale la pena pensarlo.

@bbluman
info@colombiaaccesible.com

 

Berny Bluman

Discapacidad es una palabra que genera múltiples sensaciones y reacciones en las personas. Temor, respeto, indiferencia, admiración, lástima y muchas más. La forma en la que nos la han presentado a través del tiempo probablemente no ha sido la más adecuada. Mi nombre es Berny Bluman, soy una persona usuaria de silla de ruedas que decidió asumir la discapacidad en el momento en el que me la encontré de frente. Conocerla, aceptarla, hacerla parte de mí y llevarla con orgullo. Por eso quiero compartir en este espacio temas referentes a la discapacidad, la forma en que es vista, como me gustaría que se viera, que podemos hacer para cambiar la percepción, que papel tiene la sociedad en todo esto, como cada uno de nosotros puede aportar y porque es tan importante que se genere un cambio. A través de anécdotas personales, historias leídas o hasta contadas pretendo dar una mirada diferente a un tema tabú y de alguna forma aportar a un cambio de imaginario colectivo que por siglos nos han creado y que a mí personalmente, no me agrada. Los invito a leer, a aprender, a compartir y a acompañarme en esta aventura. @bbluman @colombiaccesibl

 

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