Barreras viales: ¿medida provisional o solución definitiva?

Según la Secretaría de Movilidad, la instalación de estos elementos tiene un propósito técnico y pedagógico. Urbanistas afirman que su uso no debe ser permanente

Los denominados “maletines” cumplen funciones de separador vial en el intercambio de la Transversal Superior con la Loma de El Tesoro

Barreras viales de plástico color naranja están colocadas, desde 2013, en las vías que rodean el Parque Lleras. El uso de estos elementos, conocidos como “maletines”, hace parte de la iniciativa de una alianza público privada para peatonalizar espacio público en la Zona Rosa.

Dos años y medio después, el proyecto no se ha materializado, excepto por el cierre de vías con dichas barreras ordenado por la Alcaldía, jueves, viernes y sábados, así como los domingos cuando hay festivo.

El resto de la semana, los maletines permanecen junto al andén, sin que los vecinos sepan en qué quedó la propuesta que, más allá de peatonalizar, buscaba la “revitalización del Lleras y sus alrededores”, tal como la describió en marzo pasado Juan Bernardo López, el entonces director de la Agencia para las Alianzas Público Privadas.

Debido a que esta es una alianza público privada, de iniciativa privada, sin recursos públicos, la Ley dice que debe haber total confidencialidad al respecto.

De otro lado, desde que fue entregado el intercambio vial en la Transversal Superior con la Loma de El Tesoro, una hilera de maletines hace las veces de separador, lo que ha sido interpretado por sectores ciudadanos y de la construcción como un intento tardío para mejorar el cuestionado diseño del puente y corregir las deficiencias existentes en el esquema de circulación.


Marta Lucía Suárez, funcionaria de la Secretaría de Movilidad afirma: “Estamos haciendo pruebas para encontrar una solución definitiva, bien sea construir una barrera permanente, o cambiar los flujos de circulación por el sector. Los maletines no se quedarán ahí”.

En otros lugares como la glorieta de San Diego y La Aguacatala, “el uso de barreras tiene el propósito de canalizar y garantizar la seguridad del flujo vehicular, según las necesidades en horas pico y valle”, agrega la funcionaria.

Luis Fernando Arbeláez, experto en urbanismo, señala que “los maletines son aceptables cuando se usan provisionalmente. Cuando su uso se vuelve permanente son inaceptables porque no constituyen un mobiliario urbano adecuado. El espacio público no debe tener barreras y estos elementos obstruyen y generan contaminación visual”.

La Secretaría de Movilidad tiene en su inventario unas 250 barreras viales. La Administración acaba de adquirir otras 500 por $164.095.630 millones para el proyecto Parques del Río. Funcionarios precisaron que no todos los maletines que hay en la ciudad le pertenecen a la dependencia y que muchos son propiedad de contratistas privados.