Hoy vas a entrar en mi pasado

Te estoy invitando, bandoneón, a visitar un monumento en la ciudad de Buenos Aires, pero no va a ser el del General José de San Martín, ni el de Cristóbal Colón, ni el Obelisco; es un tango que por su música y letra puede ser considerado como algo monumental: Los mareados. Allí veremos la poética de su letra, inspirada en uno de los versos del famoso poema La despedida, del poeta Paul Geraldy.

Arribamos entonces a los párrafos del tango Los mareados, escrito por Enrique Cadícamo y musicalizado por Juan Carlos Cobián:

… “Esta noche, amiga mía,
el alcohol nos ha embriagado…
¡Qué me importa que se rían
Y nos llamen los mareados!
Cada cual tiene sus penas
y nosotros las tenemos…
Esta noche beberemos
porque ya no volveremos
a vernos más…

Hoy vas a entrar en mi pasado,
en el pasado de mi vida…
Tres cosas lleva mi alma herida:
amor…pesar…dolor…
Hoy vas a entrar en mi pasado
Y hoy nuevas sendas tomaremos…
¡Qué grande ha sido nuestro amor!…
Y, sin embargo, ¡ay!,
mirá lo que quedó…”.

Y claro, como tantas obras buenas de este mundo, tuvo su proceso de construcción. Vieras que Los mareados fue hecho sobre la música de Los dopados, con la autoría musical de Juan Carlos Cobián. Él lo compuso para una obra de teatro que llevaba el mismo nombre, de la letra se ocupó la dupla Alberto Weisbach y Raúl Doblas, quienes eran autores teatrales y letristas. Los dopados como pieza musical tuvo un brillo muy fugaz. Se grabó con el fino y brillante pianista Juan Carlos Cobián, la voz de Roberto Díaz y el violín de Agesilao Ferrazano en 1922, bajo el sello de La Víctor- hoy es una codiciada pieza de colección-.

Pasaron 20 años y Aníbal Troilo la recuperó en su versión orquestal e ignorando que tenía letra se la llevó a Cadícamo para que la escribiera sobre la música existente, el bandoneonista, además de hacerle un arreglo, le auguró el mejor de los éxitos estrenándola en el Cabaret Tibidabo, con la voz de Francisco Fiorentino en 1942.

Este recorrido del tango en mención no para aquí, pues el gobierno militar de Pedro Pablo Ramírez (1943), prohibió el lunfardo y las referencias a la embriaguez. Cadícamo llamado por las autoridades fue censurado por el título, entonces, allí mismo en la comisaría, le cambió el nombre de Los mareados por En mi pasado. Después que fuera levantada la censura por el presidente Perón, renace el tango Los mareados.

Ahora, fuelle, te voy a traer unos versos del poema La despedida de Paul Geraldy, para que veas la influencia de este poeta francés en nuestro bardo argentino cuando compuso el tango Los mareados.

“…y tú vas a dejarme y yo voy a dejarte,
y pronto partiremos cada quien con su nombre, por su lado…
y habrá otra vez en que tú y yo tornaremos a ser como hemos sido,
entre todas las otras, dos personas.
Así es que vas a entrar a mi pasado.
Y he de verte en la calle desde lejos,
sin cruzar, para hablarte, a la otra acera, (…)”.

El verso vas a entrar en mi pasado, habita las dos composiciones, la de Cadícamo y la de Geraldy. Advertimos allí una inspirada forma de decir adiós, partiendo del presente con el “hoy”, y cuando dice “vas a entrar”-en tiempo futuro- , le vaticina un destino, que pareciera a un espacio o a un lugar, pero no, es al pasado. Una riqueza de expresión que da lustre a toda esta inspiración que regaló al tango una de sus más emblemáticas letras.

Me recuerdan estas líneas de la canción “tres cosas lleva el alma herida, amor, pesar, dolor” la poesía de Miguel Hernández: “Llegó con tres heridas:/la del amor/la de la muerte/la de la vida”. Tres palabras entrelazadas en todo este tejido de la existencia y siempre está como una constante el amor.

Pongamos punto final, amigo bandoneón, porque de lo contrario, nos quedaríamos aquí hablando de este hombre-Cadícamo- que nació en 1900 y murió en 1999, y caminó su vida a la par que el siglo. Sus padres, inmigrantes italianos, llegaron a Buenos Aires a manejar una estancia, el progenitor era de ascendencia griega-, de ahí el nombre Cadícamo.- Creo que podría decirse que fue el único a quien Gardel le grabó 23 canciones y que sumó en toda su vida alrededor de 1.300 composiciones, y como es obvio, sólo mencionaré algunas,: Por la vuelta, para dejarnos “el mismo amor… la misma lluvia…” y nos hizo pensar en “Sombras que se alargan en la noche del dolor” con el otro inmenso de Niebla del Riachuelo, y en el tango Madame Ivonne nos sobrecoge su humanidad cuando dice “Alondra gris, tu dolor me conmueve .“ Se casó de 61 años y tuvo una hija, de quien dijo que era su tango preferido.

Hombre de una vena poética nata, pero también cultivado con las lecturas de Dante, Baudelaire, Santa Teresa, Carriego, Víctor Hugo y demás. Entonces, fuelle, hoy tendremos que tomar nuevas sendas, para decidir: ¿qué tango hay que cantar?

Por la vuelta (tango). Música: José Tinelli. Letra: Enrique Cadícamo
Niebla del Riachuelo. (tango) Música: Juan Carlos Cobián. Letra: Enrique Cadícamo.
Madame Ivonne.(tango) Música :Eduardo Pereyra. Letra: Enrique Cadícamo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

laura-bandoneon

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *