Seda dulce de tus trenzas

Tengo que confesar, bandoneón, que ha sido el título de esta columna el que me ha obligado a escribir sobre Homero Expósito, poeta y autor del tango Trenzas, composición adornada de metáforas. Y es precisamente esta figura literaria la que ha poblado sus piezas musicales. Un día lo oímos decir que “nadie puede escribir un tango si no sabe escribir un soneto”.

Vamos a hacer un ejercicio de degustación como se podría con los mejores vinos, saboreando la seda dulce de las Trenzas y tal vez nos despediremos más tarde con “Luego la verdad/que es restregarse con arena el paladar,” que lo diría en el tango Afiches. Y así conseguiré, bandoneón, que me digas ¿qué tango hay que cantar?

Hoy iremos tras los ecos de dos tangos que guardan en su entraña la secreta forma usada por Expósito para pintar sus composiciones de estampas que nunca dejarán de asombrarnos.

Pongámonos delante del tango Trenzas :

“Trenzas,
seda dulce de tus trenzas,
luna en sombra de tu piel
y de tu ausencia.
Trenzas que me ataron en el yugo de tu amor,
yugo casi blando de tu risa de tu voz…(…).
Trenzas de color  de mate amargo
que endulzaron mi letargo gris.(…)”.

Luego de leer apartes de esta pieza musical, vale la pena mencionar el análisis de Ernesto Sábato sobre el tango y la literatura: “Otra cosa a observar en las letras de tango que cabe incluir dentro de una corriente expresiva y temática nueva, es el gusto por la metáfora novedosa o desmesurada, el uso libre de la rima, lo que en cierto modo fueron notas comunes de la poesía ensayada por los martinfierristas y de acuerdo a modelos europeos. Ejemplo:

… Seda dulce de tus trenzas,
Luna en sombra de tu piel
Y de tu ausencia… (1)”.

En el verso: “Seda dulce de tus trenzas”, creo que es interesante resaltar el sentido del gusto transferido al peinado de una joven, que supongo yo es quien lleva las trenzas y también el otorgar color a un estado del ánimo cuando dice que “endulzaron mi letargo gris”. Aquí me remito a Ramón del Valle Inclán citando al poeta Carducci que había llamado verde al silencio.

Quisiera pasar del canto amatorio atado al yugo del amor,  a un tema urbano expuesto en la letra del tango Afiches. Nos dice Homero Expósito:

Afiches

“Cruel en el cartel,
la propaganda manda cruel en el cartel,
y en el fetiche de un afiche de papel,
se vende la ilusión,
se rifa el corazón…

Y apareces tú
vendiendo el último jirón de juventud,
cargándome otra vez la cruz,(…)
Luego la verdad,
que es restregarse con arena el paladar
y ahogarse sin poder gritar (…)”.

No podría ser otro el paisaje para este tango que el de una urbe. La que aparece como objeto de un amor específico -lo hace en un poster- ya no es en un cabaret, ni en un conventillo, ni en el arrabal. Ya la amada no aparece en el recuerdo, se presenta en un afiche. Ha dado un salto a la modernidad el autor cuando hace un tema referido a lo citadino, como es un cartel. El tango le canta a una imagen que está expuesta a un público.

Ahora, te voy a presentar, fuelle, a Homero Expósito el compositor de estos tangos que he mencionado, en un breve relato de lo que fue su vida. Empiezo con el nombre de su hermano Virgilio, pianista, compositor y director de orquesta. Con él compuso Naranjo en flor, para dejar estas bellas metáforas: “Acobardado como un pájaro sin luz” y “dolor de vieja arboleda”. En Farol: “La conversación del cielo con los sueños de un millón de obreros”.

Homero, nació en Campana, provincia de Buenos Aires, estudió en la facultad de filosofía y letras, hablaba cuatro idiomas y se consideró un fervoroso lector de buen teatro. La formación universitaria y su inspirada manera de hacer versos le han dado el título del Gran poeta del tango.

Dejó un refinado repertorio; para mencionar solo algunas piezas musicales: Con Domingo Federico, Percal y Tristezas de la calle corrientes, que en sus últimos versos diceLos hombres te vendieron como a Cristo/Y el puñal del obelisco/te desangra sin cesar”. Margo con Armando Pontier y los valses Pequeña y Flor de lino con Osmar Maderna y Hector Stamponi, respectivamente.

Tal vez abandonado de Erato, la musa de la poesía, fue perdiendo las ganas de vivir y se fue alejando de sus amigos y sitios comunes y no volvió a hablar con nadie. De su tango Quedémonos aquí, rescatamos estas palabras: “Nuestro cansancio es un poema sin final/que aquí podemos terminar”.

Nos despedimos, bandoneón, con sabor de mate amargo, y tal vez otro día me dirás: ¿qué tango hay que cantar?

  • Martinfierristas: Los pertenecientes a la revista Martín Fierro, que albergó a escritores de vanguardia como Leopoldo Marechal, Oliverio Girondo y Jorge Luis Borges. El nombre obedeció al poema nacional Martín Fierro de José Henández.
 

laura-bandoneon

 

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