La Huella: Más que un Camino

Siempre me impactará la noticia sobre la muerte de una persona, como viajera me entristece aún más cuando se trata  de un accidente aéreo, sobre todo si es en nuestra ciudad y de la forma en que sucedió.

Cuando escuché que Jackson Follman, sobreviviente del Chapecoense, al ser informado de la amputación de su pierna respondió: “Prefiero la vida a la pierna” no pude evitar reflexionar sobre como sobrevivir un accidente así es un milagro, que muestra el valor de cada momento, el cambio constante, el poco tiempo que estamos en este viaje de vida y la forma en la que escogemos transitarlo.

Pero a veces no preferimos la vida, preferimos la queja, la angustia o la preocupación, sin darnos cuenta de que hay milagros todos los días y que si estamos aquí, tenemos un propósito.

En el Camino de Santiago me lo recordaron. Después de varios días de dolor, con ampollas, usando el bastón para sostener mi rodilla lastimada, me di por vencida, la lluvia no me dejaba en paz y cada paso se me volvió una tortura. Ofuscada, furiosa con mis pies; decidí parar en una banca a cambiarme las medias mojadas. Me quedé hablando sola, renegando de todo lo que pasaba, no podía creer que tuviera ampollas. ¡Qué tragedia! ¿Por qué me pasaba esto a mí?

En esos momentos alguien me dijo: “Es un lío eso de las ampollas, pero a veces es parte del camino, trata de ir más despacio, o descansa y pues si ya no puedes más siempre hay un bus que pasa por aquí. Y no te preocupes todo cambia, tal vez más tarde no llueva o tal vez decidas ver las cosas distintas. Te lo digo yo que he hecho el camino muchísimas veces”.

Pensé que esa persona, aunque hubiera recorrido el camino 100 veces, no tenía idea de lo que estaba hablando, además yo tenía mis problemas y no era el momento de sermones. Le respondí que no había ido al camino a tomar un bus y me dijo: “Pues entonces niña, esto es lo que hay”.

¿Esto es lo que hay?, ¡este dolor, esta maluquera, este problema!

Cuando pensaba eso noté sus piernas, o en realidad la ausencia de una de ellas. Mi nuevo amigo tenía una prótesis. Estaba en el mismo lugar que yo, con la misma lluvia, recorriendo el mismo sendero del Camino de Santiago y sin su pierna. Mientras yo hablaba sin parar de una ampolla que me fastidiaba; él me daba la lección sobre lo que sí había en ese momento; mostrándome como yo podía ver en todo en forma de tragedia o escoger darme cuenta de los milagros.

Hablamos mucho rato, me contó de sus recorridos en bicicleta por el mundo, de cómo perdió la pierna, de por que decidió continuar y sobre todo hablamos de la belleza de este planeta, de los viajes que lo llevaron a descubrirse, a conocer a otros, e incluso a encontrar el amor.

Me recordó lo importante que era soñar.

Nos despedimos, sin dejarnos nombres ni contactos, solamente nos dijimos “Buen Camino” y continuamos. Ese mismo día fue mi recorrido más largo, más difícil y al mismo tiempo más mágico, encontré manzanas en el piso, escuché la lluvia y los pájaros, agradecí mis pies, con ampollas o no y llegué a un lugar absolutamente hermoso que ni siquiera estaba en mi recorrido. Reconocí  y agradecí todo lo que me rodeaba en ese momento.

"Esto es lo que hay"

“Esto es lo que hay” Sueños y huellas.

En mi segundo Camino de Santiago, el destino nos volvió a encontrar, esta vez ya no en una banca de bus, “mi amigo” tenía un quiosco a la entrada de un pueblo, un lugar donde vendía camisetas para recoger fondos para niños, que como él, necesitaban una prótesis para caminar.

Recordé su frase: “Esto es lo que hay” y el suceso conmovedor que le marcó la vida. Eso es lo que él tenía, sin embargo sintió que era otra oportunidad, no un final, se prometió vivir dejando huella y cumpliendo sueños. (Como verás en el video)

Fue uno de los encuentros que me enseño aún más el amor por viajar y  que me recordó que cada minuto se puede escoger la vida.

¿Qué puedes hacer con lo que hay en tu viaje de vida?

Si el Camino de Santiago te llama y quieres viajar con nosotros en Mayo 2017 envíame un e-mail a info@saibana.com seremos 20 peregrinos creando huella paso a paso.

 

2 thoughts on “La Huella: Más que un Camino

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