Ponernos los zapatos para caminar hacia la paz

“Un pueblo que encontró la paz mientras las peleas continuaban a su alrededor. De hombres que durmieron profundamente y despertaron para encontrar paz. De mujeres aún de luto que pelearon con flores y rezos, en vez de armas y llamas.”

Aquel es el mensaje de la película ¿Ahora a dónde vamos?, dirigida por la libanesa Nadine Labaki en 2011. En ella, las mujeres de un pueblo evitan que la guerra religiosa que los rodea, rasgue la poca paz de su comunidad.

En pleno fin de negociaciones en La Habana, el título de esta película parece enviado por las Lolas Astrales. Después de más de 50 años de atacarnos y con aproximadamente 220.000 muertes violentas entre 1958 y 2012, convivir fuera del conflicto armado con las Farc ya no parece una ilusión.

La frase de la película no puede ser más cierta y nosotras no cabemos de la dicha. No queremos ni un bizcocho más levantando un fusil -que solo se les levante el arma cuando les demos besos-. Sabemos que la tarea que sigue es larga. De verdad, y ahora, “¿a dónde vamos?”

Vamos a caminar, Lolas. Pero a caminar unidas, que la superficie es pedregosa. Los escenarios de resolución de conflicto buscan, entre otras cosas, reconstruir su tejido social y es justamente en la sociedad donde la fuerza mujeril se hace tan necesaria. Somos dadoras de vida, y por eso llevamos en nosotras un sentido de protección por los otros… ¿o van a negar que llaman al novio a ver si llegó bien a la casa?

Somos naturalmente actores de negociación en nuestras propias comunidades. En 2013 ONU Mujeres reunió a 500 Lolas en Bogotá para hablar de su rol en el proceso de paz. En el evento se llegó a la conclusión de que la participación de la mujer es fundamental porque, mientras unos y otros se pelean por espacios de poder, las féminas tenemos más disposición para encontrar puntos de acuerdo, así a veces nos cueste tanto escoger un restaurante que a todas las del grupito nos guste.

¿A dónde vamos? A empoderarnos de esta nueva realidad. La guerra ha sido nuestra también: hemos sido víctimas en los campos, victimarias en los combates y espectadoras en las ciudades. Hemos llorado la muerte de algún hermano o la de un desconocido, porque, de verdad, esto nos duele. ¡Ya basta! no queremos más viudas, ni odios ni tristezas. Hagamos parte del cambio a ver si por fin dejamos de matarnos. Al igual que los hombres, somos responsables de procesos de reconciliación. Empecemos por nuestras familias y comunidades, que toda Colombia lo necesita.

Lolitas, somos amor.

Empecemos entonces a impulsar las acciones colectivas desde el amor y el deseo de paz. Así falte todavía mucho por andar, ponerse los zapatos es un avance.

Por: Lola Afrodita 


**¡Atención Lolitas lectoras!
Este es un espacio para compartir experiencias e historias subjetivas y personajes que no obedecen a ideas generalizadas sobre lo femenino, son simplemente formas particulares de ver el mundo. Lolas Magazine no se hace responsable por las opiniones de sus escritoras e invita a la feminidad en pleno a abrirse a la diversidad de posturas. Si no te sientes identificada con este texto, respira profundo, cuéntanos tu opinión o let it go

 

Lolas

 

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