La crencha engrasada

Por cosas de la literatura, te toca hoy, bandoneón, salir de tu zona de confort, leer algunos versos y luego decirme: ¿qué tango hay que cantar?

Te invito, a tomar el colectivo Línea Nº 9, propiedad de Carlos de la Púa, autor del libro La crencha engrasada, pero te advierto que este ómnibus “es un bondi de línea requemada y guarda batidor, cara de rope…,”- este es un poema del libro en mención, convertido en milonga por Edmundo Rivero- bueno, y si no me entendiste, vamos a explorar en el lunfardo, para comprender de qué va este juego.

La primera movida, se me da en definir el lunfardo y creo que el punto de partida, es tomarlo como un producto de la inmigración en la Cuenca del Río de la Plata, que dio a luz una cantidad bien importante de términos y me remito a Josè Gobello: “El lenguaje porteño debe la mitad de sus vocablos, por lo menos, al generoso préstamo de varias lenguas y dialectos. Muchos de aquellos son, es cierto, de filiación itálica, pero también los hay franceses, indígenas, lusos brasileños, negros. ”Por su parte, la Real Academia de la lengua, lo define como: “Lenguaje de la gente de mal vivir, propio de Buenos Aires y sus alrededores y que posteriormente se ha extendido entre algunas gentes del pueblo”.

Bueno, demos por sentado entonces, que los bonaerenses recogieron unas palabras, algunas por la sonoridad, otras por el carácter críptico, varias por el color burlón, etc, y así tenemos una jerga que a muchos nos ha encantado para hablar, para escuchar o para cantar. Por eso, fuelle, te relaciono con la siguiente pieza musical, para que veas cómo luce el lunfardo en el poema Línea Nº 9, convertido en milonga:

“Era un boncha boleao, un chacarero
que se piyó aquel 9 en el Retiro.
¡Nunca vieron esparo ni lancero
un gil a la acuarela más a tiro!

Eran polenta el bobo y la marroca,
y la empiedrada fule, berretín,
De un grilo una casimba daba boca,
y un poco la orejeaba el chiquilín.”(1)

Toda esta composición quiere decir que un campesino ingenuo, se subió a un transporte público de la línea 9 en la estación Retiro de Buenos Aires y también se subió un ladrón, que tenía la especialidad de usar sus dedos índice y cordial como formando una v en forma de lanza, para meterlos a los bolsillos ajenos y robar-eso se llama lancear-. Resulta, que este pillo tenía un ayudante (esparo), que molestaba a la persona a la que había de robar, empujándola, para que el otro pudiera hacer su trabajo. Estos dos nunca habían visto “Un gil a la acuarela más a tiro”, lo que traduce que el sujeto atropellado estaba servido en bandeja. Los objetos a robar eran un reloj con cadena de oro puro, un anillo barato y una billetera que asomaba una punta en el bolsillo. Este cuento sigue, pero no lo puedo contar todo, -estoy usando el método de Scheherezade- otro día lo termino.

La otra jugada, me exige hablar de La crencha engrasada, el subtítulo es Poemas bajos y está firmado con el seudónimo de Carlos de la Púa, entonces te cuento, fuelle, que es un libro considerado como la obra máxima de la lunfardía. El autor lo ambientó en Buenos Aires y en el libro se lee una poesía dedicada a sus barrios, a las calles, a los puentes, al cabaret, a los laburos, como el de bailarín de tango, al cuentero, al ladrón,- pero no al que roba a los pobres, ni al ladrón de guante blanco,-habla de las pibas de barrio, y en fin, nos acerca a ese universo de marginales.

Creo que estás esperando algunas notas sobre el autor de La crencha engrasada, su nombre era Carlos Muñoz del Solar y le decían El Malevo Muñoz. En el registro de su vida aparece con el oficio de periodista, primero en la revista el Hogar y luego en el diario vespertino La Crítica, fue guionista de cine y dirigió dos películas. Su único libro fue La crencha engrasada y data de 1928, es autor de los tangos: Los bueyes y Tango viejo y de la milonga Packard, entre otros.

Había nacido en La Plata en 1898, murió en Buenos Aires un 5 de mayo a la edad de 52 años. Entre sus amigos figuran Jorge Luis Borges ,Nicolás Olivari, y Raúl González Tuñón a quienes dedicó su libro. A los funerales en la Recoleta, asistieron muy pocas personas, entre ellas su entrañable amigo Enrique Cadícamo, quien leyó unas palabras que le ofreciera Cátulo Castillo: “Este personaje fabuloso en nuestra admiración se fue por una absurda escotilla hurtándose a sí mismo, privando a la ciudad de un porteño convicto y confeso de la poesía lunfardesca “

Una última nota, el poema Línea 9, está inserto en La crencha engrasada, y cómo te parece que Jorge Luis Borges conceptuó que “sus poemas “Barracas”, “Dijo la grela”, y “Langalay”…pueden hombrearse con las más encrespadas jácaras de Quevedo”.

De estas te puedo contar que la palabra jácara es derivada del término jaque y al decir del diccionario: ”Romance alegre, escrito con la jerga de los rufianes y pícaros, y en el que se narran hechos de la vida de esos personajes. Francisco de Quevedo habría de tener una serie de composiciones, que fueron llamadas jácaras por su editor y allí habla de prostitutas, ladrones, peleas, visitas a las tabernas y borracheras. Quería dar, entonces, un ejemplo con El desafío de dos jaques:

“A la orilla de un pellejo,
en la taberna de Lepre,
sobre si bebe poquito
o sobre si sobrebe,
Mascaraque el de Sevilla
Zamborondón el de Yepes
se dijeron mesurados
lo de sendos remoquetes(…)”

Nos vendría de perlas, querido fuelle, tener en frente nuestro al Malevo Muñoz y preguntarle cómo se dice en lunfardo ¿qué tango hay que cantar?

(1)Línea Nº 9 (milonga).Música: Edmundo Rivero.Letra: Carlos de la Púa

Glosario

Crencha: Cabellera rústica.
Bondi: Ómnibus.
Batidor: Delator.
Chiquilín: Bolsillo pequeño del chaleco
Rope: Vesre de perro, perro al revés.
Boncha boleao: Ingenuo, tonto.
Polenta: Que es auténtico y de calidad.
Bobo: El reloj.
Marroca: Cadena.
Empiedrada :Es un anillo con piedra ordinaria.
Fule : De mala calidad.
Grilo: Bolsillo.
Casimba : Billetera.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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