Tragedia bajo el tapete

Espero que el nuevo aniversario de la #TragediaEnSpace sirva no sólo para los esperados informes periodísticos, sino para que la sociedad antioqueña evalúe los aprendizajes del caso, renueve el reclamo por justicia para las víctimas y deje de desentenderse convenientemente del asunto.

Tres años después de la tragedia del derrumbe de la torre 6 del edificio Space y de la evacuación de miles de personas de sus hogares, situados en construcciones con características constructivas similares a las del que tuvo que ser finalmente derruido, víctimas y afectados siguen viviendo una tragedia que la sociedad antioqueña parece ignorar, dejar en las manos solitarias de quienes la sufren, o hacer lo que algunos llaman “esconderla bajo el tapete”.

Las declaraciones del gremio de constructores tras el colapso de la torre 6, trataron de prevenir una crisis de credibilidad en el sector, que genera un posible “pánico” entre los compradores. “En los últimos 15 años ha habido avances en rigurosidad de normas sismorresistentes y eso debe dar tranquilidad, porque la única manera de seguir construyendo en este valle es en altura, dijo Federico Estrada, presidente de la Lonja de Propiedad Raíz de Medellín. (El Tiempo, 5-10-13, P-18).

El 20 de enero de 2014, la Universidad de Los Andes presenta su primer informe, tras ser contratada por el Municipio de Medellín para encontrar las causas del siniestro. Allí se consignan evidencias de fallas de cálculo y desatención de normas estructurales y de sismorresistencia. No descarta el informe, posibles problemas en el proceso constructivo y de elección de materiales. Recomienda demoler por ser un solo edificio realizado en etapas. El director del proyecto por la universidad, Luis Eduardo Yamín, dijo: “El edificio presenta deficiencias estructurales. Particularmente, la capacidad de elementos estructurales del edificio como son las columnas; los elementos que transmiten las cargas a la cimentación son insuficientes con relación a los mínimos requeridos por la normativa de diseño y construcción sismorresistente”. (El Colombiano, 21-01-14. P-3).

Fueron “ahorros” extremos los que llevaron al colapso de Space; eso dijo también en su momento el ingeniero Luis Gonzalo Mejía: “En Space la búsqueda de la economía fue muy lejos, pues, aunque es natural que con los diseños se busquen soluciones óptimas y económicas, en ningún caso se puede disminuir la seguridad para aumentar la economía” (El Colombiano, 22-01-14. P-20).

Coincidente con los informes sobre Space, se fueron conociendo casos de otras edificaciones con problemas similares, con lo que la afectación cruzó municipios y estratos sociales y se instaló como una crisis social que nadie reconoció suficientemente, ni sobre la cual se ven aprendizajes significativos.

Durante este tiempo, el gobierno expidió una norma, la llamada “ley antispace”, que no parece tener grandes repercusiones. La justicia ha sido lenta y lo último que hizo fue exonerar a los curadores urbanos que autorizaron la obra; no hay sentencia en cuanto a la responsabilidad penal. Una decisión legal impuso la reparación a un pequeño grupo de propietarios de Assensi que demandaron a CDO; sin embargo, otros, como algunos propietarios en Calasanía, tuvieron que volver a sus viviendas “repotenciadas” por el constructor. Muchos viven todavía en arriendo, que debe pagar la constructora, y sobre el cual hay constantes reclamos; el lote de Space, cuya venta podrá entrar en la reparación de las víctimas, no ha sido vendido. La Alcaldía volvió a contratar con una universidad el concurso para curadores urbanos, sin que se discuta sobre las normas que aplican, o los procedimientos que realizan. Un panorama nada claro.

La #TragediaEnSpace me dolió como si fuera su víctima directa. Ya 12 muertos en un edificio que colapsa, por deficiencias en su construcción, motivaba un dolor profundo. Lo que se produjo después, con la evacuación preventiva de otros conjuntos, construidos bajo parámetros similares por la empresa CDO, multiplicó los afectados y el impacto de semejante lío para la ciudad y en el cual uno vio el espejo de lo que le podía pasar a cualquiera.

Espero que el nuevo aniversario de la #TragediaEnSpace sirva no sólo para los esperados informes periodísticos, sino para que la sociedad antioqueña evalúe los aprendizajes del caso, renueve el reclamo por justicia para las víctimas y deje de desentenderse convenientemente del asunto.

Que levante el tapete, y se comprometa con lo que ve.

 

caminante-urbano

 

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