Por los dramas colectivos

Por estos días, convulsionados con #ElFinDeLaGuerra y #LaFirmaDeLaPaz y las expectativas por lo que se venga con el #Plebiscito, las Lolas nos sentimos con el deber de entrar en las tendencias.

Hace unos días, invitamos a la feminidad en pleno a tomar cartas en el asunto, a ponernos los zapatos para caminar hacia la paz, para no hacernos las de la vista gorda y aportar a lo que se viene, que seguro cambios traerá.

Nosotras, que andamos esperanzadas por la resolución de este domingo, queremos pensar que será posible construir un país diferente y por eso -más allá de respuestas positivas o negativas en una votación- sabemos que es necesario cambiar conductas. Ahora, cada Lola debe ceder en caprichos y remilgos, en intolerancia y berrinches, en egoísmo y mimos, porque la paz que queremos se construye a partir las acciones pequeñitas de cada ciudadano, de las relaciones del día a día.  

Pese al resultado del plebiscito, el país lo conformamos todos: los del SÍ y los del NO y está en nuestras manos la forma en la que decidamos vivir de ahora en adelante después de una oportunidad tan crucial como esta. Esto es más trascendental que responder a una propuesta de matrimonio, que decidir una oferta laboral, resolver irse de intercambio, o seguir viviendo en la casa los papás: aquí está en juego un país entero. Un país que ha vivido de la violencia y el rencor por más de medio siglo. Un país que si no soluciona las situaciones que lo han estancado por décadas no tendrá quien lo habite ávido de vivir y de  resolver sus encrucijadas personales: escoger el mejor plan de fin de semana, vestir falda o pantalón, besarlo, dejarlo ir…   

Así que ahora, ¿qué tal si dejamos de lado los dramas individuales y nos ponemos en la tarea de pensar en colectivo, de pensar en los que han sufrido de verdad, en los que han sido víctimas? Loliltas, es que la mayoría de nosotras -citadinas y estudiadas- somos privilegiadas (y así y todo escuchamos historias cercanas que aterrorizan y nos ponen de frente ante un contexto que no podemos evadir).

El gran reto que tenemos ahora como sociedad es pensar un poco más en el Otro y menos en mí (que al fin al cabo soy el Otro del Otro) y aprender a perdonar. Perdonar sin esperar a que nos lo ofrezcan, en un acto individual, que ocurre solo con uno mismo, pero que mira para afuera, que es incluyente por naturaleza; un acto que piensa en colectivo. Por eso, antes de hacer pataleta por idioteces, de tirar la puerta con ira, de colgar el teléfono y decir “nunca más”… pensemos en calma unos segundos, respiremos profundo y conciliemos, porque solo por ahí comienza la paz.

Por: Lola Lunática 

**¡Atención Lolitas lectoras!
Este es un espacio para compartir experiencias e historias subjetivas y personajes que no obedecen a ideas generalizadas sobre lo femenino, son simplemente formas particulares de ver el mundo. Lolas Magazine no se hace responsable por las opiniones de sus escritoras e invita a la feminidad en pleno a abrirse a la diversidad de posturas. Si no te sientes identificada con este texto, respira profundo, cuéntanos tu opinión o let it go

 

Lolas

 

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