“El mundo ideal”

Cada persona tiene en su imaginación guardadas ideas de lo que sería, según sus necesidades, gustos y placeres, un mundo ideal. Uno en el que todo lo que desea fuera realidad.

Para algunos ese mundo ideal sería uno en el que comer chocolate no engordara, para otros implicaría que les pagaran por estar en la casa descansando y para otros que fuera posible teletransportarse.

Para mí el mundo ideal, además de todo lo anterior, sería un lugar en el que todo fuera accesible. Que una persona con discapacidad pudiera dirigirse a cualquier sitio sin tener que revisar antes si encontrará barreras para acceder o para disfrutarlo. Aquel en el que todos pudiéramos compartir en igualdad de oportunidades.

Actualmente en nuestro país una persona que usa silla de ruedas, como yo, debe revisar muy bien su itinerario cotidiano, teniendo en cuenta si los sitios que visitará tienen rampas o ascensores, si hay desniveles en algún espacio o si el lugar de destino cuenta con baños adaptados, entre otras cosas.

Pero ese “mundo ideal” sí existe en algunos lugares del planeta. Hay países que cuentan con espacios en los que una persona con discapacidad puede movilizarse y hacer uso de ellos con autonomía y en los que se puede escoger el sitio que se quiere visitar de acuerdo con los servicios que ofrece y no analizando sus barreras.

Incluso en estos paraísos de diseño el urbanismo, el transporte y el servicio al usuario se enmarcan en la universalidad, brindándoles opción a todos los ciudadanos de tener todas las alternativas, sin obstáculos, de participar activamente en la sociedad.

Hay ciudades en las que una persona con discapacidad puede movilizarse peatonalmente sin encontrar nada que le obstaculice el camino, por aceras amplias y bien cuidadas, donde el mobiliario urbano se ubica fuera del área de circulación y sin intromisiones en el espacio público como bolsas de basura, mesas, casetas o hasta motos. Son tan impresionantes que tienen rampas en cada cruce, para que todos los peatones, incluso los que realmente las necesitan, se movilicen con más facilidad.

En estos sitios paradisíacos todos los lugares donde se atiende al público y en los que existan baños, uno de estos espacios sanitarios es accesible. Se puede entrar con silla de ruedas, con caminador, con muletas o incluso son agradables para un usuario sin discapacidad, pues son amplios y cómodos.

Así como cualquier otro ciudadano, en estos ideales micromundos las personas adultas mayores, los padres con coches de bebés y las personas con discapacidad pueden tomar un bus, pues todos cuentan con los mecanismos para el acceso. Si lo desean, pueden ir en taxis adecuados para el ingreso de sillas de ruedas, por ejemplo o usar el tren o el metro, pues también estos medios de transporte están adaptados para el uso de personas independiente de sus capacidades.

Si se trata de asistir a museos, teatros, parques de diversiones o cualquier otro sitio de esparcimiento, tampoco hay de qué preocuparse si se tiene una discapacidad, pues ya alguien se ocupó del tema con anterioridad y estos recintos cuentan con todas las especificaciones para que cualquier visitante tenga o no discapacidad, pueda disfrutarlos de principio a fin con comodidad, seguridad y autonomía. Y muy importante, sin tenerse que separar de su grupo.

En estas sucursales del edén, niños y jóvenes con discapacidad no encuentran obstáculos para acceder a la educación, pues las instituciones están preparadas tanto en infraestructura física como en metodología docente para suplir las necesidades de cualquier alumno.

Y son tan accesibles que no se generan puestos de trabajo para personas con discapacidad sino que estas últimas compiten en igualdad de condiciones con quienes no tienen ninguna por ocupar las vacantes disponibles.

Y nosotros, ¿podremos llegar a tener un país ideal?

 

Berny Bluman

Discapacidad es una palabra que genera múltiples sensaciones y reacciones en las personas. Temor, respeto, indiferencia, admiración, lástima y muchas más. La forma en la que nos la han presentado a través del tiempo probablemente no ha sido la más adecuada. Mi nombre es Berny Bluman, soy una persona usuaria de silla de ruedas que decidió asumir la discapacidad en el momento en el que me la encontré de frente. Conocerla, aceptarla, hacerla parte de mí y llevarla con orgullo. Por eso quiero compartir en este espacio temas referentes a la discapacidad, la forma en que es vista, como me gustaría que se viera, que podemos hacer para cambiar la percepción, que papel tiene la sociedad en todo esto, como cada uno de nosotros puede aportar y porque es tan importante que se genere un cambio. A través de anécdotas personales, historias leídas o hasta contadas pretendo dar una mirada diferente a un tema tabú y de alguna forma aportar a un cambio de imaginario colectivo que por siglos nos han creado y que a mí personalmente, no me agrada. Los invito a leer, a aprender, a compartir y a acompañarme en esta aventura. @bbluman @colombiaccesibl

 

One thought on ““El mundo ideal”

  1. El problema de discapacidad que existe actualmente en una ciudad o un país se debe ala inplementación principalmente de las politicas pública que no se desarrollan en el diseño urbanistico ya que los entes competentes no hacen nada favorecer a las personas con discapacidad. En una ciudad o país donde se implementara correctamente los derechos, la leyes, y territorios en generar sería un mundo ideal, fantastico pero, la realidad es otra.

    el prtoblema de discapacidad nos toca a todos y podemos padecerla a corto y largo plazo, pero antes de cambiar estas situaciones hay que conocer los problemas y barreras arquitrectónicas el lugar de recidencia, barrio, comuna, ciudad país, PARA ASÍ HACER UN DISEÑO URBANISTICO. INVOLUCRADO LAS ENTIDFADES, FABRICAS, LOCAS, ETC. PARA VIVIR EN UN MUNDO DE IGUALDAL DE CONDICIONES.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.