“¿Dónde me hago?”

Mientras escribo esta columna, Medellín se está preparando para un megaevento esperado por miles de fanáticos del rock que acuden de distintos lugares del país e incluso de países vecinos: el concierto de Guns N´Roses.

Para un seguidor promedio, asistir a un acontecimiento como este requiere tener las ganas, el tiempo y el dinero para comprar la boleta. Pero si se trata de una persona con discapacidad, en especial si requiere el uso de silla de ruedas, el asunto se complica.

Para esta presentación en especial, hubo algunas dificultades con fans con discapacidad que compraron boleta en espacio general, pues en su momento los organizadores les argumentaron que con ese tiquete no podían asistir, pues al espacio “exclusivo para personas con discapacidad” solo se podía acceder comprando platino. Finalmente, luego de confrontarlos en varias oportunidades, se les “permitió” acceder al espacio reservado con la boleta general. Esperemos que hayan podido disfrutar de la reconocida banda con comodidad y seguridad.

Pero esta situación no solo se presenta en acontecimientos de este tipo; la dificultad de una persona con discapacidad para asistir a espacios de recreación o deportivos es reiterada y nadie parece haberse dado cuenta de la magnitud del problema para esta porción de la población (más del 15%) y todas las personas que la rodean.

Ir al estadio es un ejemplo. En Medellín, por citar nuestra ciudad, se reserva un espacio en la gramilla para que se acomoden las personas que no pueden subir escalas, pues es el único lugar al que se puede acceder sin desniveles. Esto significa que deben llegar al lugar con sus compañeros, amigos o familia, pero al ingresar deben separarse, pues su “exclusivo” lugar solo es para ellos y, quizá suplicando un poco, un acompañante. Esto no es adecuado, pues no hay muchas personas a las que les guste ir solas al estadio, ya sea con o sin discapacidad.

Pero el estadio Atanasio Girardot es una de las pocas construcciones destinadas al deporte que por lo menos cuenta con algún sitio donde pueda ubicarse una persona con discapacidad. En espacios donde se practican distintos deportes en la ciudad no hay ni siquiera manera de llegar a la tribuna, a la pista, a la piscina o a la cancha.

Mis hijos hacen deporte y me gusta acompañarlos en sus actividades. En muchas ocasiones me ha tocado verlos desde la calle, en otras ubicarme en espacios no adecuados donde es casi imposible verlos o incluso llegar al sitio del evento y no poder ingresar por falta de accesibilidad (como me sucedió en la sede de Comfama en La Estrella). En alguna ocasión entré a la cancha, pues en cualquier otro lugar obstaculizaba el paso de los asistentes. Se lo hice saber al árbitro, igual me hizo salir indicándome que entonces buscara el lugar “donde estorbara menos”.

Pero los obstáculos no son solo en las instalaciones deportivas. Ir a teatro o a cine es igualmente una odisea.

Si hablamos de cine, son contadas las salas en las que la ubicación de los espacios para sillas de ruedas se encuentra lejos de la pantalla. En algunas incluso, sencillamente no hay lugares reservados. En varias ocasiones me ha tocado ver la película tan de cerca que alcanzo a ver solo los letreros del doblaje y el mentón de los protagonistas.

Contrariamente, en algunas salas de teatro el problema es que los únicos espacios accesibles se encuentran en la parte superior, por lo que si la persona quiere darse el lujo de ver la obra de cerca, este privilegio le es negado.

Diseñar y construir de manera que todos podamos disfrutar lo que la sociedad ofrece no es difícil. Es cuestión de pensar de manera universal, para que lo que hagamos incluya a todas las personas. De esta forma ganamos todos, pues las personas con discapacidad somos un gran mercado, actualmente desatendido.

 

Berny Bluman

Discapacidad es una palabra que genera múltiples sensaciones y reacciones en las personas. Temor, respeto, indiferencia, admiración, lástima y muchas más. La forma en la que nos la han presentado a través del tiempo probablemente no ha sido la más adecuada. Mi nombre es Berny Bluman, soy una persona usuaria de silla de ruedas que decidió asumir la discapacidad en el momento en el que me la encontré de frente. Conocerla, aceptarla, hacerla parte de mí y llevarla con orgullo. Por eso quiero compartir en este espacio temas referentes a la discapacidad, la forma en que es vista, como me gustaría que se viera, que podemos hacer para cambiar la percepción, que papel tiene la sociedad en todo esto, como cada uno de nosotros puede aportar y porque es tan importante que se genere un cambio. A través de anécdotas personales, historias leídas o hasta contadas pretendo dar una mirada diferente a un tema tabú y de alguna forma aportar a un cambio de imaginario colectivo que por siglos nos han creado y que a mí personalmente, no me agrada. Los invito a leer, a aprender, a compartir y a acompañarme en esta aventura. @bbluman @colombiaccesibl

 

2 thoughts on ““¿Dónde me hago?”

  1. Felicitaciones por su publicación señor Berny.
    Lo admiro mucho, lo he visto en nuestros canales en varias oportunidades.
    Ojalá nuestros gobernantes lo lean.Señor Berny envieselos, creo qué se hacen los ciegos. Gracias y buen dia.

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